A 150 años del nacimiento de Vladimir Lenin, el líder de la Revolución Rusa
Este miércoles se cumplieron 150 años del nacimiento de Vladímir Ilich Uliánov, más conocido como Lenin. Supo ser el líder de la Revolución Rusa de 1917, que puso fin a la monarquía absolutista. Con él, se estableció el primer Estado obrero-campesino socialista a nivel mundial, y una nueva alternativa de igualdad ante la desigualdad capitalista. Sus ideas continúan siendo una referencia en las transformaciones sociales del mundo y nuestro continente, con Cuba como su principal exponente.
Lenin nació el 22 de abril de 1870 en Simbirsk, hoy Uliánovsk, una ciudad ubicada a 900 kilómetros de Moscú. Estudió la carrera de Derecho en la Universidad de Kazán y terminó sus estudios en la Universidad de San Petersburgo, en 1892. Empezó a relacionarse con grupos marxistas de la época, lo que le generó un exilio a Siberia, en 1897. En su estadía escribió el libro “El desarrollo del capitalismo en Rusia”. Luego tuvo que volver a exiliarse a Suiza.
Su retorno a San Petersburgo tuvo lugar en 1917, cuando el Zar Nicolás II fue derrocado luego de sucesivas derrotas de Rusia ante Alemania en la Primera Guerra Mundial. Se estableció a principios de aquel año un gobierno de transición de tipo burgués que duraría tan solo algunos meses, hasta la Revolución de Octubre. Con la famosa “Tesis de abril”, Lenin exigió el retiro de Rusia de la guerra y el inicio del camino hacia el socialismo.
En noviembre de 1917 se produjo la segunda y última revolución, con la toma del Palacio de Invierno. Allí, los soviets (juntas colectivas) nombraron a Lenin como presidente de lo que luego pasaría a ser la Unión Soviética. León Trotski, su amigo y compañero de confianza, se encargó de fundar y conducir el Ejército Rojo, que puso fin a futuras guerras civiles ante sectores reaccionarios y contrarevolucionarios.

Lenin fue el encargado de llevar a la práctica la teoría desarrollada por el filósofo, sociólogo y economista, Carlos Marx, a mediados del Siglo XIX. Estos postulados entendían –y entienden- al sistema capitalista como la explotación del hombre por el hombre, y por lo tanto, una estructura desigual que había que terminar. Los destinos de la nación debían pasar a manos de los trabajadores, quienes tomarían el control de los medios de producción a través de la “dictadura del proletariado”. Mediante una reforma agraria, se les otorgó a los propios campesinos el manejo de la tierra de los latifundistas, entre otras medidas democratizadoras.
Pero su trabajo no pasó únicamente por lo político y económico. Adelantado a su época, Lenin también fomentó diversos derechos individuales, principalmente los relacionados con la igualdad de las mujeres, entendiéndolas como sujeto político propio, sin subordinación al hombre. Se obtuvo el derecho al voto en 1917, se legalizó el aborto en 1918, se aprobó la ley de divorcio y se realizaron campañas informativas para dar a conocer los derechos que les correspondían a las mujeres. Además, se buscó concientizar al hombre para que compartiera con la mujer las tareas domésticas. Estas iniciativas tuvieron el protagonismo de Aleksandra Kolontái, quien fue la primera mujer en ocupar un cargo de gobierno en la historia de la política mundial.
En menos de diez años, más precisamente en 1922, la salud del líder de la Revolución comenzó a deteriorarse, con diversos infartos que le quitaron la lucidez y el carisma que lo caracterizaba. En 1923 abandonó sus funciones, y el 21 de enero de 1924, falleció. Antes de su partida, lo habían intentado asesinar en tres oportunidades.
El marxismo-leninismo tuvo su efervescencia en nuestro país y en América Latina con las corrientes tercermundistas de los años 60 y 70, integradas por juventudes de izquierda y, en algunos casos, también peronistas. Estos jóvenes se identificaban con sucesos contemporáneos como el Mayo Francés y la Revolución Cubana, esta última bajo el mando del abogado Fidel Castro y el médico argentino, Ernesto Che Guevara.
Lenin fue mucho más que un pensador teórico. Lenin fue un ferviente luchador revolucionario que no esperó a que las condiciones objetivas y subjetivas estuviesen a tono para realizar la Revolución. Analizó el comportamiento de la economía en la transición del capitalismo hacia el socialismo y fomentó, en cuanto a la política exterior, la concepción internacionalista y humanitaria de cooperación. Sobre esto último, podemos ver como un claro ejemplo las misiones de los médicos cubanos en nuestro país y en los distintos rincones del mundo, en plena pandemia del coronavirus.
Lenin es sinónimo de antiimperialismo, antipersonalismo y de lucha por un mundo mejor. Por eso, a un siglo y medio de su nacimiento, su legado sigue latente, más aún en tiempos donde el sistema capitalista vuelve a estar en crisis, esta vez en su fase más nociva, que es la neoliberal.

