Luciana Peker: “El Ni una Menos cambió la historia de la Argentina y la historia del mundo”

Por Morena Barón y Mailén Cervera.

Luciana Peker, con toda dulzura, sencillez y amabilidad, nos dedicó unos minutos para que le hiciéramos algunas preguntas de cara a la cuarta marcha de Ni Una Menos, que este año no se realiza el 3 de junio sino el lunes 4, a las 17, de Plaza de Mayo a Congreso. La entrevista se realizó el sábado por la tarde, en el marco del evento “Locademia de Feministas”, en Ciudad Konex. Antes de comenzar la charla, se acercaron dos chicas y le dijeron a Luciana que la admiraban, y que estaban contentas de conocerla en persona, porque era una de sus referentes. Luciana les agradeció, muy emocionada, y nosotras confirmamos que no éramos las únicas con esa sensación.

– Se viene un nuevo aniversario de Ni Una Menos. ¿Cómo lo ves y desde qué lugar participas en la movilización?

Soy de movilizar, pero además básicamente de trabajar en las marchas, yo me siento parte de Ni Una Menos, del Movimiento, del Colectivo, pero la verdad es que siempre seguí mi lugar de trabajo y mi deporte, que fue hacer periodismo. Yo cubro en las marchas, hago notas en las marchas, soy laburante básicamente. Ese es mi lugar, escuchar, ver, pensar y marchar. Creo que es un Ni Una Menos muy fuerte, que se supera así mismo, que la propia dinámica nos fue superando, que se conjuga con el 13/06 (fecha de tratamiento en la Cámara Baja del proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo), que hoy tiene como tema central el Aborto Legal, Seguro y Gratuito revalorizando la tarea de Marta Dillon, que en el primer Ni Una Menos le dio los pañuelos verdes a Maitena, Erica Rivas y Juan Minujín (N de la R: los encargados/as de leer el documento del acto). Quiso mostrar que para nosotras los femicidios y la clandestinidad del aborto es un femicidio institucional. Estaba en el primer Ni Una Menos el prejuicio, la idea o miedo de que eso espantara a la gente. Hay alguna gente, poca, pero que hay que respetar, que no lleva las dos banderas, pero el feminismo sí. Me parece que es un Ni Una Menos donde su raíz más combativa y más plena se consagra con la idea del paro, que fue primero el 16 de octubre, de los dos paros del 8 de marzo, y bueno con esta consigna de “Vivas, libres y desendeudadas”.

“El Ni Una Menos cambió la historia de la Argentina y del mundo”


-¿Sentís que a partir del primer Ni Una Menos algo cambió?

-Sí, la verdad es que es más fuerte con los años lo que veo. Quienes trabajamos en violencia, escribíamos sobre violencia, veíamos toda una historia anterior, un poco lo que decíamos era “Ni Una Menos no nació de un repollo”, era nuestra frase. Ofelia Fernández (Tiene 18 años, ex presidenta del Centro de Estudiantes del colegio Carlos Pellegrini, expuso en el plenario de comisiones sobre el proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo.) no nació de un repollo. Los fenómenos sociales no surgen de la nada, no es que no hay una historia detrás. Pero indudablemente, con los años cada vez más, el Ni Una Menos marcó un antes y un después, un hito en la Argentina, en la provincias, en las mujeres, rompió las fronteras de un feminismo más chiquito, y también rompió las fronteras de la Argentina para realmente contagiar al resto de América Latina y el mundo. Y eso me parece importante resaltarlo, no es decir, bueno “El dulce de leche, la bandera y el Ni Una Menos”, en un sentido patriotero pasivo, pero sí en un sentido que a mi me interesa, que es un sentido de pensar un feminismo latinoamericano tercermundista, y no repetir la historia de hacer la materia prima, y otras como envase empaquetado tomen nuestro feminismo. Creo que el feminismo global tiene que agradecerle mucho a Latinoamérica y Argentina, en lo pujante que está el feminismo en la televisión, en las calles, en las revistas en todo el mundo.

-En ese sentido está bueno poner en valor mujeres latinoamericanas, que desde lo situado y atendiendo problemáticas puntuales hicieron muchos aportes al movimiento de mujeres…

-Sí… A mi me encanta de Mercedes D’Alessandro (directora del portal Economía Feminista), porque tiene muchos aportes, pero me encanta también traer algo del feminismo norteamericano, a lo mejor términos, algo más canchero, marketinero. Incluso yo decía, los Globos de Oro, la alfombra roja, por ejemplo las actrices con las activistas, fíjense como ahora la conjugación de Dolores Fonzi con las actrices es pura potencia, lo que yo digo es que “Si hay que cipayear, cipayeemos”… en lo que está bueno. Pero sí, claramente hay una raíz latinoamericana que tiene una potencia en las calles que nosotras contagiamos en el mundo: tanto en Estados Unidos, donde las marchas multitudinarias fueron después de Trump, como el primer 8 de Marzo en España, donde antes no hubo movilizaciones callejeras y la de este año fue impresionante. Todo eso sale de Latinoamérica, además que hay problemáticas específicas. Por ejemplo hay un tema que yo nombro claramente que es el femicidio de las jóvenes, es una problemática latinoamericana, porque además tiene que ver con nuestros territorios, con las herencias de las dictaduras militares, con los grupos paramilitares en Colombia, en El Salvador, en Centroamérica, con los narcos en Centroamérica o México, y -aunque no llegue a la dimensión de narcos- con los transas en Argentina y otros territorios, con lo que eso genera. En general son complicidades con la justicia, y muy especialmente con las fuerzas de seguridad o la policía bonaerense, y esas no son realidades europeas, entonces ahí sí es muy importante mantener la mirada muy clara, de que hay que tomar lo bueno, pero que no se puede importar un feminismo de afuera. Además de nuestro enorme valor agregado, que yo digo que realmente es la gran potencia de la movilización en el mundo del feminismo. Pero no se puede tomar porque por ejemplo en España no se llega al 10% de femicidios contados, y los nuestros son el 30%. Y para España la violencia machista no incluye a quienes no son víctimas de sus parejas o ex parejas. Y si nosotras traemos ese modelo, o lo contemplamos con el proyecto de ley de reparación económica solo para hijos e hijas de víctimas de femicidios, la Ley Brisa, que ya tiene media sanción, pero sólo para quienes los asesinos hayan sido pareja o ex pareja de sus madres… Bueno, yo quisiera cambiarlo, que el proyecto salga es urgente para que se le de esa reparación a los/as hijos/as, pero que tenga un foco latinoamericano, esos hijos e hijas lo necesitan de cualquier víctima de femicidio, porque en Argentina son el 20%. Eso como muchas otras situaciones, como desocupación, etc.

-Con respecto a la frase emblemática de “Ni Una Menos, Vivas Nos Queremos”, ¿creés que hay relación entre lo que llamas el “feminismo del goce” y ésta?

-Sí, por supuesto, cuando yo hablo de un “feminismo del goce”, no quiero embanderar algo que tenía miedo que parezca como una frivolidad. Tampoco demonizo la frivolidad, digamos, pero básicamente lo que creo es que no solo la violencia histórica, sino especialmente la más peligrosa, que es la revancha machista y la crueldad de la violencia, se da en contra del deseo de las mujeres. Se da en la mayoría de las jóvenes, esto lo marca la periodista Florencia Alcaraz en una nota en Anfibia, y esta idea de las “fanáticas de los boliches”, es que a casi todas las jóvenes que son asesinadas en femicidios, especialmente en el conurbano Bonaerense, están en situación de deseo, en situación de goce. Fueron a bailar, fueron incluso a comprar drogas -aunque a mí me puede parecer bien o mal- pero fueron a intentar pasarla bien, fueron a tener sexo, fueron a salir a la noche, fueron a pasear… Anahí Benítez, Araceli Fulles, Micaela García, Melina Romero, son todas chicas en situación de goce, y ahí es claramente una venganza al goce de las mujeres, y en sus propios cuerpos, en sus propias vidas. Pero además en la función que después reproducen los medios, muy claramente de disciplinamiento a las otras jóvenes para que no gocen, y para que el goce sea visto con culpa y con el fantasma de la posibilidad de ser asesinada. Aun cuando estás viva, está la sombra de tu propia muerte corriéndote a la noche, entonces el feminismo del goce dice vivas y libres nos queremos, vivas, libres, por los territorios, por los horarios, por el goce. Y reivindicar el goce es también reivindicar el derecho a poder salir a bailar, poder pasear, poder probar en la vida lo que querés y poder equivocarte.

