Flechas en el viento: motoqueros que dan de comer y se hacen querer

Por Mauro Perullini.

En la estación de Lanús se llena de gente todos los viernes. Llueva, truene o haga un calor sofocante. No es una manifestación. Esperan, como todos los viernes, a una agrupación de motoqueros que, desde hace ya dos años, vieron la necesidad de salir ayudar a la gente en situación de calle. El trabajo solidario de la agrupación arrancó desde el principio, el comedor fue algo que surgió después, nosotros trabajamos hace ya dos años con el comedor de la estación, ningún viernes faltamos desde que arrancamos”, cuenta Mariano Guzmán, presidente de la asociación “Flechas en el viento”.

-¿Por qué se llama “Flechas en el viento”?

-“Flechas” seria el arma de nuestras raíces, de nuestros nativos como algo indígena, a nivel cultural. En el viento, como peces en el agua, como las  motos que van rápido como flechas. Las motos son como flechas en el viento, por eso sería el nombre. Y aparte nació todo por un amigo que prepara motores de carreras y él decía “va como flecha”, éramos chicos y decía siempre lo mismo, y me quedo siempre.

-¿Cómo nace esta agrupación?

-La agrupación nace en por un conjunto de cosas:  principalmente andar en moto, todo lo que es viajar, ruta, amigos, el tipo de gente, todo. Pero en general es buena gente, hacés amistades, la pasás bien. Y el otro 80 % fue la indignación de que las cosas que nos enseñaron nuestros abuelos y con suerte nuestros viejos, están perdidas. Involucrarse, transpirar la camiseta, el respeto por los valores, que si ves alguno te llama la atención y antes era moneda corriente pedir permiso y decir gracias. Y pareció buena la unión del motociclismo y la solidaridad, que no es algo que inventamos nosotros, es algo en lo que nos quisimos involucrar y ponerle nuestra cuota principal, nuestra experiencia de vida, nuestra sabiduría y los valores que nos dieron los viejos, más que nada los viejos.

Algo tan simple como recuperar los valores que los abuelos nos fueron inculcando es el objetivo que tiene esta agrupación que nació en 2016 y desde 2017 asiste a la estación de Lanús para ayudar a la gente en situación de calle. Pero esto no es lo único que hacen. “Hicimos una visita a los abuelos del hogar San José, que coincidió justo el mismo día del jubilado y de la primavera, hicimos una visita con juguetes caseros: Yenga, bingo con tapitas de gaseosa con un bolillero casero, cosas así. Regalamos plantitas a las abuelas y fue un amigo también que hizo una guitarreada”, cuenta Mariano mientras de fondo suena un recital que brindaron Pappo, Charly García, Alejandro Medina y Moro en 1994.

El compromiso social y solidario que tiene Mariano Guzmán con su agrupación no es sólo a nivel local, sino nacional. “Viajamos a Entre Ríos a varios pueblos y en una escuela armamos una sala de computación, después visitamos un colegio rural y le hicimos una placita y canchas, con los chicos hicimos los pozos, los arcos, los bancos de suplentes… dos canchas de futbol, una de vóley y una de básquet esa fue una movida de la agrupación. Cuando son movidas así de grandes estamos como una gran familia, vienen otras agrupaciones y se enganchan 5 o 10 más y armamos caravanas y aportan cada uno su granito de arena, no es que va uno solo. Si se tiene que hacer así se hace igual, pero lo bueno de esto es que se acopla gente y se pone mejor. Y después visitamos merenderos, celebramos el Día del niño, ya hicimos dos veces Navidad en la estación. Uno de los chicos se viste de Papá Noel, preparamos todos los juguetes, es un trabajo de un año que lo hacés explotar en tres horas, y esas tres horas son la gloria”.

El  trabajo que hace Mariano junto a su familia y compañeros de agrupación no es sustentado por el estado: todo se realiza gracias a donaciones que reciben cada vez que organizan un festival (No se cobra entrada, siempre se pide un alimento no perecedero) o del propio bolsillo de los integrantes de “Flechas en el viento.” “Uno de los chicos tiene verdulería, entonces la verdura la traemos de ahí. Hay que ir a golpear una panadería para que nos donen un poco de pan para los viernes a veces hay gente que colabora con un paquete de fideos y cuando no pueden lo ponemos de nuestro bolsillo… somos todos laburantes, todos mortales”, explica Mariano mientras comienza la ronda de mates.

-¿Desde donde viene la gente a comer a la carpa?

-Lanús es como un centro fuerte, vienen de Temperley, Monte Grande, Ezeiza, Avellaneda. Saben que siempre estamos… a veces nos ha pasado que, nosotros salimos a las 8 de acá para estar 8. 15 allá, y se cae el cielo, tormenta y pensamos que no va a haber nadie que se fueron todos… y no… vamos igual y están todos ahí… esperándonos, empapados debajo de la lluvia y sabes qué alegría… contentos te reciben todos festejando ¡VINIERON, VINIERON! Y sí, claro ¿cómo no vamos a ir? Si sabemos que nos están esperando… es un compromiso personal. Yo no podría quedarme acá mirando por la ventana como llueve afuera sabiendo que tengo 100 tipos, criaturas y abuelos esperando que lleguemos, es algo que te excede, uno le pone ganas y se esfuerza y trata que sea todo lo mejor posible, no como carga sino como placer -cuenta Mariano con cierta emoción en su voz.

La gente que asiste los viernes a la estación de Lanús los recibe con emoción. “Siempre los esperamos, son buena gente. Aparte cocinan muy rico”, cuenta uno de las tantas personas que come en la estación. “Cocinamos como para nosotros. No cuesta nada hacerlo rico, es prestarle atención, ponerlo como corresponde y eso se ve”, cuenta Mariano con una expresión de satisfacción en su cara.

Una agrupación de motoqueros que ayuda al que más lo necesita sin pedir nada a cambio,cuya u mayor retribución al ver la sonrisa de un nene “Es el premio más grande que uno puede tener, y me hace ganar fuerzas para volver a hacer lo mismo 10 veces más. Con una sonrisa. Imagínate mil sonrisas, no me alcanza la vida para hacerlo. Lo que a mí me representa la sonrisa de un chico es la recompensa a todo el esfuerzo que hace el grupo”. Hay personas que no miran a un costado, que no le hacen oídos sordos al pedido de los que nada tienen, y que el mayor anhelo es ayudar “solo y por placer”. Empatía, de eso se trata.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *