Lanús se levantó rápido: 4 a 2 a Patronato en un partidazo en la Fortaleza
Fue como esos boxeadores que pegan golpes duros en el momento justo: Lanús le ganó 4 a 2 a Patronato en un partido que sólo fue parejo en el primer tiempo. Sostenido por una descomunal actuación de José Sand (cuándo no) y otra fantástica de Toto Belmonte (¡Teléfono, Scaloni!), el Grana dejó atrás la derrota ante Banfield (que se revertirá en el tribunal de disciplina cuando le concedan los tres puntos por el Tancogate) y se mostró listo para prenderse otra vez en el torneo.
El primer tiempo fue parejo. El equipo de Delfino apostó a un fútbol físico, con una gran presión sobre la salida de Lanús que por momentos complicó al Grana, pero que felizmente no pudo sostener durante todo el encuentro. Hasta que llegó el penal para Lanús, que consiguió Sand pateando al arco en el área y generando pánico y brazo abierto en un defensor patronatense (¿se dirá así?).
Lo empezó a ganar Sand cuando Ibáñez le atajó el penal. Sí sí, fijate qué paradoja. Es que Ibáñez se adelantó, el asistente lo marcó, Sand volvió a patear y volvió a convertir y ahí Patronato pareció desmoronarse. En el segundo tiempo llegó el segundo bien rápido, con el Totazo de cabeza, y ahí sí, Lanús con espacios se hizo un festín. Tocando de primera en velocidad llegó el tercero, surgido de una asistencia del enorme Sand, que no pudo convertir Orozco y sí De la Vega. Estábamos 3 a 0. Si no viste el partido, te preguntarás por qué terminó 4 a 2.
Bueno, vamos a decirlo: porque Patronato le cabeceó a Lanús todas las veces que quiso en el área. Felizmente, quiso poco. Después del 1-3 llegó el cuarto de Vera, una gran jugada a velocidad. Y ahí sí, ya estaba. Pero no: Sosa Sánchez cabeceó solo y Lautaro Morales se comió el segundo (tal vez la lluvia, tal vez una distracción.) Después volvió a cabecear solo y un delantero de Patronato no llegó a convertir el tercero. Fue raro, porque el trámite del encuentro no indicaba esa cercanía del equipo entrerriano. Pero si los centrales no cabecean, claro, después tenemos problemas. Y asi ocurrió. Nos quedamos con el vaso lleno, por supuesto. Siempre hay que quedarse con el vaso lleno. Pero si queremos pelear seriamente el torneo, vamos a tener que corregir esos desajustes. Queda en el haber que convertimos cuatro goles, que por momentos fuimos vistosos y eficaces, que De la Vega volvió a ser el que conocíamos y que el Conejito Gómez corre feliz por el verde césped. Vamos Grana.

