Tres 25 de mayo, tres luchas populares, tres análisis

Por Daniel Riera

Desde que la Revolución de Mayo de 1810 destituyó al Virrey Cisneros, la fecha se convirtió en un símbolo de la esperanza del pueblo argentino. La Unión de Lanús convocó al historiador Norberto Galasso para analizar no uno sino tres 25 de mayo: el de 1810, el de 1973 y el de 2010, también conocido como “El Bicentenario”. A su vez, Héctor “Gallego” Fernández (referente de la Organización Nacional Peronismo Militante) y Edgardo Depetri (concejal de Lanús por la Unidad Ciudadana/FPV) evocan respectivamente la asunción de Héctor Cámpora y la histórica movilización en Plaza de Mayo. ¿Qué fuerzas se ponen en juego en la Argentina en esa fecha mítica? Aquí va un intento de análisis.

25 de mayo de 1810

Norberto Galasso

Yo adhiero a una posición que provoca cierto rechazo: un rechazo total en el mitrismo e incluso cierto rechazo en el campo popular. En la escuela el chico se encuentra con la versión de Bartolomé Mitre: la revolución de Mayo hecha por la gente “decente”, la clase alta, acaudalada, que se torna antihispánica y decide romper con España, y que entonces encuentra su programa en un escrito hecho por Moreno como abogado, que es La representación de los hacendados, en cuyo caso la revolución de mayo tendría un carácter de liberalismo económico y que además tendría el apoyo de Lord Strandford en Río de Janeiro y sería apoyado también por los comerciantes ingleses que se habían instalado ya en Buenos Aires en 1809, y esa Revolución de la Primera Junta estalla en Buens Aires esencialmente, y mirando hacia el Atlántico con el propósito de hacer Europa en América.

Desde el peronismo, José María Rosa no fustiga demasiado esta visión, sino que toma como figura predilecta de la Junta al hombre que es la derecha de la Revolución, Cornelio Saavedra, conjuntamente con un libro que es La vida argentina con drama y humor, de Salvador Ferla. Entonces, ahí quedarían esas dos posiciones. Según esas dos posiciones, la Revolución de Mayo se produce el 25 de mayo y nace la Patria. El chico de hoy, que es bastante inteligente y además está en Internet, se pregunta cómo es que la Patria nació el 25 de mayo de 1810 y volvió a nacer el 9 de julio de 1816, lo cual es extraño. Y se encuentra además que los principales dirigentes de la Revolución de Mayo serían antiespañoles, a pesar de que la mayor parte de ellos, salvo Belgrano y Castelli, eran españoles e hijos de españoles. Y además el 26 de mayo juran fidelidad al rey cautivo Fernando VII.

Entonces ¿qué aparece? Juan Bautista Alberdi, el intelectual más importante que tuvo la argentina en el siglo XIX. Y dice: “La Primera Junta no fue Primera junta. Las Primeras Juntas nacieron en España en 1808. La Primera Junta de Buenos Aires no fue la Primera Junta de Hispanoamérica, porque el precedente es la Revolución del Alto Perú, en 1808/1809. Y además dice Alberdi, la Revolución producida en Buenos Aires se repite en Caracas en abril de 1810, después en agosto hay revolución en Chile y más tarde en Bogotá, después en México, y finalmente en febrero de 1811 con Artigas en la banda Oriental. Y agrega Alberdi: casi todas tienen éxito, salvo la de Venezuela que fracasa. Y agrega Alberdi: todas esas revoluciones juran por Fernando VII. ¿Cómo se explicaría esto? Él ahonda en la guerra civil que se produce en España entre las fuerzas revolucionarias que toman las banderas de la Revolución Francesa y las fuerzas monárquicas. Producido ese enfrentamiento, se produce hasta el motín de Aranjuez en el cual Fernando se levanta contra el propio padre (la nobleza española estaba totalmente corrompida) y entonces cuando entran los franceses se levanta el pueblo español contra la intervención francesa y constituyen juntas. Y aparecen documentos, donde las juntas de Sevilla dicen que las tierras americanas no son colonias sino que son provincias, y que el Río de La Plata es lo mismo que Galicia, que Aragón y que Castilla, y que esto no puede ser de otro modo porque si los revolucionarios españoles son liberales en el buen sentido, no pueden sojuzgar a otros pueblos. Entonces Alberdi remata con esta concepción: la Revolución de Mayo fue un momento, un instante de la Revolución Hispanoamericana. Este es un momento de la revolución española desde 1808 hasta 1812, y la revolución española es un momento de la revolución francesa. Esto queda vedado de la historia oficial, pero explicaría porque la Revolución de Mayo sigue siendo una zona española, y que después en 1813 cuando en España pierde la Revolución, se instala otra vez la monarquía y se produce la represión a todos los liberales, recién en ese momento España manda flotas para recuperar las tierras americanas, no antes.

