El nuevo Código Urbano: ¿desarrollo para Lanús o negocio para unos pocos?
Por Diego Bonzi (*)
Durante la sesión extraordinaria del martes 5 de abril, el oficialismo local aprobó en el Concejo Deliberante la modificación del Código de Planeamiento Urbano y Edificación del Partido de Lanús. Esta modificación fue impulsada por el Intendente Grindetti. El bloque del Frente de Todos Lanús, decidió ausentarse a dicha sesión, en señal de protesta ante la falta de consulta previa a las organizaciones que se encuentran en el territorio, y sobre todo de un estudio serio sobre el potencial impacto ambiental que puede llegar a tener en nuestro municipio. La decisión de realizar este proyecto fue absolutamente unilateral, pero además el macrismo se negó a debatirlo como hubiera correspondido ante un proyecto tan importante.
Para entender el posible impacto que traerá esta modificación para los vecinos y vecinas de Lanús, hay que analizar el contexto político, territorial y ambiental en el cual se realiza dicha modificación. El Partido de Lanús, según estima el Ministerio de Hacienda y Finanzas de la Provincia de Buenos Aires, cuenta con 462.760 habitantes, repartidos en una superficie de 48 km2 lo cual da una densidad poblacional de 9.571 habitantes/km2 siendo uno de los municipios más densamente poblados del Gran Buenos Aires. Además el municipio padece la falta de espacios verdes: cuenta con aproximadamente 2.5 m2/habitante, muy por debajo de los 10 a 15m2/habitantes que recomienda la Organización Mundial de la Salud. A esto, se suma distintas problemáticas que se repiten a lo largo de todo el territorio como inundaciones frecuentes, cortes de luz prolongados, poca presión del agua potable, falta de cloacas, microbasurales, etc. Estas problemáticas se potencian en los 28 barrios populares que contabiliza RENABAP (Registro Nacional de Barrios Populares).
El Código Urbano recientemente aprobado consiste en la modificación de los indicadores urbanos y la extensión de los mismos. Estos indicadores son valores que limitan cuanto, como y donde se puede construir, ordenando en cierta manera la ciudad. Las zonas que se han modificado son aquellas donde más y más alto se podía construir. En zonas donde antes de dicha modificación se podía construir hasta dos pisos, al cambiar la zona se podrá construir hasta cuatro. Ya que esta zona (S2-R4) triplicó su extensión de ocupar. Las zonas residencial- comerciales (S1-CA), que se encuentran a los alrededores de la estación de Lanús, y a la Calle Presidente Perón, en Valentín Alsina, y el Centro de Remedios de Escalada, aumentaron alrededor del 50% su extensión.
El Código ya había sido modificado en el año 2018, cuando se habían agregado a los llamados “corredores jerarquizados”, las calles Sarmiento (entre Ituzaingó y Alfonsín), Rosales (entre Hipólito Yrigoyen y Timote), Cafferata (entre Uriarte y Timote), donde se permiten alturas máxima de hasta 39 metros, pudiendo tener los indicadores de suelo más altos del Partido. Además, se consideró como zona especial 10 a las manzanas que se encuentran entre las calles 29 de Septiembre, Arias, Salta y Eva Perón. El resultado de aquella modificación fue la aparición de edificios en zonas donde históricamente hubo casas bajas, y la ausencia del correspondiente servicio de cloaca. Esto llamó a los vecinos a organizarse y realizar múltiples protestas al respecto, incluyendo la elaboración de un proyecto que fue canalizado por el Frente de Todos Lanús, para solicitar la suspensión de manera preventiva la construcción de nuevos edificios.
Considerando el antecedente de 2018, podemos interpretar que el municipio de Lanús, mediante la modificación del Código recientemente aprobada, va camino a una densificación y un cambio estructural muy importante, sin la certeza de que la ciudad esté preparada para resistirlo. Como punto a favor se puede esperar un mayor movimiento de la obra privada. Asimismo, el sector inmobiliario tendrá grandes oportunidades de aumentar su negocio. Ante esto, se dará la tarea de discutir cómo se van a distribuir los mayores ingresos que generará esta posible edificación masiva.
Dado este análisis quedan muchas dudas dudas respecto de si este proyecto busca fomentar el desarrollo de la ciudad o busca fomentar un negocio de unos pocos. Del otro lado de la moneda se encuentran aquellos vecinos de barrios que en seis años de gestión de Grindetti no han visto invertir un centavo de parte del Municipio ya que en la esquina sigue el mismo bache de siempre, cada vez que llueve tienen que colocar la compuerta, y en el basural de la esquina se junta más basura que antes.
(*) Ingeniero.

