Teresa Parodi llega a Lanús para hablar sobre Cultura popular y apoyar a Depetri

La ex ministra de Cultura Teresa Parodi -y también la primera ministra de Cultura de la historia argentina- viene a Lanús, en el marco de la campaña local del Frente de Todos. Teresa mantendrá un diálogo al que están invitados los vecinos de Lanús en general y los sectores de la Cultura de la ciudad en particular. Estará presente el candidato a intendente de la ciudad, Edgardo Depetri. La cita es para el miércoles 23 a las 17.00, en El Cultural, 9 de julio 1558.

En una entrevista realizada por el colega Miguel Russo en el periódico Miradas al Sur, allá por 2014, Teresa explicaba lo que significaba para ella la cultura y la gestión cultural.

–Convengamos que la creación del ministerio y su designación al frente fue algo abrupta.

–Sí, es cierto. La creación del ministerio puede haber aparecido de esa manera, pero era casi una crónica de un final anunciado. Me parece que todas las políticas de este gobierno, desde el primer momento, fueron con un sentido cultural. Y estaba muy claro, también, qué lugar ocupaba la cultura para este proyecto. Este proyecto de país es político, es económico y es cultural o no es. Está claro. El lugar de la cultura fue impresionante desde el inicio mismo, desde 2003. Estaba cantando que se iba a crear un ministerio.

–Está bien, pero usemos la pregunta que más suena en los últimos años para cualquier acción de gobierno: ¿por qué tan tarde?

–Yo no creo que sea tan tarde. 

–La batalla cultural se debería haber dado desde mayo de 2003…

–Y se da…

–Pero, ¿por qué no con un ministerio desde ese momento?

–Yo creo que para todo hay un momento contundente. Me parece que al salir Néstor Kirchner a tomar el país que encontró, país que todos sabemos cómo estaba, momento crítico de la historia argentina, agonizante, él le puso el pecho a las batallas más duras. Y las respuestas tenían que ser, en muchísimos sentidos, ejemplares. Dio muchas pulseadas hasta que orientó el barco, que estaba semihundido. Esas políticas de urgencia eran las más importantes que había que dar. Luego, la profundización del pensamiento político, de la ideología de este proyecto, hizo que aparecieran ministerios mucho más necesarios: el de Ciencia y Tecnología, el de Industria. Absolutamente necesarios para seguir desarrollando este sentido del país. Ahora, en secretaría de Cultura se estaban trabajando las políticas correctas, estaba funcionando. En el momento justo, Cristina crea el ministerio.

–¿Por qué era el momento justo?

–Porque yo creo que, antes, la cultura fue una herramienta para decir el mensaje, pero al momento de la creación del ministerio, el mensaje es la cultura. La cultura es el gran mensaje de Cristina Fernández de Kirchner. Eso es lo que tiene que ver con el momento y el porqué. Todo el mundo lo esperaba. Era este gobierno y no otro el que lo iba a crear. Si bien hubo en la historia nacional otros momentos en que la cultura tenía ministerio, lo tenía compartido: con Educación, con Turismo, con Deporte. El darle un ministerio sólo a la cultura es un mensaje poderosísimo, que queda instalado en la sociedad. Me parece que, en contra del argumento de lo tardío de la decisión, la creación es justa, precisa, con más peso: como ponerle una firma final y redondear el pensamiento más profundo que deja su mensaje. El honor de que me haya llamado a mí es personal, no viene a cuento. 

–Pero la llamó a usted, no a otra persona…

–Sí, de acuerdo, pero sentí, como toda la gente de la cultura que durante mucho tiempo estuvo esperando esto con ilusiones y con certezas de que se podía realizar con este proyecto, que debía aceptar casi sin chistar el nombramiento.  (…)

–¿Qué es para usted la cultura?

–El permanente debate y desarrollo. Algo que está de manera constante transformándose a sí mismo, algo que hace naturalmente el pueblo. Y lo que sucede de ese movimiento permanente de transformación es el emerger de los artistas, que son los que finalmente se convierten en la voz que les dieron los pueblos. Ahora, el Estado brindó las herramientas y fomentó las condiciones para que ese camino sea fructífero. Por eso, tantos caminos abiertos en ese sentido. Las bibliotecas populares que se construían a través de la Conabip en los pueblitos más pequeños se transformaban en los lugares de cultura donde los habitantes podían decirse a sí mismos. A partir de allí salió todo: la casa del Bicentenario, los teatros recuperados, el verdadero sentido de la cultura de todos, con la inclusión y la diversidad extraordinaria de este país, buscando la descentralización de la Ciudad de Buenos Aires.