-Sí, el viajar sola… Hubo un momento en que parecía que viajar sola era lo peor que podías hacer.

-Bueno viajar sola, ahí en “Putita Golosa” está el artículo de Anfibia, que es el primero que hice, que fue una serie que propusieron ellos y estaban muchas autoras, y lo escribí porque me parece que sí, claramente, la reivindicación de viajar sola es importante y no solo contra las mujeres que mataron, las dos turistas mendocinas, sino además básicamente contra el disciplinamiento para que las mujeres dejen de viajar.

-En relación con la prohibición del goce de la mujer, el disciplinamiento, y los estereotipos, ¿creés que el porno tiene algo que ver?

-Por un lado, hay algo que yo estoy viendo especialmente en los relatos de abusos y desencuentros sexuales, que creo que hay un porno por decirlo “hegemónico”, el más visualizado, el comercial, la verdad es que no soy tan visualizadora del porno, no es que me voy a hacer la pornostar (risas), pero yo sí creo que hay una cultura de educación sexual con el porno que es nociva. En principio, en la idea nociva de una sexualidad estrafalaria, que no produce goce, incluso en los adolescentes veo en los relatos que están saliendo, ideas que no están ligadas con el goce, lo que no quiero decir es que alguna mujer en algún momento de su vida no goce de una situación así, pero son conductas que en general son más de una visualización del porno que se quiere llevar a la realidad y que más que placer producen displacer y que incluso es parte de lo que es vivido en chicas como algo que las incomoda y las hiere. Eso creo yo que es un problema. Y otro problema creo que es la idea de sexo performatico… hay parejas estables, situaciones más clásicas, también hay mucho desencuentro sexual, cuando hablo de la clavada de visto… Es muy difícil para muchas mujeres tener más de dos o tres polvos seguidos, y es muy difícil pensar que no terminás de saber cómo llegar a un orgasmo o como desear tranquila, que ya parece que tenes que hacer todo un listado súper porno, en ese sentido creo que es un problema. Si el porno viene a abrir posibilidades ahí está buenísimo, pero en un momento donde es tan difícil el encuentro, ahí creo que, más allá de la idea de machista y hegemónico, hay una presión sexual que es nociva, donde lo más básico, que es poder desear libremente, poder generar un encuentro, poder tener una sexualidad activa y libre, hoy es dificilísimo. Eso es un poco lo que cuento en el libro. Y el porno feminista, no es que lo conozca todo, pero lo poco que vi a mí me parece interesante, me parece que está la idea simple que revierte la hegemonía del deseo masculino, plantea fantasías, plantea una apertura. No demonizo todo el porno, si un poco el porno performático, de peso, la idea de que el placer se puede producir de formas muy extravagantes -cuando hoy es muy difícil hacer algo simple- es nociva. Sí me parece interesante algo del porno feminista, no digo todo ni que a todo el mundo le tenga que gustar, pero la verdad que hay algo de revertir y tomar el deseo que puede estar bueno.

-Cambiando de tema…  en los últimos días hubo mucho revuelo por el tuit de Cristina, en el que llamaba “machirulo” a Macri, ¿tenés alguna opinión al respecto?

