Crisis: desempleo en la provincia de Buenos Aires trepó al 9,3% y preocupa el cierre de empresas
La desocupación trepó al 9,3% en la provincia de Buenos Aires durante el primer trimestre de 2025, según un informe del Ministerio de Economía bonaerense elaborado por el Departamento de Análisis de Estadísticas Sociales. El dato representa un salto de 1,3 puntos porcentuales respecto al mismo período de 2023 y expone un deterioro sostenido del mercado laboral, especialmente entre mujeres y jóvenes, los sectores más afectados.
Los números muestran un panorama preocupante en los grandes centros urbanos. En los 24 partidos del Gran Buenos Aires, 613.000 personas están desocupadas (9,7%); en la región Capital (La Plata, Berisso y Ensenada), 40.000 (8,7%); en Mar del Plata, 20.000 (6%); en San Nicolás, 7.000 (8,5%); y en Bahía Blanca, 7.000 (4,8%).
El informe, elaborado por el Departamento de Análisis de Estadísticas Sociales de la cartera económica provincial y publicado en junio, también advierte un crecimiento de la subocupación, la informalidad y el cuentapropismo en detrimento del empleo asalariado, lo que configura un deterioro estructural del mercado de trabajo bonaerense.
La crisis del empleo en la provincia se refleja con nitidez en los parques industriales, las plantas alimenticias, el sector químico, los puertos y la industria de la construcción. No se trata de casos aislados, sino de un proceso sostenido de caída de la producción, achique de personal y pérdida de poder adquisitivo.
En el corazón del conurbano, empresas como Industrias Secco, radicada en San Martín, despidieron a más de 30 trabajadores tras la suspensión de contratos en sectores estratégicos como el energético y el petroquímico. En Zárate, la multinacional suiza Clariant directamente cerró su planta, lo que dejó en la calle a 50 trabajadores, y mudó su producción a Brasil, mientras que Archroma, en el mismo parque industrial, echó a seis empleados y enfrenta un proceso de conciliación obligatoria.
El sector químico atraviesa un momento especialmente crítico. Alpek intentó despedir a 29 trabajadores, aunque tras la intervención del Ministerio de Trabajo bonaerense, la medida fue frenada con una reorganización de turnos. En paralelo, Agrofina, del Grupo Los Grobo, pidió iniciar un Procedimiento Preventivo de Crisis en medio de un concurso de acreedores. Con 180 empleados en riesgo, la empresa analiza recortes salariales y ajustes de jornada para evitar despidos masivos.
La industria alimentaria tampoco escapa a la ola de achiques. En Esteban Echeverría, Molinos Río de la Plata ejecutó más de 30 cesantías y presiona por una rebaja salarial, lo que derivó en un fuerte conflicto con el gremio. A su vez, Kimberly-Clark cerró su planta de Pilar y concentró su producción en San Luis, dejando sin trabajo a 220 personas bajo el argumento de “reorganización productiva”.
Olavarría, polo cementero de la provincia, también se vio afectada por el freno a la obra pública. Dos de sus principales industrias sufrieron cierres y despidos. En abril, la Fábrica de Bolsas Industriales (FABI), ubicada en Hinojo y perteneciente al grupo chileno CMPC, cesó su actividad sin previo aviso y dejó sin trabajo a 150 operarios. La empresa argumentó la falta de viabilidad económica por la caída de la demanda.
En tanto, Canteras Cerro Negro, uno de los mayores productores de cerámicos del país, despidió a 96 trabajadores —el 25% de su personal— por el desplome de las ventas ligado al parate en la construcción. Tras la intervención de los ministerios de Producción y Trabajo, se logró reducir el impacto: 37 personas fueron reincorporadas y se oficializaron 59 despidos, una cifra menor a la inicialmente prevista. No obstante, la compañía solicitó un PPC que abarca sus plantas de Olavarría, Córdoba y Campana. De obtener la aprobación, el mecanismo habilitaría despidos con indemnizaciones reducidas al 50% para un universo de hasta 500 trabajadores. Mientras tanto, la firma aplica suspensiones rotativas.
La industria del neumático es otra de las que atraviesa conflictos por despidos, suspensiones y cambios en las condiciones de trabajo en empresas como Bridgestone, Pirelli y Fate. El Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA) atribuye los despidos a una política de apertura a la importación que perjudica la producción local.
La láctea Alimentos Refrigerados Sociedad Anónima (ARSA) suspendió por 30 días la producción en sus plantas de Arenaza (Buenos Aires) y Morteros (Córdoba). La compañía, que tiene 200 empleados, pagó menos de la mitad de los sueldos durante los últimos tres meses, lo que generó fuerte malestar sindical.
Esas decisiones afectaron a unas 17.700 personas, de las cuales 8.200 perdieron directamente su empleo. La industria fue el sector más golpeado, concentrando el 48% de las empresas que informaron cambios y el 73% del empleo afectado. Para el funcionario, estos datos son una muestra clara del efecto de las políticas del gobierno nacional sobre las economías locales y la vida cotidiana de los bonaerenses.

