Los dos modelos de gestíon: Boca de Riquelme Campeón, River de Di Carlo séptimo
Un final de infarto en La Bombonera: el Xeneize se consagró campeón de la Liga Profesional gracias a una agónica victoria y va con todo por la gloria internacional, mientras que su eterno rival cerró una temporada para el olvido, finalizando séptimo a ocho puntos de la cima y golpeado tras la dura caída en el Superclásico.
Boca campeón de la Liga Profesional: agónico festejo, desahogo y título anual en La Bombonera
Con un agónico y celebrado gol de Enner Valencia en la última jugada del partido, Boca Juniors se impuso por 1 a 0 ante Defensa y Justicia en Brandsen 805 y se consagró campeón de la Liga Profesional de Fútbol. En una definición dramática que mantuvo en vilo a todo el país y que se definió por detalles en simultáneo con otros encuentros, el conjunto comandado tácticamente por Rodolfo Arruabarrena coronó una campaña exigente que le permitió adueñarse de la cima de la tabla anual con 63 unidades, relegando al segundo puesto a un Rosario Central que había hecho los deberes venciendo a Estudiantes de Río Cuarto en Arroyito.
El partido en el Alberto J. Armando tuvo todos los condimentos propios de una final de campeonato. Desde el pitazo inicial, el Xeneize asumió el protagonismo absoluto de las acciones, buscando lastimar con la movilidad punzante de Alan Velasco, el despliegue constante de los mediocampistas y la presencia amenazante de Miguel Merentiel en el área. Sin embargo, el Halcón de Varela planteó un esquema tácticamente inteligente, cerró los espacios con disciplina y complicó los circuitos ofensivos del local, generando zozobras con contragolpes punzantes que obligaron a lucirse al arquero Álvaro Montero y que incluyeron un tremendo remate en el palo de David Martínez durante la primera mitad. La tensión subió al máximo cuando, a los 41 minutos del periodo inicial, el VAR intervino para anularle un tanto al local por una ajustada posición adelantada, congelando los corazones de todo el estadio.
En el complemento, el desarrollo se tornó un verdadero ajedrez táctico con ráfagas de vértigo. Con la necesidad imperiosa de conseguir el triunfo para no depender de otros resultados, Arruabarrena movió el banco de suplentes y mandó a la cancha aire fresco con los ingresos de Tomás Aranda, Leonel Flores y la jerarquía de Enner Valencia. Cuando el reloj marcaba el minuto 50 del segundo tiempo y el empate parcial parecía decretado —un marcador que le entregaba el título de manera sorpresiva a Rosario Central—, apareció la enorme categoría del delantero ecuatoriano. Tras una serie de rebotes en el área chica y una jugada colectiva exigida al máximo, Valencia conectó con alma y vida para mandar la pelota al fondo de la red y desatar la locura absoluta. Tras una larguísima y agónica revisión del VAR por una supuesta posición inhabilitada, el árbitro Sebastián Zunino decretó el gol y validó el estallido de todo el pueblo xeneize.
Este título no solo representa la consagración en la tabla anual para el club de La Ribera, sino que marca un hito institucional de profundo significado político y deportivo: es el primer campeonato de la Liga Profesional que consigue Juan Román Riquelme desde que asumió formalmente como presidente de la institución.
Las declaraciones de los protagonistas tras la consagración
Terminado el encuentro y con el trofeo ya en lo más alto, los grandes artífices de la estrella se expresaron ante los micrófonos con total emoción:
- Leandro Paredes (Capitán y referente de Boca): «Ya no tengo palabras para describir lo que estoy sintiendo. Es un sueño cumplido para mí. Mi psicóloga me mandó una frase que dice ‘a veces no nos damos cuenta de que estamos viviendo nuestros propios sueños’, y hoy aplica más que nunca. Cuando hay un campeón es porque fue el mejor a lo largo de todo el año. Toca agradecer, disfrutar con los seres queridos. Volvimos a ser campeones después de mucho tiempo y ojalá la gente esté muy feliz» expresó con la voz quebrada. Y añadió sobre su regreso al club: «Me había tocado ganar títulos antes, pero sin ser protagonista de la manera que me tocó este año. Volví exclusivamente para esto, soñé con esto toda mi carrera: ser campeón en esta cancha, con toda la gente, con mi familia mirándome desde la platea. Tengo solo palabras de agradecimiento. Toca disfrutar hoy y mañana, pero a partir del lunes ya nos pondremos a pensar en lo que viene porque tenemos cosas importantes por delante y queremos ir por todo».
- Enner Valencia (Delantero y héroe de la tarde): «Soy sumamente agradecido con Riquelme por haber confiado en mí y haberme traído al club más grande de América Latina. Mirá lo que es esta fiesta, es una locura. Lo vi al presidente sufriendo muchísimo antes del partido y ahora por fin podemos festejar todos juntos. Sabíamos que iba a ser un partido durísimo porque ellos juegan muy bien al fútbol, pero confiábamos en el trabajo. En lo personal, es tratar de entrar siempre para aportar y ayudar a los compañeros que corren los noventa minutos. La pelota me quedó ahí y por suerte pudo entrar. Como dije tras el partido contra Racing, cada gol que hago con esta camiseta va subiendo un escalón en mi corazón. Estamos felices y esperamos seguir por este camino».
Con la estrella ya asegurada, el mundo Boca no tiene tiempo material para la relajación. Además de celebrar el éxito a nivel doméstico, el Xeneize se encuentra disputando las instancias decisivas de una gran final internacional, ratificando su protagonismo absoluto en los dos frentes más exigentes del continente. En el horizonte inmediato del torneo local, el equipo de Arruabarrena ya conoce además su primer escollo en los octavos de final de los playoffs, instancia en la que se medirá frente a Independiente Rivadavia.
Síntesis del partido
Boca Juniors: Álvaro Montero; Leandro Lozano, Lautaro Di Lollo, Facundo Herrera, Lautaro Blanco; Santiago Ascacíbar, Leandro Paredes, Milton Delgado (0′ ST Tomás Aranda); Alan Velasco (18′ ST Tomás Aranda), Miguel Ángel Merentiel y Sebastián Villa (19′ ST Leonel Flores). DT: Rodolfo Arruabarrena.
Defensa y Justicia: Matías Borgogno; Valentín Loza, Damián Fernández, David Martínez, Demián Domínguez; César Pérez (45′ ST Ezequiel Burdin), Santiago Sosa Yung, Maximiliano Porcel (22′ ST David Barbona); Juan Manuel Gutiérrez (45′ ST Ayrton Portillo), Leandro Fernández (32′ ST Tiziano Perrotta) y Jeremías Lucco (22′ ST Aarón Molinas). DT: Julio César Vaccari.
- Gol: 50′ ST Enner Valencia (BOC).
- Árbitro: Sebastián Zunino.
- Estadio: Alberto J. Armando (La Bombonera).
La otra cara de la moneda: el profundo calvario de River, de la crisis institucional al golpe en el Superclásico
Mientras en Brandsen y Matheu todo es algarabía, caravanas interminables y competencia en la cima de los torneos más importantes, la vereda de enfrente atraviesa un presente radicalmente opuesto, marcado de punta a punta por la frustración, el desconcierto y la decepción generalizada. River Plate cerró una campaña absolutamente para el olvido en el torneo local, culminando en una pobrísima séptima posición —quedando a unos dolorosos ocho puntos de distancia de su clásico rival—, una ubicación que lo dejó de manera humillante fuera de toda discusión por los puestos de vanguardia y muy lejos de la exigencia histórica que demanda una institución de semejante jerarquía.
Este flojo rendimiento no hizo más que coronar una sostenida crisis institucional y deportiva que se gestó, profundizó y terminó por estallar a lo largo de todo el año. Con Stefano Di Carlo a la cabeza de una dirigencia que quedó fuertemente cuestionada y apuntada por socios y simpatizantes, el club de Núñez transitó un tobogán sin frenos que incluyó desaciertos dirigenciales groseros, incorporaciones de jerarquía nula que nunca estuvieron a la altura de la camiseta y un clima político interno totalmente irrespirable. Para colmo de males, el tramo final del torneo debió afrontarse bajo un inestable interinato de Leonardo Ponzio en el banco de suplentes tras la salida abrupta y sin rumbo de los cuerpos técnicos anteriores.
Para agravar aún más el sombrío panorama en Núñez, este mal momento generalizado se vio profundizado por la derrota contundente sufrida en el Superclásico disputado hace pocos días frente a su eterno rival en un repleto estadio Monumental, un golpe anímico del que el plantel nunca logró recuperarse. La falta absoluta de un proyecto estratégico claro, sumada a los recurrentes volantazos futbolísticos y a un plantel profesional que jamás encontró respuestas anímicas ni rebeldía en las paradas bravas, dinamitó por completo las ilusiones de los hinchas millonarios. Hoy, la institución despide el año sumida en un pozo anímico profundo y con la urgencia imperiosa de encarar una reestructuración drástica de pies a cabeza si verdaderamente pretende sanear sus heridas institucionales y devolver al equipo a los primeros planos del fútbol argentino y continental.

