Brasil: Con Lula sin poder presentarse, Brasil elegirá nuevo presidente en una elección histórica

Los ojos de sudamérica y del mundo ponen su foco en este nuevo sufragio que encarará la República Federativa de Brasil, esta vez sin su principal figura política: Luiz Ignacio Lula Da Silva. El lider del Partido de los Trabajadores se encuentra detenido en una simple celda, sin pruebas, tras una serie de medidas efectuadas por la Justicia de aquel país, las cuales fueron denunciadas como “persecución”, tanto por su partido como por diferentes espacios políticos de la región. Casualmente, es Lula quien en las encuestas arrastraba la mayor cantidad de votos en las elecciones de hoy, hasta incluso con la posibilidad de ganar en primera vuelta.

En medio de este escenario restringido, Fernando Haddad será quien lo reemplace en la candidatura a presidente. Si bien el ex intendente de San Pablo y ex Ministro de Educación de Lula presenta unos buenos números, el sufragio se encuentra plenamente polarizado, aunque con una ventaja de Bolsonaro. Esto obligaría a una segunda vuelta, dentro de un padrón de votantes que alcanza los 147,3 millones.

Se trata de una elección polarizada no sólo en el caudal de votos, sino también en la concepción de ideologías. Haddad representa la centro izquierda del Partido de los Trabajadores, con la intención de recuperar las políticas de inclusión social y derechos que le brindó Lula a los brasileños durante sus mandatos. Políticas que permitieron sacar de la pobreza a millones de ciudadanos.

Por otra parte, Bolsonaro es uno de los lideres más oscuros de la ultraderecha de aquel país. Un hombre reaccionario, xenófogo y homofóbico, que propone medidas represivas a hechos relacionados con la sexualidad e identidad de género. Es un capitán retirado y diputado desde hace 28 años, con 170 proyectos presentados en el Congreso, de los cuales 168 fueron rechazados. Este hombre repudiado por casi todo el espectro político no estará presente en la campaña debido a una puñalada recibida en un acto de campaña que lo obligó a estar hospitalizado las últimas semanas.

Se vienen horas muy interesantes para Brasil. Por un lado, se sabrá quien se encaminará para conducir los rumbos de este país sudamericano por los próximos años. Y sobretodo con qué modelo, en tiempos donde la derecha reflotó el neoliberalismo en Latinoamérica. Asimismo, se terminará el gobierno defacto de Michel Temer, quien era vicepresidente de Dilma Rousseff y la destituyó mediante un golpe de Estado, en 2016.

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