A 202 años del nacimiento de Marx: su pensamiento, la pandemia y la fragilidad del capitalismo
La pandemia del coronavirus dejó al desnudo las falencias estructurales de un sistema de producción global que hace agua por todas partes. Un sistema que fue estudiado durante más de dos siglos por muchos pensadores, pero ninguno con la rigurosidad científica llevada a cabo por Karl Marx. Hoy, a 202 años de su nacimiento, recordamos su pensamiento.
Karl Marx (1818-1883) fue un abogado, periodista y filósofo alemán, además de economista y padre de la sociología. Luchó durante toda su vida en pos de los más necesitados, de la justicia, de la igualdad, y contra la explotación del hombre por el hombre.
Su pensamiento y el debate en torno a sus ideas han marcado, sin lugar a dudas, el último siglo y medio de la historia de la humanidad. Tal es así que no existe corriente política alguna que haya sido indiferente a sus postulados. De hecho, cada una de las ideologías se ha definido a favor o en contra de sus ideales, los cuales continúan vigentes en la actualidad.
¿Y porqué continúan vigentes? Porque el problema sigue siendo el mismo: la desigualdad estructural que promueve el capitalismo, sistema que hoy se encuentra sometido a una nueva crisis por la pandemia del coronavirus.
Un poco de historia
A Marx le tocó vivir la etapa pre keynesiana, que tuvo lugar antes de la crisis mundial de 1929, donde el sistema capitalista se manifestaba de la manera más brutal y despiadada.
Marx sostenía que el capitalismo se basaba en tres grandes ejes principales:
- Acumulación de capital: multiplica infinitamente tanto la producción de las mercancías, como la obtención de las ganancias.
- Competencia: deshumaniza, promueve el egoísmo y provoca la concentración. Además, desemboca en el aumento de la desigualdad, que ante cada crisis se profundiza más y más.
- La producción en el centro de la escena: esto empuja no sólo a la deshumanización, sino también a la destrucción de los recursos naturales no renovables, en pos de una multiplicación infinita de producción de mercancías.
Para el análisis del capitalismo, Marx dividió previamente la historia de la humanidad en tres grandes momentos o etapas:
- Esclavista: la lucha de intereses contrapuesto se daba entre los esclavos y los amos.
- Feudal: la lucha de intereses se daba entre los siervos y los señores feudales.
- Capitalista: la lucha se genera entre aquellos que son los dueños de los medios de producción, es decir, los patrones capitalistas, y los que no los poseen. De este modo, se obliga a los trabajadores asalariados a vender su fuerza de trabajo para poder subsistir.
La jornada diaria
Marx se oponía a la sobre exigencia laboral de aquel entonces, que rondaba entre las 12 y 15 horas diarias. También se mostraba en contra del trabajo infantil, ya que los niños y niñas también participaban en las fábricas de la época.
Bajo la frase “la mañana para trabajar, la tarde para recrearse y la noche para descansar”, simbolizaba la intención de que las jornadas laborales representaran no más de 8 horas diarias. Esto, además, le permitía al trabajador la utilización del resto del día para tareas recreativas y para dormir la cantidad de tiempo necesaria.
Filosofía
Marx sostiene que el entorno moldea al hombre, por lo cual no había que modificar a éste sino a ese entorno del cual se nutre y proyecta.
Para Marx no es correcta la frase “pienso luego existo”, ya que no se puede formar una idea sin antes haber incorporado a nuestra psiquis las herramientas necesarias e indispensables para poder elaborarla.
Política
Marx sostiene que el funcionamiento de las sociedades se basa en el conflicto, en cual se presenta la disputa de intereses contrapuestos. Por esto, el autor considera que la historia de la humanidad está conformada por la lucha de clases, quienes se encuentran en un conflicto permanente.
Culto
Marx se declaraba ateo y decía, a través de la frase “la religión es el opio de los pueblos”, que ésta era una especie de droga que adormecía a las sociedades y frenaba su emancipación, de modo que era funcional a los sectores del poder. Y por el otro lado, rechazaba la visión a histórica que profesa toda religión, contrapuesta no solo a sus teorías sino a la ciencia en general.
Conclusión
La pandemia del coronavirus dejó al desnudo las falencias estructurales un sistema que hace agua por todas partes. Y también demostró que todos los días, pero más aún en contextos de crisis, es el Estado y no el mercado el que te salva, y el puede bregar por una sociedad más justa, inclusiva e igualitaria.
Si bien pasaron casi dos siglos, la esencia del sistema capitalista de producción global, tal como lo planteó Marx en sus trabajos, perdura inalterable como en el primer día. Por eso, se propuso estudiarlo y reemplazarlo por uno mejor. Un sistema en el que el ser humano se encuentre en el centro de la escena y el dinero deje de ser un fin en sí mismo para convertirse sólo en un medio.

