La historia del hallazgo de la nieta 129: cómo encontraron a la hija de Carlos y Norma

Carlos Solsona llevaba más de 40 años buscando a su hija. Ayer, gracias a la lucha de las Abuelas de Plaza de Mayo, pudo anunciar que la había encontrado: su hija es la “nieta 129”. Su nombre aún no ha sido anunciado oficialmente. La historia de este hallazgo tiene un componente muy poco usual y es precisamente que la joven hallada tiene a su padre, no sólo a sus abuelos, con vida.“Nadie tiene idea de las miles de noches que yo pasé sin poder dormir, esperando este momento. (…) Sabía que podía ser cierto que no llegara nunca este momento, y por eso activé una especie de mecanismo de autodefensa que, para evitar que me destruyera y que me desgastara antes de tiempo, fue generando una coraza que se hacía cada día más grande. Todo eso hace que uno tenga que convivir con una mochila que es pesada y que cada día pesa más, pero nunca abandonamos la búsqueda ni perdimos la esperanza”, dijo ayer Carlos, en la conferencia de prensa durante la cual se comunicó oficialmente el hallazgo.

Carlos y su esposa Norma Síntora era militantes del PRT-ERP en la ciudad de Córdoba. Se habían conocido en 1968,  y habían decidido formar una  pareja en 1974. En marzo de 1975 se casaron: un año después tuvieron a su primer hijo, Marcos, a quien ante los riesgos que corrían, dejaron al cuidado de sus abuelos maternos. El 21 de mayo de 1977, Norma fue secuestrada en Moreno, provincia de Buenos Aires, en la casa que compartía junto a sus compañeros de militancia Isolina Beatriz Rocchi y Rubén Castro. Nunca se supo más nada de los tres. Para entonces, Carlos estaba en el exilio esperando reencontrarse en España con su compañera, que estaba embarazada de ocho meses al momento de su secuestro.Aunque no hubo ningún dato preciso, la familia supone que Norma podría haber estado en Campo de Mayo, por la zona en la que fue secuestrada.

En 2012, Abuelas recibió documentación que indicaba que el parto de Norma había tenido lugar en un domicilio y que un matrimonio había inscripto a la beba como su propia hija. La partida de nacimiento trucha había sido firmada por un médico de la Policía Federal Argentina. En 2013, las Abuelas encontraron a la joven y la invitaron a realizarse el ADN. Ante su falta de respuesta, el juez Sergio Torres abrió una causa con la intención de verificar la identidad de la joven, pero no prosperó ante el rechazo de la Justicia española al pedido de realizar un allanamiento. Según cuentan en Abuelas de Plaza de Mayo, en junio de 2017, un amigo convenció a la joven de retomar el vínculo con Abuelas e investigar su identidad. Finalmente, el miércoles 3 de abril se hizo análisis en el Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG), y descubrió que era hija de Norma Síntora y Carlos Alberto Solsona.

En el comunicado oficial de Abuelas se explica con detenimiento todas las variables que hicieron posible que el caso tuviera un final feliz. “Este caso devela la trama de complicidad que conlleva el delito de apropiación de identidad y la necesidad de que toda la sociedad se comprometa a resolverlo. El encuentro de Carlos con su hija no habría sido posible de no haber recibido las informaciones acercadas desde la sociedad, no podría haberse constituido como caso si el Estado no se hubiera comprometido con la búsqueda, y a esto se suma el acompañamiento de su amigo que la guió para que se sacara las dudas sobre lo que la restitución implicaba, las gestiones con los consulados de Argentina en otros países, la labor de la Unidad Fiscal de Investigación, del Juzgado Número 12, de la CONADI, el BNDG y de nuestros colaboradores. Todos y cada uno de los eslabones de esta cadena han hecho posible que la #Nieta129 vuelva a casa”, concluyen, acaso con la intención de que el Estado se mantenga presente.

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