Jeanine Añez se autoproclamó presidenta de Bolivia sin el quórum del Parlamento.

Por Mailén Cervera Novo.

El martes 12 de noviembre, en la Paz, la segunda vicepresidenta de la Cámara de Senadores de Bolivia y del partido de derecha Movimiento Demócrata Social, Jeanine Añez, asumió como presidenta del Estado Plurinacional de Bolivia, sin Quórum y violando los artículos 161, 169 y 410 de la Constitución. 

“Asumo de inmediato la presidencia del Estado y me comprometo a asumir todas las medidas necesarias para pacificar el país», dijo Añez, ante un parlamento casi vacío, ya que los diputados y senadores del MAS (Movimiento Al Socialismo), quienes tienen la mayoría en ambas cámaras, no dieron Quorum. 

Los representantes del MAS no pudieron presentarse a la sesión por no tener garantizada la integridad física propia y de sus familiares. Los funcionarios recibieron amenazas constantes y están sufriendo una persecución y ataques de parte de las Fuerzas Armadas, policía y civiles cómplices.

Este golpe de Estado no se hubiera podido disfrazar de un proceso democrático sin el proceso de proscripción que está atravesando el partido MAS y organizaciones sociales y políticas a fines. Adriana Salvatierra, Presidenta de la Cámara de Senadores, a quien le correspondía asumir como presidenta de la República Plurinacional, se encontró en la misma situación que Evo Morales, siendo obligada a renunciar. Así fue también con Víctor Borda, presidente de la cámara de diputados, que presentó su renuncia como por presunta violencia contra su familia.

Mientras se realizaba una maniobra fraudulenta en el Parlamento, en las calles las fuerzas armadas y policía reprimían las protestas pacíficas en apoyo a Evo Morales y Álvaro García Linera y repudiando el golpe de Estado y actos de violencia racista, tanto simbólica como física e institucional que están sufriendo las comunidades indígenas. Fue en el centro de La Paz donde toda la tarde se mantuvo una movilización encabezada por quienes bajaron de la ciudad de El Alto, uno de los lugares donde se dieron las mayores protestas del país.

Adriana Guzmán, aymara y feminista comunitaria, en dialogo con Pagina 12 denunció que el golpe que se está llevando a cabo es «racista, eclesiástico, patriarcal y empresarial». Asimismo, le pidió a los feminismos transnacionales y pueblos vecinos «visibilizar lo que los medios hegemónicos y quienes tomaron el poder a la fuerza quieren ocultar».

«La información que está circulando es que aquí no hay ningún golpe, que todo está bien. Lo cierto es que los militares y los policías apoyan a los golpistas, amedrentando a las organizaciones. Esto es un golpe. Necesitamos que lo digan. Necesitamos que compartan nuestra indignación, nuestro dolor, y que compartan también nuestro miedo, frente a lo que están generando estos grupos armados», cerró Guzmán.