Gustavo Veiga: “Este gobierno vendió espejitos de colores”

Por Federico Arcelli.
Foto: Club Atlético Lanús.

Ante una multitud se presentó “La vuelta al fútbol en 50 historias”, en el museo del Club Atlético Lanús. Su autor, Gustavo Veiga, además de ser un reconocido periodista de Página 12 y profesor de la UBA, con escritos anteriores relacionados con el deporte, dictadura y Derechos Humanos, es de la ciudad y socio del Granate, entidad donde practica deporte de manera aficionada.

Una vez finalizado el encuentro, La Unión de Lanús dialogó con el periodista, no sólo sobre su nuevo libro, sino también de la coyuntura política, social y económica que vive nuestro país, en tiempos del Neoliberalismo de Macri, Vidal y Grindetti. Un hombre que nunca se guardó nada, ni siquiera cuando el actual presidente le hizo juicio para intentar callarlo.

-¿Cuáles son las sensaciones luego de la presentación de tu libro?

-Muy lindas. Soy socio de Lanús y vengo al club desde hace muchos años, ya sea a la cancha como simpatizante o como periodista. Recuerdo las coberturas que hice en el ascenso, allá por el 80, 81, donde el Granate tenía un equipazo con Héctor Enrique, Lodico, Attadía, Ocampo y Fuentes. Y mirá qué llamativo porque Lodico es para mí uno de los jugadores más grandes que vi en este equipo, y hoy está jugando un familiar suyo en la Primera. Me remueve muchos recuerdos estar acá. Es el primer club donde presento mi libro y no podría ser de otra manera, por el sentido de pertenencia que tengo con este lugar. Seguramente me acerque a otras instituciones más, pero fue un gusto estar en Lanús y pasar un grato momento con gente con la que comparto mis actividades en el Centro Aeróbico y hasta con gente que la conozco desde hace tiempo, pero sólo por su apodo y no por su nombre de pila. Me hubiera gustado que hubiera algún que otro amigo, pero no siempre es fácil coincidir con todos. Agradezco a Silvia Salcedo, presidenta del Departamento de Cultura del club, que se portó muy bien conmigo y con mi familia. También a mis hijos, que siguen viviendo en Lanús, por la ayuda.

-¿Qué podés contar del libro?

-“La vuelta al fútbol en 50 historias” es un proyecto que se me ocurrió el año pasado. En aquel entonces firmé un contrato con una editorial y sospeché que la relación no iba a terminar del todo bien por algunas imposiciones que se hicieron, como presentar el libro en determinados lugares y no compartir la distribución con otra gente. Por este impedimento, decidí rescindir mi contrato y ahora me autogestiono la obra. El libro trata de historias de fútbol atravesadas por un contexto social e histórico que no necesariamente habla del juego en sí. Como fanático de Dante Panzeri, diría que mi obra se parece más a “Burguesía y ‘gangsterismo’ en el deporte” que a “Fútbol, dinámica de lo impensado”. Busca rodear el contexto, que es lo que más me interesa a mí por haber estudiado historia y considerarme un apasionado de la política. Y sumo al fútbol porque me encanta. De todos modos, también hay historias que no tienen nada que ver con este deporte, como el rugby y el básquet, que también me llaman. Lanús es fútbol y básquet. Me gustaría que algún día vuelva ese Granate de los 70 con Prato, pero sé que es complicado.

-¿Cómo se consigue tu libro?

-Se puede adquirir a través de un Facebook que armé con el nombre del libro o escribiéndome a mi Twitter @gustavojveiga. Estoy viendo cómo voy a hacer con la distribución en el interior del país. Es importante aclarar que no se encuentra en ninguna librería.

-¿Qué podés contarnos de tu experiencia en la autogestión?

-Cuando autogestionás tu libro pasan cosas como las que me pasaron a mí en Lanús. Vine adonde quería estar, presenté la obra y no importa si vendo un ejemplar o 50. Se trata de hacer lo que me gusta. Si cubro los gastos del trabajo estaré satisfecho porque uno no escribe libros para ganar plata sino porque le gusta escribir, contar historias, conocer gente, lugares y encontrarse con afectos.

-Mauricio Macri intentó impulsar las Sociedades Anónimas Deportivas, como presidente de Boca Juniors. Ahora va en busca de la revancha desde la Nación. ¿Podrá?

-El presidente continúa con mucho poder, más allá de estar algo desgastado por los dos años y medio de gestión. Hay que tener en claro que esa fue siempre su intención, pero que la disimuló o la explicitó según el momento histórico. Macri, cuando era presidente de Boca, llevó en los 90 una moción al seno de la AFA para privatizar los clubes y perdió 34-1, con su voto como el único. Es una persona obcecada que, mal que nos pese, logró las cosas que se propuso. Si bien es un empresario que siempre estuvo a la sombra de su padre, después se abrió para ser presidente de Boca y lo pudo hacer. Y no sólo eso, fue hasta incluso reelecto. Además, dos veces Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y ahora conduce los destinos de nuestro país. Consiguió sus metas, pero esperemos que la de privatizar los clubes no. Si no estaríamos muy mal. Creo que hay un bastión de resistencia de los clubes que la están pasando muy mal con la política tarifaria. Un club es lo primero que deja de pagar una familia cuando no llega a fin de mes. Estamos ante una etapa de lucha y retroceso en término de conquista de derechos sociales, económicos y políticos. Pero, me gusta ser resilente, es decir, tener capacidad de adaptación a situaciones adversas y enfrentarlas. De eso se trata.

-¿Cómo ves lo que le queda al gobierno?

-Escuchaba el otro día en C5N que una familia tipo de cuatro integrantes necesita un ingreso estimado de 62 mil pesos mensuales para no caer bajo la línea de la pobreza. Lo cual significa que tiene que trabajar el padre, la madre y eventualmente un hijo que no sea menor de edad, con buenos sueldos. Si lo llevamos a dólar, 30 mil pesos son apenas 1000 dólares y moneditas, lo cual habla de la caída notable de nuestro salario. Veo un retroceso en la imagen de expectativa de la gente para con este gobierno, un voto muy volátil que ya se evaporó porque es en contra de. A veces veo los zócalos de TN que hablan de Cristina derrotada, pero no fue candidata a presidenta luego de su salida y es la opositora que más mide. La perspectiva que observo es sombría para el oficialismo, pero por otro lado la oposición no muestra músculo para decir que acá está vibrando algo que pueda asomar como alternativa viable, salvo Cristina, que tiene un voto muy importante peronista y no peronista. Pero así como el peronismo necesita de Cristina, Cristina necesita del peronismo.

-¿De qué lado te parás?

-Me represento en la izquierda que acompañó al kirchnerismo en sus buenas políticas y criticó sus malas decisiones. Uno podía estar antes de acuerdo o no con tal o cual medida, pero lo que estamos viviendo ahora no tiene punto de contacto. Vamos hacia un momento histórico que puede ser puesto en su contexto a partir de la victoria de López Obrador en México y en Lula, si llega a torcer la pulseada y se presenta. Creo que si se da esto, más de uno va a quedar con la boca cerrada. Sobre todo de quienes hablaban del fin de las ideologías. Hoy el marxismo está más vivo que nunca, por ejemplo. Salió un libraco gigantesco de Piketty que es best seller y se vendió como el pan. Y Piketty no es precisamente un liberal, ni siquiera un keynesiano. Creo que se está viviendo un momento histórico interesante. Y como me vuelvo fuerte en las difíciles, me interesa. Me siento mal por la gente que tengo al lado que sufre, pero hay que resistir en la calle y en todos los frentes para combatir a este gobierno nefasto que vendió espejitos de colores, como cuando Colón llegó a América y lo fueron a recibir los pueblos originarios.

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