Homenaje al Padre Luis Farinello: «Qué tipazo, por Dios»

El sábado pasado, a los 81 años, falleció el Padre Luis Farinello, sacerdote católico, militante popular reconocido por su devoción por los más humildes. Esta tarde, un par de días después, desde su muro de Facebook, Claudio Real  escribió este recuerdo, que reproducimos con su autorización.

Por Claudio Real.

¿Qué le pasa a este tipo? ¿Por qué se ríe todo el tiempo y habla con ese tonito burlón? ¿¿Nos está tomando el pelo a todos??

Esas cosas me preguntaba yo hace muchos años porque era bastante más estúpido que ahora, lo cual es decir mucho. Yo simplemente no entendía nada.
Qué tipazo, por Dios.
Lo quise mucho a Luis Farinello.
No es necesario ser en absoluto creyente para reconocer que fue alguien extraordinario. Ayer hubiese querido escribir algo en su memoria pero estaba un poco petrificado, no sabía ni por donde empezar a organizar tanto para decir.

Luis Ángel Farinello fue el hijo varón de una señora sirvienta y un humildísimo verdulero, uno de esos que salîan a repartir verdura en un carro tirado por caballo por el Gran Buenos Aires a mediados del siglo pasado, ambos analfabetos. Su historia la contó mil veces, yo la escribo de memoria, no necesito consultar datos porque algo recuerdo del camino de su bella vida.
De adolescente era muy tímido, apocado y tartamudo. Por eso ingresar a la iglesia como institución fue su forma de enfrentar sus limitaciones, y esa iglesia que a tantos de nosotros nos provoca rechazo (e incluso celebramos cuando la repudian y mean las paredes de sus putas catedrales), esa iglesia, representó para él una especie de madre que lo contuvo y a la que le debió mucho por el resto de su vida. Y como a la propia madre de cada uno, a pesar de conocer al dedillo sus injusticias históricas, le resultaba difícil repudiarla o abandonar el seno del sitio donde curó su tartamudez y lo acogió gente que le dio tanto, pero en compensación decidió luchar contra muchos de sus errores desde adentro.
Postuló, por ejemplo, la necesidad de reformar el celibato. Se expresó en contra de la pedofilia. No gozó de beneficios del dinero clerical ya que desde hace más de 40 años se sumó a la “Opción por los Pobres” (si él optó “por los pobres”, ¿¿por qué optarán los demás??) y vivió y murió como ellos. Jamás llamó a los feligreses al conformismo sino a la solidaridad, que es bien distinto.

En la foto: Adolfo Pérez Esquivel, Farinello…. y Monseñor Jorge Novak.

Amaba a los ateos coherentes y luchadores más que a los propios «creyentes», tantas veces falsos e hipócritas. Y así debe ser. A veces encontramos amor más genuino en alguien que ama al prójimo sin dogmas ni reglas, sólo por empatía y sensibilidad, no por imposición de letra o ley. Por eso cuando alguien, en su ignorancia, intenta criticarlo por el solo hecho de haber llevado puesta una sotana, son los propios no-creyentes quienes no lo permiten y salen a defenderlo con uñas y dientes. Las personas de bien tienen en claro que lo repudiable, y de hecho es obligación repudiar y cuestionar, es la Iglesia como institución, no los hombres buenos y probos. Farinello fue ciertamente uno de ellos, uno de los nuestros dentro de esa institución, quien lo cuestione sólo por «cura», no conoce su historia ni sabe lo que dice.
A veces los dogmatismos no nos dejan ver lo humano, eso es un tremendo error en el que podemos caer todos, no sólo para los que no acuerdan con uno. Los curas obreros y la Teologia de la Liberación a la cual pertenecía Farinello representan el verdadero mensaje crístico, que no es ni mas ni menos que la defensa activa de la vida. Se jugó las bolas por sus ideas y por la justicia para los mas humildes y desposeídos como pocos. Luis fue un gigante, compañero de ideales de Mugica, Puigjané, Cajade, Hesayne, y todos esos sacerdotes tercermundistas que le salvaron la vida a tantos luchadores y lo pagaron caro. Los milicos asesinos lo secuestraron también a él como a tantos otros, pero por esas cosas del destino, lo pudo contar.

No quiero aburrir mucho a nadie pero no puedo ser sintético. A medida que avanzo en la escritura me doy cuenta de que podría escribir horas. Pero sólo quisiera poder transmitirles que ese era un tipo auténticamente bueno, si hay alguien bueno en éste lugar.