-A mí me parece que es un tuit genial. Que la idea de “no sigan las locuras de Cristina” era absolutamente machista, y por sobre todas las cosas lo que me gusta, aunque creo que sea de forma indirecta, es que es parte de la “Revolución de las Hijas”, porque no tengo ninguna duda de que la influencia de Florencia es lo que yo llamo la Revolución de las Hijas. Que es la incidencia directa en las madres. A mí me parece que hay una generación de madres -en las que me incluyo- que podemos aprender y modificarnos por las posturas de nuestras hijas, es realmente maravilloso. Yo primero soy periodista y creo mucho en el pluralismo, pero además en mi propia visión política personal, no me defino para nada como kirchnerista, y soy muy crítica de muchas cosas. Por supuesto de que no se haya votado y aprobado el Aborto Legal, Seguro y Gratuito, entre otras muchas. Pero también hay dos cosas que son ciertas: se hicieron muchas políticas de género, de manera transversal, que hoy no se conocen, que están relatadas en mi libro “La revolución de las mujeres no era solo una píldora”, y esto no es solamente felicitar a Cristina, sino es reconocer lo que se hizo y que podes perder. En el tema de trata, en el tema del reparto de anticonceptivos, en la puesta en marcha del cumplimiento de abortos no punibles, en sacar los avisos clasificados de oferta sexual del rubro 59 de Clarín, en la llegada de más mujeres ferroviarias al trabajo con trenes (aunque falta que sean conductoras), hay muchas cuestiones que yo no voy a desvalorizar…no es blanco o negro. La cantidad de leyes que se aprobaron es monumental durante su periodo. Y otra cosa de lo que estoy completamente segura, es que Cristina fue absolutamente demonizada por su rol de mujer, y que eso genera una revancha histórica conservadora contra un modelo de mujer que debe ser sumisa, que acompaña, decorativa, etc. A mí me interesa la llegada de las mujeres al poder, también creo que es mucho más interesante lo que se produce políticamente en lo colectivo, que en lo singular. Valoro mucho más el proceso y fue mucho más productivo claramente en el Congreso de la Nación, que en el Poder Ejecutivo. Creo que cuando las mujeres llegamos muchas, producimos más y mucho mejor, que cuando llega una sola. Pero el tuit me parece excelente.

-Eso me hace acordar a una frase que leí el otro día, que dice “Cuando una mujer entra a la política, cambia la mujer. Cuando muchas mujeres entran a la política, cambia la política”. Esta bueno haber tenido una presidenta mujer en ese sentido, porque eso suma.

-Eso sin dudas, por un lado le amplió el panorama a las nenas de que podían llegar a donde quisieran llegar. Después, que se lo cobraron, eso no hay ninguna duda. Sí creo que Cristina se dio más cuenta del machismo después, que en el mismo momento, y se da más cuenta ahora, que en ese momento. Y de hecho creo que uno de los errores del kirchnerismo orgánico, no de las mujeres kirchneristas, fue subestimar el machismo sobre Cristina. Creo que cuando las condiciones son tan machistas, las que llegan o no son las “clásicamente femeninas” o son las que son muy sumisas, uno de los dos. Entonces después no le podemos reprochar a las que llegan. Porque llegan traspasando ese machismo. Sí como proceso político, rescato más los procesos colectivos, que lo que producen las mujeres singularmente. Yo creo que lo que produce cambios, es cuando llegamos muchas, no cuando llega una. Bueno en el libro está, una parte de lo que yo sí creo que es la etapa que ejemplifica el machismo contra Cristina, pero además la demonización del poder y del goce…es la tapa de Noticias que simulaba un orgasmo, mostrándola justamente como “loca” y como demonizando que goza del poder. Si una mujer no goza del poder no me estás hoy grabando, no va a la cancha, no es maestra, no es conductora de trenes, digo…todas tenemos que gozar. No solamente sexualmente, y en esa tapa de Noticias estaba demonizado que goce sexualmente -y en ella, todas- sino además gozar de lo que hacemos y del poder de lo que hacemos, sea lo que sea. Hacer ñoquis un domingo, o ser Presidenta de la Nación. Hay un poder en lo que hacemos. Entonces lo que creo es que hay una revancha que no es sólo contra Cristina, sino contra todas las mujeres. No sé, estar en el momento histórico, las diferencias políticas, tal vez nublan demasiado algo que yo creo que es más claro…que hay una revancha contra Cristina, contra Dilma y contra Michelle Bachelet.

-Por último, ¿Qué significa para Luciana Peker el “Ni Una Menos”?

-Ni una menos cambió la historia de la Argentina, la historia del mundo. Mostró al mundo que en la Argentina estábamos movilizadas, una historia de autonomía, de valor político, de organización, de federalismo. Pidió, por supuesto, porque nos dejen matar. Porque además vivas, libres y ahora también desendeudadas nos queremos. Gozosas también nos queremos. Pidió por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito, y sigue siendo un grito por la libertad, la autonomía, y en contra de la violencia hacia las mujeres.

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