Denuncias de acoso en el Nacional Buenos Aires: un silencio que no se calla más

Por Morena Barón.

Se desarrolló la entrega anual de diplomas del Colegio Nacional Buenos Aires, el pasado jueves 27 de septiembre. Allí, tres expositoras leyeron un documento en nombre del Colectivo de Mujeres y Disidencias, de esta escuela. Al tomar la palabra, rompieron el silencio cómplice y resignificaron su paso por la institución.

En un discurso que duró al rededor de diez minutos, las estudiantes pusieron de manifiesto la violencia institucional ejercida sobre ellas y ellos. Con nombre y apellido, cargo, fecha y lugar, denunciaron las situaciones que distintos varones en situación de poder les hicieron pasar. En su momento les incomodaba. Pero, dos años después de su egreso y con mas militancia feminista, reconocen claramente estos sucesos como violencia machista.

Mientras las tres expositoras se turnaban en la lectura, otros compañeros sostenían carteles con consignas como “el colegio es responsable”. Y lo mas esclarecedor del relato fue que, aunque se dieran nombres puntuales, lo que se intentaba visibilizar era la violencia machista ejercida sistemáticamente desde la institución. Porque no ocurrió solamente con esa camada de estudiantes, porque no ocurre solo en el Nacional Buenos Aires.

Si cada una ejercita la memoria va descubrir muchas situaciones parecidas a las denunciadas por las mujeres y disidencias del CNBA en su propio trayecto por el sistema educativo. Los comentarios inapropiados, las miradas desubicadas, la misoginia, la homofobia, etc. Y esto es importante, ya que nos ayuda a desnaturalizar situaciones, a repensarnos y repensar el sistema para las futuras generaciones. Ese fue el objetivo del manifiesto, cortar con la complicidad de años de violencias, visibilizar situaciones y exigir a las autoridades un cambio hacia adelante.

Poco a poco empiezan a salir a la luz nuevos testimonios, como el de Gabriel Delisio para Pagina|12 donde le cuenta a la periodista Mariana Carbajal como fue expulsado de la Institución en 1992. Ante la denuncia al profesor de matemática Blumenfarb, y la inactividad de las autoridades del momento, les estudiantes de 4to año 2da división tomaron medidas por su cuenta, publicaron los datos del profesor en el Rubro 59 de un diario a modo de “venganza” por sus constantes comentarios sexistas. Él fue expulsado, y el docente continúa dando clases.

Otras maestras, que también fueron alumnas del Buenos Aires, avalaron lo dicho por las estudiantes -aunque discrepan en la forma- porque también lo han sufrido en carne propia.

Las repercusiones fueron tantas que esperemos las autoridades estén a la altura de las circunstancias para modificar el actual estado de las cosas. Porque sino la marea verde les va a pasar por encima. Y como expresó una de las estudiantes: “somos les invisibilizades de siempre, les violentades, les acosades, les abusades, personas trans, gordas, putas, gays, lesbianas, pero por sobre todas las cosas somos personas empoderadas”.

“No nos callamos más”, esa consigna que se hizo bandera del último tiempo a esta parte, y cobró todo su sentido ese jueves en el Nacional Buenos Aires. Porque el feminismo, que viene a cambiarlo todo, no va a permitir que una institución educativa -de las mas prestigiosas del país- siga naturalizando, avalando, y reproduciendo la violencia ejercida sobre las mujeres y disidencias. Porque si no hay igualdad de género, la “excelencia académica” es una farsa.

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