Yo no tengo la menor idea de su camiseta politica, no me interesa, ni necesitaba declararla: siempre estuvo de pie al lado de los humildes. Y eso implicaba un profundo respeto y veneración por lo que los humildes adoraban: a Evita y su justicia social. Más de una vez se le iluminaba el rostro relatando cómo vio con sus propios ojos la veneración casi devocional de los desposeídos por esa figura mítica, única. Hasta el cansancio relató cual fue su primer gran dolor como sacerdote: consolar a una familia cuya bebé había muerto de… hambre.
Desde aquellas épocas y hasta que la salud lo abandonó no hizo otra cosa que seguir ese camino: materializar una Fundación para ayudar a los pobres, asistirlos yendo y viniendo en su Renault 12 desvencijado en todo lo que podía sin jamás abandonar su creencia ni amor por Dios, todo lo contrario, ponía en hechos la Palabra de la Biblia como nadie, con veracidad, de la única forma posible. Pero Farinello no era partidario del asistencialismo de ningún modo, frecuentemente se quejaba del mecanismo que él mismo había creado por necesidad. Simplemente que su amor por el prójimo y la ausencia del Estado donde debiera estar era más fuerte que sus propias ideas. Cuando nosotros vemos gente tirada durmiendo en la calle con frio y seguimos caminando (con este gobierno perverso se ven cada vez más), Luis paraba, los subía a su auto y se los llevaba para la Fundación, los ayudaba. Y por esas cosas fue que la misma iglesia que él respetaba tanto lo combatió bastante, por oveja negra, por su labor humanista, y a veces incluso adrede le entorpeció su labor, aunque parezca increíble.
Futbolero, gauchazo, sencillo y complejo a la vez. Amaba la vida y la naturaleza en todas sus formas, tomar unos mates viendo las estrellas de ese amanecer suburbano en Quilmes o Florencio Varela era su mayor placer. Algunos de sus micros estaban íntegramente dedicados a relatar cómo un simple pajarito construía su casa con ramitas o cómo se cortejaban con su pareja, describiendo esa danza con increíble belleza y poesía de palabras simples.

Farinello era un hombre con virtudes y defectos. Esos defectos hicieron incluso que se lo quisiera mucho más, no menos. Porque finalmente era un tipo común como vos y yo, con miedos, alegrías, aciertos, y bajezas. Un Saulo luchando denodadamente para transformarse en un Pablo, en alguien mejor cada día. Tal vez hasta se enamoró de una mujer, no lo sé. Tal vez hasta existió algún hijo y formó una familia, no lo sé. Tal vez de haber sabido que descendió a este campo de batalla tan terrenal cual angelito de Berlín, yo lo hubiese amado incluso más, por seguir siendo tan grande y profundamente humano a la vez.

En un momento de su vida decidió tomar el toro por las astas, luchar desde otro lugar y fundar un partido politico para llevar su pensamiento al llano y hacerlo carne. Cuando se encontró con los vicios y el «pragmatismo» típicos de la política y su mecanismo sin escrúpulos para lograr objetivos, se vio obligado a abandonar su propio partido. Había propuesto que Fabricaciones Militares dejase de fabricar armas si llegaban al gobierno, a lo cual la gente que componía su propia fuerza le dijo que estaba loco, que jamás iban a votar a alguien proponiendo algo así. Coherencia siempre: disolvió su partido y ese fue su corto paso por la política.

A mí su presencia tan amorosa me intimidaba. Frente a él no me salían las palabras. Las pocas veces que intenté hablarle transpiraba como testigo falso, no sabía qué decirle, esa tartamudez de su juventud me poseía a mi. Era un tipo tan bueno y grande, que no podía articular palabra.

En algún momento, entre 2010 y 2012, me llamó la atención que el Padre no tuviese algún sitio, blog, pagina de Facebook, nada que lo nombre. Entonces decidí hacer una página aquí, en su homenaje, para subir algunos de sus micros de TV que tengo guardados y nutrir espiritualmente a gente necesitada, enfermos, ancianos. No tenía idea de lo que me esperaba: la gente que lo adoraba empezó a llegar espontánea y masivamente, algunos incluso estaban convencidos de que el Padre era yo, por mensaje me contaban sus problemas, me pedían oración.
El desfile de gente agradeciéndole con tanto cariño fue monstruoso. Evidentemente tenían mucha necesidad de contar sus problemas, de pedir ayuda, de una oración, de una palabra de consuelo. Fue un fenómeno sumamente extraño que en las redes desborde espontáneamente el amor, en general sucede lo contrario, las personas acuden como moscas donde hay morbo, polémica, maledicencia, encono.
Esa gente estaba ávida de amor, de alguien que los escuche, de expresarle a otros cuanta gratitud tenían por Luis, contar de aquella vez que les salvó la vida, de cuando los ayudó amorosamente en una inundación, de cuando los caso sin preguntarles si vivían en «pecado» o alguna de esas mierdas dogmáticas que la iglesia católica acostumbra.
Doloroso y complejo. Tuve que salir a explicarles urgentemente que yo no tenía nada que ver con el Padre, que no podía darles consejo espiritual porque apenas era otro pobre gil como ellos. No hubo caso, seguían con sus pedidos, no entendieron razones. En un momento, agobiado por tanta gente con problemas y dolor, decidí suspender la página por un tiempo. Ayer volví a ponerla otra vez online, me sentí en deuda con toda esa gente, ojala no vuelvan a llegarme notificaciones masivas con temas que no puedo afrontar ni solucionar, no me siento una persona indicada para eso.

