A un año de la desaparición y asesinato de Santiago Maldonado: las preguntas sin respuesta y el reclamo de Justicia

Por Morena Barón.
Se cumple un año de la desaparición forzada de Santiago Maldonado a manos de la Gendarmería Nacional y esta tarde, una movilización popular seguirá reclamando Justicia en Plaza de Mayo. Un año en el que se han vertido diferentes hipótesis sobre lo sucedido ese primero de agosto de 2017; en el que lxs canallas de siempre se han encargado de difamar a Santiago; de insultar y amenazar a su familia; pero también un año en donde las calles se llenaron de miles de personas a lo largo del país, pidiendo por su aparición. Un año en que su cara se viralizó y se volvió remera, pintada, cartel y lucha, se volvió conciencia… conciencia de que no queremos nunca más casos como el de Santiago; un año en el que muchxs intentamos conocer un poco más sobre la vida de ese pibe de 28 años, y entendimos que ese día estaba donde eligió estar, defendiendo lo que creía justo.
Pero empecemos como corresponde, por el principio. Santiago Andrés Maldonado vivió hasta los 18 años en 25 de Mayo, un pueblo en la provincia de Buenos Aires, a unas tres horas de distancia de la ciudad de Buenos Aires. Según cuentan sus amigxs y familiares, allí se aburría, nunca le gustó la vida que llevaba la gente del pueblo, iba en sentido opuesto a lo que el sistema capitalista tiene preparado para nosotrxs. Ese chico inquieto de Pueblo se transformó en un pibe nómada, que anduvo viajando, aprendiendo y creciendo por diferentes provincias, y países de Latinoamérica. “Lechu”, como le decían en el Pueblo, se transformó en el “Brujo” o el “vikingo”. Pero siempre Santiago. El de las ideas libertarias. El anarquista. El viajero. El que volvía a 25 de Mayo porque extrañaba a su mamá. El tatuador. El que pedía frutas y verduras en las verdulerías. El de las plantas medicinales y las semillas. El del temor al agua. El que dormía donde podía y donde lo recibían. El compañero. El que defendía sus ideas. El del respeto a los Pueblos Originarios. Y por ese respeto e interés llegó a la Pu Lof en Resistencia Cushamen, en la provincia de Chubut. Tierra mapuche, ganada a la multinacional Italiana, y multimillonaria, Benetton.
Desde enero de 2017 , la tensión entre la comunidad mapuche de Cushamen y el Gobierno de Chubut iba in crescendo. Funcionarios del Gobierno calificaron a los manifestantes mapuches, sin repetir y sin soplar, como: “delincuentes”, “terroristas”, “violentos”, y los acusaron de “no respetar las leyes, ni la Patria, ni la bandera”, de “provocar disturbios”, de ser de la “RAM”, de ocupar (!) tierras de Benetton, etc. Entre enero y agosto, la Gendarmería había reprimido varias veces a la Comunidad mapuche, y en una de las ocasiones detuvo a su lonko, Facundo Jones Huala. Por eso, el 1ro de agosto, cortaron la ruta para pedir que se lo libere. Allí se encontraba Santiago. Y la Gendarmería, otra vez, reprimiendo. Según el relato de los testigos de la Pu Lof, la Gendarmería no sólo se encargó de “liberar” la ruta, sino que inició una feroz persecución contra todxs lxs manifestantes, en camiones y camionetas, disparando balas de plomo. En una de esas camionetas es donde se llevaron a Santiago, despues de haberlo golpeado, como indican tres testigos de la escena. Asi fue como la Gendarmería Nacional desapareció a Santiago, y el Estado se transformó en responsable. Y como exigimos, desde hace un año, verdad y justicia. Que se investigue seriamente, y que se castigue a todxs lxs culpables. Porque en el medio hay una familia, y con esa familia estamos todxs. Y está el Gobierno, que inventó un “enemigo” al cual atacar, que justificó -porque fomentó- el accionar represivo de las fuerzas de seguridad, que descalificó a la víctima, que nunca contuvo -pero sí espió- a su familia, que tardó 78 días en encontrar el cuerpo de Santiago, que desvió el tema, que planteó falsas hipótesis. Ya pasó un año y nos seguimos preguntando ¿qué pasó exactamente con Santiago Maldonado? Y desde hace un año la única certeza que tenemos es que está acá, bien presente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *