Toda una definición ideológica: Macri eliminó los ministerios de Trabajo y de Salud

El Gobierno anunció finalmente cómo queda el Gabinete tras la anunciada reforma administrativa. La novedad más significativa y más triste es la disolución de algunos ministerios creados durante el peronismo. La letra fría del anuncio dice que  Nicolás Dujovne, en Economía, y Jorge Faurie, en Cancillería, siguen como ministros, al igual que Rogelio Frigerio (Interior) Carolina Stanley (Salud y Desarrollo Social), Dante Sica (Producción y Trabajo ), Guillermo Dietrich (Transporte), Alejandro Finocchiaro (Educación), Oscar Aguad (Defensa), Patricia Bullrich (Seguridad) y Germán Garavano (Justicia).  De este modo, los hasta hoy ministros Jorge Triaca y Adolfo Rubinstein, se convirtieron ahora en secretarios de sus respectivas áreas. Una degradación que indica sencillamente que la situación de los trabajadores y la situación sanitaria de los argentinos, sencillamente, ahora importan menos que antes.

Un análisis a simple vista indica que entre los ministerios que desaparecen están Trabajo, Salud, Ciencia y Tecnología y Cultura, todos ellos creados durante gobiernos peronistas: los dos primeros durante la primera presidencia de Juan Domingo Perón, los dos últimos durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner. En esta nota recordaremos qué son, para qué sirven y por qué se fundaron los ministerios de Trabajo y Salud.

Los trabajadores no tenían una dependencia encargada de velar por sus derechos hasta la creación de Secretaría de Trabajo y Previsión por parte del  gobierno de Edelmiro Farrell, en diciembre de 1.943, a partir de una iniciativa de Juan Domingo Perón. Desde allí, Perón impulsó una serie de reformas que cambiaron la vida de los trabajadores.

La nueva Secretaría tenía la como prioridad lograr una relación fluida con el movimiento obrero y reformar la legislación laboral. Las principales medidas fueron:

– El Estatuto del Peón, que estableció un salario mínimo y procuró mejorar las condiciones de alimentación, vivienda y trabajo de los trabajadores rurales.

– El establecimiento del seguro social y la jubilación que benefició a 2 millones de personas.

– La creación de Tribunales de Trabajo, cuyas sentencias, en líneas generales, resultaron favorables a las demandas obreras.

– La fijación de mejoras salariales y el establecimiento del aguinaldo para todos los trabajadores.

– El reconocimiento de las asociaciones profesionales, con lo cual el sindicalismo obtuvo una mejora sustancial de su posición en el plano jurídico

Estas reformas impulsadas por Perón trajeron como consecuencia un acercamiento político entre el Estado y el movimiento obrero.

En su primer discurso como Secretario, Perón dijo:

“El Estado se mantenía alejado de la población trabajadora. No regulaba las actividades sociales como era su deber. Solo tomaba contacto en forma aislada, cuando el temor de ver turbado el orden aparente de la calle, le obligaba a descender de la torre de marfil de su abstencionismo suicida. No advertían los gobernantes que la indiferencia adoptada antes las contiendas sociales facilitaba la propagación de la rebeldía, porque era precisamente el olvido de los deberes patronales que, libres de la tutela estatal, sometían a los trabajadores a la única ley de su conveniencia…..” Y agrega “Con la creación de la Secretaría de Trabajo y Previsión se inicia la era de la política social argentina. Atrás quedará para siempre la época de la inestabilidad y del desorden en que estaban sumidas las relaciones entre patrones y trabajadores. De ahora en adelante, las empresas podrán trazar sus previsiones para el futuro desarrollo de sus actividades, tendrán la garantía de que, si las retribuciones y el trato que otorgan a su personal concuerdan con las sanas reglas de convivencia humana, no habrán de encontrar por parte del Estado sino el reconocimiento de su esfuerzo en pro del mejoramiento y de la economía general y por consiguiente del engrandecimiento del país. Los obreros, por su parte, tendrán la garantía de que las normas de trabajo que se establezcan, enumerando los derechos y deberes de cada cual, habrán de ser exigidas por las autoridades del trabajo con el mayor celo, y sancionando con inflexibilidad su incumplimiento. Unos y otros deberán persuadirse de que ni bajo la astucia ni la violencia podrán ejercitarse en la vida del trabajo, porque una voluntad inquebrantable exigirá por igual el disfrute de los derechos y el cumplimiento de las obligaciones”.

Durante el primer gobierno peronista se crearon los ministerios de Trabajo y de Salud que ahora dejaron de existir.

A partir de la reforma constitucional de 1.949, los derechos del trabajador fueron incorporados a la Constitución Nacional. Fue en ese marco que Perón, ya presidente, dispuso la conversión de la Secretaría en Ministerio, es decir, para garantizar la aplicación de los derechos garantizados por la nueva Constitución. El primer ministro fue José María Freire, que hasta entonces se venía desempeñando como Secretario de Trabajo y Previsión. Al mismo tiempo, dispuso la creación del Ministerio de Salud.

Ramón Carrillo, primer ministro de Salud

Con precisión, rigor histórico y tristeza (compartida por este medio), escribe el amigo Damián Losada:

“Salud deja de ser ministerio nuevamente, como en todos los gobiernos q se cagaron en la salud pública. Me recuerda mi amigo el tucu Gomez Salas que Perón le dijo al Dr. Ramón Carrillo en 1945 “me parece increíble que tengamos un Ministerio de Ganadería que se ocupa de cuidar a las vacas y no haya organismo de igual jerarquía para cuidar la salud de la gente”, por eso luego de la reforma constitucional del 49 hubo ministerio de Salud y el primer titular fue Carrillo. Este era un neurocirujano santiagueño compinche de Manzi, Discepolín, Jauretche y Scalabrini Ortiz que se fue inclinando a la medicina social. Como ministro duplicó el número de camas, erradicó el paludismo en 2 años, bajó drásticamente la sífilis y otras venéreas, redujo a la mitada la mortalidad infantil, acabó con epidemias de tifus y brucelosis, levantó más de 200 hospitales y policlínicos gratuitos (más una gran cantidad q quedaron sin terminar y abandonados a la caída de Perón, como el Elefante Blanco de Ciudad Oculta). Decía Carrillo que “los problemas de la Medicina como rama del Estado, no pueden resolverse si la política sanitaria no está respaldada por una política social. Del mismo modo que no puede haber una política social sin una economía organizada en beneficio de la mayoría.” Eso explica todo lo de entonces y también lo de ahora.
Murió en 1956, pobre, enfermo y exiliado en Belém do Pará, Brasil. La Libertadora saqueó su casa y sus obras de arte.
“Frente a las enfermedades que genera la miseria, frente a la tristeza, la angustia y el infortunio social de los pueblos, los microbios, como causas de enfermedad, son unas pobres causas.”

(Fuentes: Movimiento de Unidad Peronista, Damián Losada).

 

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