De 2-0 a 2-3: Lanús regaló un partido vital para meterse en puestos de Libertadores
Da bronca. Mucha bronca. Lanús iba ganando 2 a 0 ante un rival inferior y perdió 3 a 2. ¿Por qué? Bueno, porque no fue capaz de plasmar en la cancha la superioridad que presuponían el lugar en la tabla, los nombres puesto por puesto e incluso la diferencia de dos goles que llevaba ante un voluntarioso Patronato. Este equipo que por momentos juega al flipper, con la pelota que va y viene y que se ha revelado durante todo el torneo como incapaz de manejar los tiempos de un partido, hoy perdió tres puntos valiosísimos para sus aspiraciones. El primer tiempo fue un partidazo. Lanús no tuvo la pelota, pero lastimó en los momentos precisos (el primero, gracias al más que eterno Sand; el segundo, de Malcorra, que capitalizó un tiro del Laucha Acosta) y se mantuvo atento en todas sus líneas. El segundo tiempo -en el cual Lanús no existió, no pateó un tiro al arco hasta el descuento (De la Vega, a la tribuna)- fue un regalo inexplicable si la pretensión es jugar la Libertadores. En una cancha chiquita, donde la pelota va y viene con extrema facilidad, el vértigo innecesario fue el peor amigo de Lanús. ¿Estás caliente? Nosotros también. Esto sigue, claro, pero con esta actitud va a ser difícil. Vamos Grana.

