Con fútbol y con actitud: triunfazo del Grana en Santa Fe

Fue una Granalegría la que se trajo Lanús con su victoria por 2-1 ante Unión. No sólo porque jugaba de visitante, sino porque confirmó la levantada que había mostrado en la Fortaleza con el 3-1 ante Vélez. Y , dicho sea de paso, que quede entre nosotros, no está demás que hayan perdido todos los de abajo en el promedio, ese promedio del cual, si seguimos así, nos vamos a olvidar pronto.

Fue interesante el planteo que dispuso Luis Zubeldía ante la obligada ausencia por lesión de Marcelino Moreno: una especie de 4-2-3-1 en el que Quignón y el Toto Belmonte formaron un doble cinco y Vera jugó de enlace para Auzqui y el Laucha Acosta, los dos de media punta con el Pepe Sand de delanterísimo. Va quedando atrás la espantosa actuación ante River, porque la dupla central de Muñoz y Valenti se va consolidando y porque cuando el que tiene la camiseta Granate le da la pelota a otro que tiene camiseta Granate, las cosas mejoran y mucho. Lanús controló pelota y juego hasta el 2 a 0 y tras la lesión del Laucha Acosta (en el momento justo en que convirtió el segundo gol) debió arremangarse un poco: es que, perdido por perdido, Unión le puso todo lo que tenía, alentado por su gente. El rival también juega y Agustín Rossi se lució cuando lo exigieron. Una demostración de carácter la del Grana, que cuando tuvo que jugar, jugó y cuando tuvo que raspar, raspó. Picos individuales en el Pepe Sand (cuándo no), en el pibe Vera y en el ya nombrado Agustín Rossi. Hilvanar triunfos da confianza, sobre todo cuando son merecidos. Lanús empieza a demostrar que tiene equipo para mucho más que la tabla de los «pro-miedos». Si mantiene esta combinación de fútbol y garra que mostró hoy, va a llegar lejos.

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