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Murió Hebe de Bonafini, presidenta de Madres de Plaza de Mayo y símbolo mundial de la lucha por los Derechos Humanos

Hebe Pastor de Bonafini, presidenta de la Asociación Madres de Plaza de Mayo y destacadísima luchadora por los Derechos Humanos, falleció esta mañana a los 93 años. La noticia produjo una enorme tristeza entre quienes creemos que es posible un mundo mejor y sabemos que Hebe dio su vida por construirlo. «Dios te llamó el día de la Soberanía Nacional… no debe ser casualidad. Simplemente gracias y hasta siempre», escribió la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner en Twitter. La desaparición de sus hijos Jorge y Raúl, militantes revolucionarios, la lanzó al reclamo público por la aparición con vida. En abril de 1977 se sumó a las rondas alrededor de la Pirámide de Mayo y no la abandonó más. Pronto, todos los desaparecidos y desaparecidas fueron también sus hijos, tal el sentido colectivo de la lucha de las Madres.

El 14 de agosto de 1979, sus compañeras la eligieron, por unanimidad, presidenta de la Asociación Madres de Plaza de Mayo.

Nosotras somos una organización política sin partido. Eso es lo que somos. Politizamos la maternidad desde el mejor lugar: sin dejar de ser madres ni renegar de lavar platos. Porque ésa es la historia. Yo he llegado a universidades como en Alemania, donde querían sacar la palabra “madre” del diccionario. Y después de la conferencia de una hora y media, con los ojos así abiertos, se dieron cuenta que era un disparate lo que iban a hacer.
Nosotros socializamos la maternidad en un momento político muy, muy duro, donde éramos acusadas de madres de terroristas y de madres terroristas. Y ante esa acusación tan fuerte, todas las madres tenían mucho miedo. Entonces, venía un periodista y le preguntaba, y decía: “Mi hijo no hizo nada”, “Se lo llevaron por el amigo”, “Se lo llevaron por la mujer”, “Se lo llevaron por el primo”. Y entonces empezamos un día, nos reunimos y charlamos mucho con otras compañeras, y dijimos que lo que teníamos que hacer era socializar la maternidad y hacernos madres de todos. Entonces, ninguna madre iba a poder decir: “Mi hijo no hizo nada”. Madres de los guerrilleros, madres de los revolucionarios, madres de la noche de los lápices, de los palotinos, de los alfabetizadores, de los maestros, de todos. Sacamos el nombre del hijo del pañuelo y no llevamos más la foto con el nombre. Todos pasos, con el tiempo, que la madre necesitó. Para que cuando a la madre le vengan a preguntar, diga: “Sí, somos madres de 30 mil”.

(Entrevista de Graciela Di Marco)

La llegada al gobierno de Néstor Kirchner, en el año 2003, (y, de su mano, la reapertura de las causas por violaciones a los derechos humanos durante la dictadura) , generó en Hebe, por primera vez en su vida, la adhesión a un proyecto político: el enemigo ya no estaba en la Casa de Gobierno. Aquellos que la querían neutra, insípida (que querían, en definitiva, otra Hebe) nunca se lo perdonaron.

La lucha por la Memoria, Verdad y Justicia tiene en Hebe de Bonafini uno de sus estandartes más altos y más nobles. Así la recordaremos para siempre. Es extraño ponerse solemne ante una persona que siempre decía lo que pensaba, con total desparpajo y con mucho humor, pero tal vez no quede más remedio, porque el dolor es profundo. Hebe es parte de la mejor historia del pueblo argentino.