Él no deseaba para sí una muerte rápida como la mayoría de nosotros. El creía que una larga enfermedad, no hacerle una gambeta al dolor que ese Altísimo tal vez le estaba reservando, lo haría crecer espiritualmente.
Y allá por 2012 su deseo se hizo realidad: sufrió un ACV que no terminó con su vida pero jamás le permitió recuperar su lucidez del todo. A partir de ese momento comenzó a remontar como pudo y ayudado por su gente más querida lo que quedaría de toda esa vida pasada tan bella y comprometida.

En algunas áreas la ciencia avanzó formidablemente y en otras, aún no tiene la más pálida idea de cómo funciona el universo o la vida, lo sé por experiencia propia. Por eso, sin que nadie supiera del todo cuanto del querido Luis estaba «de este lado» o “del otro”, mucha de su gente querida intentó reinsertarlo de nuevo en su vida lo mejor posible y con amor haciéndolo visitar los viejos lugares que frecuentaba. Pero por mucho que intentaran, no estaba ya en condiciones de volver a grabar esos bellos micros de TV que tanta gente sola esperaba ansiosamente en geriátricos, hospitales, cárceles.
La última vez que lo vi fue en un pasillo. Me dijeron que andaba de visita y fui corriendo adonde estaba. Cuando me vio abrió instantáneamente los brazos y nos dimos un gran abrazo. No sé si supo del todo quién era yo o no, tampoco importa. Tal vez había perdido el habla, pero su capacidad de sonreír y amar, no. Tal vez había perdido parte de su cognición pero no toda su persona. Tal vez algunas cosas de la vida real interpelan que parte de aquel «pienso, luego existo» de Descartes, en verdad somos.

En la Web hay muy poca información sobre él, y la poca que hay es mayormente apócrifa. Oraciones que jamás pronunció pero que le atribuyen para licuar alguna idea propia y homologarla en la credibilidad que da convencer que proviene de tamaño personaje. Esas «frases célebres» y discursos truchos aparecen a granel, como con Einstein. Lo que resulta casi imposible de encontrar, por ejemplo, es material genuino, lo cual pinta de cuerpo entero a las redes y al mundo en general. Por eso les dejo una oración de su autoría que es casi inconseguible, una especie de «Padre Nuestro» propio, humano, desde el llano, mas ecuménico, menos bíblico y más sentido desde el corazón por el, y que aparece en el final de su libro «Cartas de la Vida» :

Padre Nuestro, quiero hablarte,
así, en profundo recogimiento y paz,
con confianza ilimitada en tu Amor,
sabiendo que Tú estás aquí, dentro mío.
Muchos hermanos míos, en estos momentos,
también están en tu intimidad;
por eso tengo una inmensa alegría y fuerza.
Me siento feliz porque eres Bueno,
porque me maravillas todos los días
a pesar de mi debilidad;
porque resplandeces en mi
con energía incontenible.
¡Como me gustaría estar totalmente disponible a tu verdad,
sereno y sencillo para recibirla!
Quiero que este silencio crezca en mí
y me enfervorice en el servicio a mis hermanos,
Quiero ser un hombre consciente, responsable y libre.
Tú me has dado un mundo a construir.
Tú me has hecho tiempo y en el tiempo lo construyo,
me elijo y Te elijo.
Que tenga ojos sagaces en la fe
para vislumbrar en el tiempo el crecimiento de tu amor.
Que no me escandalice de la oscuridad de la historia,
y que en renovada esperanza, con imaginación e ilusiones,
me una a los hombres de buena voluntad, que luchan buscándote sin saberlo.
Te rogamos que escondas nuestros dolores en tus llagas, que nos inundes de Resurrección,
que jamás perdamos la alegría, la paz y la responsabilidad.
Gracias porque vives en mi y creces conmigo, porque vivo en el misterio cotidiano,

por el color de los ojos de mis amigos,por las manos temblorosas de cariños y caricias, porque tu Vida es mi vida. Amén.

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