Las batallas que tienen Belgrano y San Martín son batallas contra lo que San Martín llama “los godos”, ejércitos españoles de derecha, absolutistas. En cambio después España manda directamente la represión con el objetico de recuperar el reino de España. Hay una carta muy importante que Posadas le manda a San Martín en 1813, donde le dice que Fernando ha sido restaurado al trono por Napoleón. Napoleón ha permitido que lo pongan otra vez en el trono, y Napoleón nos ha puesto “en los cuernos del toro”. Ahora, si nosotros no nos independizamos volvemos a ser parte de la corona española. Estas dos corrientes historiográficas, que serían tres si admitimos que el revisionismo histórico se acomodó a la revolución de Mitre, están indicando que hubo argentinos desde el principio que quisieron ligar a la Revolución de Mayo a lo antihispánico, es decir a lo proinglés, mientras que hubo argentinos que lo ligaron a lo latinoamericano y levantaron a los caudillos latinoamericanos. Esto es una lucha que hemos entablado, en la cual yo me sumo a la posición de Alberdi, que es la posición de Manuel Ugarte. Lo que se está discutiendo el 25 de mayo es si queremos ser una monarquía absolutista o si queremos ser un país democrático , o como decía San Martín, que concretemos en el Río de la Plata, el “Evangelio de los derechos del hombre” que los franceses lanzaron en 1789.

25 de mayo de 1973

Norberto Galasso

El 25 de mayo de 1973 es producto de una lucha que empezó en el año 55 con la resistencia peronista, y siguió luego con la guerrilla, y con el cordobazo, con el mendozazo, Es decir, el pueblo lo pone a Perón en condiciones de que exija que se llame a elecciones libres. Cuando se llama a elecciones libres, es notable que un líder que estuvo 18 años exilado haya podido mantener la unidad del movimiento y encima ganar las elecciones, con un hombre que lo suplía (Héctor Cámpora) porque no le permitían presentarse a elecciones. Yo recuerdo que fue un acontecimiento bárbaro, estuve en Plaza de Mayo donde gritábamos inocentemente “Se van, se van y nunca volverán”, y volvieron después en el 76, donde fueron escupidos algunos jefes militares, donde había un fervor extraordinario y donde se inicia un período de 49 días que fue el gobierno de Cámpora, casi una democracia directa donde el pueblo decidía quien era el director de un hospital, Righi, el ministro del Interior, hace quemar prontuarios… Es decir, hay un cambio muy importante desde abajo, y la Argentina se coloca con los países no alineados… Todo esto empieza a complicarse después de que se produce la contraofensiva de la derecha, donde hay distintos factores que hay que analizar detenidamente: uno de ellos es la ancianidad de Perón, otro de ellos es que Perón quería reeditar el 45 y la juventud peronista quería el socialismo nacional, con lo cual hay una diferencia. La JP no lo entendió a Perón, porque le fueron a llevar 300 nombres para posibles funcionarios, y era muy difícil imponerle funcionarios a un líder de esas características. Esa juventud bulliciosa y heroica hablaba de socialismo nacional, pero en realidad planteaban una suerte de nacionalismo revolucionario. Ellos querían profundizar lo que hizo Perón, darle un carácter juvenil, revolucionario, tocar la propiedad, poner la universidad para que la dirijan los estudiantes y otros cambios que eran merecidos como un recuerdo de una lucha de base, pero las circunstancias se dieron mal, Perón se desencontró con ellos y además se produjo el 20 de junio de 1973 la masacre de Ezeiza. Como muchas batallas libradas por el pueblo, la del 25 de mayo de 1973 fue un avance, pero luego tuvo un retroceso. La clase dominante es poderosa, porque tiene los medios de comunicación, tiene guita, tiene apoyo exterior, y entonces puede recuperar posiciones, favorecida además por la muerte de Perón, y se produce luego el golpe que da lugar a la dictadura genocida.

