22 años de cárcel para Lagostena: un acto de justicia

Por Morena Barón

En el dia de hoy se conoció la sentencia a Daniel Lagostena: 22 años de prisión por el homicidio simple en concurso ideal, con aborto, en contexto de violencia de género, de Erica Soriano. Despues de ocho años de ocurrido el hecho, de idas y vueltas, y sobre todo una incansable lucha por parte de la familia de Erica, se hizo justicia.
Lagostena no pudo ser acusado del delito de “femicidio” -que prevé prisión perpetua- porque el hecho ocurrió en 2010, y dicha figura fue incorporada al Código Penal en 2012. Sin embargo, me parece importante que en casos donde media la violencia de género se pueda llamar a las cosas por su nombre, el caso de Erica Soriano fue un femicidio.
Y esto es relevante en términos simbólicos. Desde el feminismo sabemos que el poder punitivo no soluciona los problemas estructurales -como la violencia de genero, en su máxima expresión, los femicidios-, pero aporta a que se instale el tema. Nuestra mayor batalla es cultural, es la disputa de sentido. Por eso es importante llamar las cosas por su nombre: cuando un hombre mata a una mujer por el simple hecho de serlo, estamos hablando de femicidio. Necesitamos que las personas entiendan lo que esto implica, interiorizarse sobre los distintos tipos de violencia de género es vital para identificarla y trabajar para prevenirla. El cambio cultural es imprescindible para que los operadores judiciales le empiecen a creer a las víctimas de este tipo de delitos, para saber como actuar, sin revictimizarlas, conteniéndolas, dándoles soluciones, empoderándolas para que se animen a denunciar.
Los problemas estructurales nunca tienen una única solución, en los casos de violencia de género todxs debemos aportar a su erradicación… principalmente el Estado con políticas públicas activas e inclusivas, los medios de comunicación en su rol de formadores -o deformadores- de opinión, las instituciones educativas, los sindicatos, las organizaciones políticas y etc. Pero volviendo al principio, si no llamamos a las cosas por su nombre y entendemos de qué hablamos cuando hablamos de femicidio, dificilmente se pueda actuar para prevenirlo. Que el caso de Erica nos ayude a repensar estas situaciones de violencia, a poner el tema en boga nuevamente y a entender que es sumamente necesario hacer que las victimas se sientan contenidas, y que si estas pasando por una situacion de violencia sepas que siempre va haber personas dispuestas a ayudar e instituciones a las cuales recurrir.

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