Nos empezamos a acostumbrar a las razzias y Grindetti y Kravetz pretenden que nos alegremos por eso

Por Daniel Riera

El municipio de Lanús envió una gacetilla en la que indica que sólo durante el mes de mayo se realizaron 43 pesquisas en la ciudad de Lanús. Según las estadísticas oficiales, durante tales controles ” quedaron detenidas 108 personas por tenencia de estupefacientes y portación de antecedentes. Estos procedimientos -agrega el municipio- “se desarrollan en forma conjunta entre la Secretaría de Seguridad local, el Ministerio bonaerense y la Unión Tranviarios Automotor (UTA). Como resultado de los operativos preventivos de interceptación y control realizados en los transportes públicos de pasajeros que circulan por todo el distrito de Lanús, en mayo, fueron secuestrados  1, 770 kilogramos de marihuana y 59 gramos de cocaína”. ¿Hay que alegrarse?

“Este trabajo que estamos haciendo de patrullaje constante y en este caso en particular de interceptación de colectivos está dando sus resultados, ya que buscamos llevar tranquilidad a los pasajeros y chóferes y aumentar la presencia policial, hemos entregado botones antipánico a choferes de colectivos ” afirmó el Jefe de Gabinete y responsable de seguridad local, Diego Kravetz, según reza la misma gacetilla, que agrega un dato inquietante :”Durante estas inspecciones, el personal policial está autorizado a subir a las unidades interceptadas al azar para solicitar la documentación personal a las personas que viajan a bordo e incluso revisar sus pertenencias en caso de registrar algún tipo de actitud sospechosa por parte de los mismas”.

Diego Kravetz se muestra siempre de la mano de policías.

Organismos de Derechos Humanos, como la Comisión Provincial por la Memoria, habían catalogado en julio pasado las razzias policiales como “ilegales y arbitrarias”. “Lo único que ha logrado la saturación territorial de efectivos, móviles cámaras, retenes y razzias es ampliar los márgenes de arbitrariedad para la acción policial en el territorio, lo que la consolida como una fuerza ingobernable que violenta los derechos de los ciudadanos. Los delitos complejos, que son los que realmente deberían ser perseguidos, no se reducen”, dijo la Comisión. Lo más notable es que el municipio parece orgulloso de estos atropellos.

En otras palabras: cuidado con andar sin documentos por el distrito, ya que la policía puede disponer la detención de cualquiera, en cualquier momento, por averiguación de antecedentes. Todos somos sospechosos hasta que se demuestre lo contrario. Y está justificado que todos pasemos un mal momento si el azar de las circunstancias determina que uno de los 25 pasajeros del colectivo tenga unos gramos de cocaína en su bolso.  Quien esto escribe ha presenciado más de una vez operativos “preventivos” en el andén de la estación. El elegido para el verdugueo (perdón, “averiguación de antecedentes”) es casi siempre morocho, casi siempre joven, casi siempre va a trabajar o regresa de su trabajo. Cabe preguntarse si ese es el tipo de sociedad en la que queremos vivir, si vale la pena intercambiarle a Grindetti y a Kravetz nuestra libertad por “seguridad” (tal el cambio que pretendía hacer el rabino Bergman en la letra de nuestro Himno Nacional) y si corresponde permitirle a la policía determinar arbitrariamente quién es “sospechoso” y quién no lo es. En definitiva: si eso es exactamente prevenir el delito o si se parece, más bien, a sembrar el miedo.

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