Hector “Gallego” Fernández

Yo era muy joven entonces, tenía 16 años y no tenía una militancia orgánica, como mucha de la gente que fue a la Plaza de Mayo, que no necesariamente estaba integrada en columnas. Fue un día de mucha alegría popular, en principio porque significaba la derrota del gobierno de Lanusse, entreguista y proscriptivo. Era la vuelta de Perón al Gobierno, poerque la consigna era “Cámpora al Gobierno/Perón al poder”. Fue una jornada muy movilizante a la cual asistí con compañeros de colegio, amigos del barrio. Recuerdo que la avenida Rivadavia era una fiesta. Lo importante era el regreso de Perón y el regreso arreglaba todo: la situación económica, la social. Había un clima de euforia. La esperanza del pueblo en un futuro mejor, que había que defenderlo, en eso se parecen los tres 25 de mayo que mencionás, tanto el de 1810 como el de 1973 como el del Bicentenario. Siempre hay un bloque cipayo que trabaja para la dependencia y que aborrece a los movimientos populares cuando llegan al gobierno y se plantean una gesta emancipatoria. La lucha es siempre la misma: los que estamos por la emancipación nos enfrentamos a los que están por la dependencia.

25 de mayo de 2010

Norberto Galasso

Tuvo aspectos gloriosos, fue una expresión multitudinaria, Los principales jefes latinoamericanos que estaban haciendo la revolución latinoamericana y consiguiendo armar la Unasur y el Celac y consiguiendo rearmar la Patria Grande se pasearon por la Plaza de Mayo tranquilamente, y estuvieron figuras como Chávez, como Lula, como Correa, la presidenta Cristina y Néstor Kirchner, que todavía vivía y se hace una fesitivdad que dura varios días, con una concurrencia pocas veces superada en la historia argentina. Es un 25 de mayo muy importante. Fue una jornada mítica, con una gran presencia popular y un fuerte contenido latinoamericano, que era el que tenía la revolución que se produjo entre 1809 y 1811 en todo el continente. Después llegamos a este momento, que desde hace cinco meses ha cambiado algo, porque se ha producido un cambio apreciable. Un gobierno oligárquico, que empieza a decaer, a tener problemas, a perder imagen. Empieza a haber manifestaciones populares importantes, con una diferencia de que no hay un san Martín o un Artigas. Cristina ha sido muy demonizada por los medios y el kirchnerismo no es la totalidad del peronismo, es la izquierda del peronismo. Pero esto no es el 10 de diciembre de 2015, cuando empezó la debacle, sino el comienzo de una resistencia importante que uno espera que cristalice en las elecciones de 2019.

Edgardo Depetri

Fue maravilloso, épico, conmovedor, caminar con todos los presidentes de América Latina. Estaban Lula, Evo, Chavez, estaba también Pepe Mugica, Correa… La multitud los rodeaba y los levantaba en un grito profundo de júbilo, de alegría. Ahí se corporizó lo que era años de pueblo argentino de resistencia al ajuste del consenso de Washington, al Fondo Monetario Internacional, la convertibilidad, el derrumbe del Estado de Bienestar, toda esa lucha que hicieron nuestros pueblos contra las dictaduras, con sus desaparecidos, la lucha por la recuperación de la historia. Estaba sintetizada en ese momento toda la lucha de los 70, la resistencia de los 90, la derrota del Alca, el abrazo a la Revolución Cubana, y como dijo alguien, los gobiernos que se parecían a sus pueblos. Fue una explosión de sentir nacional, una reivindicación popular con contenido transformador.

Yo era muy amigo de Néstor, aunque la constructora de esa enorme movilización popular fue Cristina. Veníamos viviendo la pelea de los movimientos sociales, los movimientos populares, veníamos recupeando representación, poder, e ibamos mejorando la calidad de vida de nuestro pueblo. Sentí ahí como una reconfiguración del mapa político, sindical, social y cultural, porque Néstor era un gran constructor de protagonismo popular. En ese sentido nos sentíamos muy identificados, compenetrados y muy responsables de lo que se estaba gestando, lo que se estaba construyendo. No eran los presidentes que iban caminando, sino que era todo un pueblo que venía avanzando en conciencia, organización y movilización popular.

Néstor ponía mucho enfasis en la idea de la recuperación de la autoestima. Yo creo que ese día el pueblo se sintió parte, protagonista, que estaba decidiendo la movilización popular tal vez más importante de este siglo o de los últimos 50 años si querés, por la cantidad de gente, por la alegría, porque no fue convocado por una orga o por el aparato sino por un espacio político, una idea, aún más amplia que los propios presidentes que caminaban por esa avenida, una idea que desbordaba las estructuras orgánicas de la representación. Fue un pueblo que hizo un hecho político, un grito libertario, solidario, de defensa de la la patria, de nuestra identidad latinoamericana, de las Madres de Plaza de Mayo, de América Latina. Era toda una síntesis de lucha, un trasvasamiento de historias. Sentí que estábamos avanzando para no retroceder jamás en algunos temas. La Patria Grande tiene un piso muy alto de conciencia, aunque ahora la intenten desarmar.

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