Un sorprendente análisis del presente argentino… escrito en 1968
En su libro «La hora de los pueblos», publicado hace exactamente medio siglo, Juan Domingo Perón formuló algunas observaciones relativas al Fondo Monetario Internacional, a la pérdida de reservas de un país y al endeudamiento externo como política de Estado. Las coincidencias con el momento actual son asombrosas. Aquí se extraen dos párrafos que parecen indicar que el actual gobierno no inventó nada.

«…hicieron todo lo contrario que nosotros por simple oposición desaprensiva o por otras razones más pecaminosas y las consecuencias no se hicieron esperar: descapitalizaron al país y luego lo endeudaron. Sólo la dictadura de Aramburu, en dos años, se «tragó» la reserva financiera y contrajo una deuda externa de dos mil millones de dólares, que el gobierno siguiente la elevó al doble. Desquiciaron todos los servicios, paralizaron el trabajo y desmontaron la industria que estaba en marcha provocando la desocupación, arruinaron la economía popular, desanimaron al comercio, envilecieron la moneda y luego comenzó la entrega de las fuentes de riqueza al imperialismo. Ahora, que ya no va quedando nada por entregar, parece que se han dispuesto a poner bandera de remate al país».
«Cuando en 1946 me hice cargo del gobierno, la primera visita que recibí fue la del Presidente del Fondo Monetario Internacional que venía a invitarnos a que nos adhiriéramos al mismo. Prudentemente le respondí que necesitaba pensarlo y, de inmediato, destaqué dos jóvenes técnicos de confianza del equipo del Gobierno, para investigar a este «monstruo tan peligroso», nacido según tengo memoria en los sospechosos acuerdos de Bretton Woods. El resultado de ese informe fue claro y preciso: en síntesis se trataba de un nuevo engendro putativo del imperialismo» (…)
«Ha pasado el tiempo y en casi todos los países adheridos al famoso Fondo Internacional se sufren consecuencias y se comienzan a escuchar lamentaciones. Este fondo, creado según decían para estabilizar y consolidar las monedas del «Mundo Libre», no ha hecho sino envilecerlas en gran medida. Mientras tanto, los Estados Unidos se encargaban, a través de sus riquezas y capitales, de apropiarse de las fuentes de riqueza en todos los países donde los tontos o los cipayos le daban lugar, merced a su dólar ficticiamente valorizado con referencia a las envilecidas monedas de los demás»

