A 69 años del fin de los aranceles universitarios: cuando Perón consagró la educación pública y gratuita

Por Aldana Rodríguez Golisano (*)

Hoy se cumplen 69 años del Decreto Nº 29.337/49 firmado por el General Perón que suprimió los aranceles universitarios. Se trata de uno de los hechos más revolucionarios, y sin dudas, el más paradigmático de la historia de la educación en nuestro país. Junto a la creación de la Universidad Obrera Nacional (actual UTN) en 1948 , estas medidas consagran al trabajador como sujeto de derecho de la educación y posicionan al Estado como garante y proveedor de la educación.
La Universidad constituye el instrumento más sofisticado y eficaz para la colonización pedagógica, y por ende, resulta fundamental para que un proyecto político construya hegemonía. Más aún, en países como el nuestro, donde el proyecto de Nación está en disputa.
En este marco, a lo largo de la historia hemos asistido a diferentes oleadas de democratización de nuestras altas casas de estudios. En primer lugar, un proceso de “modernización de la Universidad” llevado adelante por la juventud de 1918 que exclamó en un solo grito la unidad latinoamericana. Luego, hace 70 años hemos asistido al punto máximo de democratización durante los gobiernos de Juan Domingo Perón. Se trata no sólo de aquellas medidas objetivas que desde el Estado se promovieron en tanto Estado Docente, sino más bien, de una disputa de sentido que se atrevió a desafiar a una matriz de pensamiento eurocentrista, alejada de nuestra realidad nacional.


El Peronismo se atrevió a desafiarlo todo. Se atrevió a invertir la jerarquía cultural consagrada y militada por Sarmiento, Mitre y Avellaneda. Se atrevió a poner al sujeto trabajador como destinatario de sus políticas y aún más, puso su saber en el centro de los contenidos a ser enseñados. Los libros de textos ya no le hablaban solamente a las niñas y los niños de buena familia a quien su mamá les amaba. El “saber hacer” dotó de profesionalismo el trabajo de nuestros compatriotas y sus conocimientos fueron validados y reconocidos por el Estado como los contenidos supremos. Perón inauguró una nueva forma de hacer pública a la educación. Tomó al sujeto trabajador y le dijo, después de años en que la oligarquía le había hecho creer que estaba despojado de todo, que tenía saberes y que esos saberes serían los oficiales y los que el Estado debía impartir. Si, para todas y todos, independientemente de su clase social.
Perón también le puso nombre a los trenes para que podamos llamar a las cosas por su nombre y allí reconocernos argentinxs y soberanxs. No es poca cosa recordar nuestra historia hoy, en un contexto donde las ceo-oligarquías gobernantes pretenden arrebatarnos los derechos conquistados años atrás gracias a las decisiones políticas de los gobiernos populares.
Pocos años atrás hemos sido protagonistas de la tercera ola democratizadora en educación superior, mediante la creación de las Universidades del Bicentenario por decisión de Néstor y Cristina Kirchner. Estas casas de estudios buscaron nuevamente resquebrajar la matriz de pensamiento, posicionando al conocimiento en el centro del desarrollo nacional.
Sin embargo, la avanzada neoliberal nos desafía. Hoy, la legislatura de la CABA por iniciativa de Cambiemos acaba de aprobar la creación de la UNICABA, dando por tierra con 29 institutos de formación, desacreditando el trabajo docente, ajustando la educación y recortando derechos. No podemos recordar nuestras conquistas sin reafirmar nuestro compromiso para con la defensa de la educación pública, gratuita, de calidad, pero sobre todo, democrática y popular.

(Responsable del Frente Universitario Megafón).

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *