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Omar Dalponte dice que la serie «Santa Evita» es «un insulto a Perón y a Eva» y reclama que la repudie el PJ de Lanús

El historiador Omar Dalponte envió a La Unión de Lanús este artículo, por medio del cual manifiesta su indignación por la serie Santa Evita, y su reclamo de que el PJ local haga explícito su repudio.

Muy pocas veces he visto un film tan malo. De tan baja estofa.Tan irrespetuoso y agraviante como el que compone esta serie.
Me fumé los siete capítulos de la llamada » Santa Evita», serie protagonizada por un elenco encabezado por Natalia Oreiro (Eva), Ernesto Alterio (coronel Moori Koenig) y Diego Velázquez (Mariano), con la participación especial de Francesc Orella (doctor Pedro Ara) y Darío Grandinetti como Juan Domingo Perón.
Pero no me engaño y sugiero respetuosamente a quienes vean esta serie que no se dejen engañar. En esto de la batalla cultural los enemigos no andan con chicas. Y muchas veces las cosas que impulsan para consumo masivo las elaboran mal en las formas pero el mensaje de fondo, malintencionado, lo envían perfecto.
«Santa Evita» está hecha con la carga de maldad y de insidia propia del gorilaje feroz. El objetivo es presentar a una Eva bruta, ambiciosa, demagoga, prostituida, infiel a Perón, tramposa, trepadora y a veces víctima de los «manejos políticos» del General. A la vez, quienes pergeñaron este bodrio que, por momentos resulta asqueroso, con la peor mala leche exhiben a un Perón al borde de ser cornudo, insultado por su mujer y después despiadado con ella cuando la enfermedad la va debilitando. Esta serie es un insulto a la memoria de Perón y de Evita, una falta de respeto total a ambos y a la historia del peronismo, una burla a la inteligencia de los argentinos, pero sobre todo es una obra envenenada para descalificar al peronismo, bajarle el precio, desmerecerlo ante las jóvenes generaciones, falsear la historia al mejor estilo neoliberal.
El objetivo es ese. Sin dudas. Ciertas maldades no son casuales. Justamente lanzan la serie en el marco del 70 aniversario del fallecimiento de Evita, en línea con la acción del macrismo que pretende borrar la historia, ensuciar y desaparecer los símbolos caros a los sentimientos del pueblo. Como cuando cambiaron a nuestros próceres por animales en los billetes.
Según alguna información parece que el primer capítulo se emitió por canal 13 y eso causo cierto revuelo. No obstante, para ese canal opositor esta realización vomitiva le viene al pelo.
Pero vamos también a las formas, o sea a la malísima calidad de esta producción llena de falsedades, basada en el libraco de un acérrimo antiperonista: Tomás Eloy Martinez.
Lamento que Darío Grandinetti, buen tipo y buen actor, se haya prestado a interpretar a un «Perón» que le salió como un personaje estrafalario peinado con alquitrán. En definitiva un agravio al insigne General. Lo de Natalia Oreiro en su interpretación de Eva es lamentable. Párrafo aparte para Ernesto Alterio, hijo del brillante e inolvidable protagonista de joyas del cine nacional, Héctor Alterio.
Con todo respeto a su persona, el desempeño como actor de Ernesto en la serie que comentamos es deplorable. No fueron prolijos ni siquiera en algunos detalles que hasta el director de cine menos experimentado hubiese advertido. Representan a Agustín Magaldi, cantor famosísimo en su tiempo, con bigotes cuando éste jamás los usó e interpretando frente a Eva el tango » El bazar de los juguetes» , pieza escrita en 1954. Evita falleció en 1952. En síntesis, «Santa Evita» ,en mi opinión, es un atentado contra el arte cinematográfico y un desprecio total al buen gusto.
Como peronista, ante semejante provocación, solicito públicamente a la conducción del Partido Justicialista de Lanús, se sume al enérgico repudio que desde distintos lugares expresamos militantes de base a esta versión infamatoria que involucra y ofende a las dos figuras más grandes y representativas del movimiento nacional, Juan Perón y Eva Perón.