Máximo Kirchner, uno de los protagonistas de la nueva etapa

Por Agustín Gulman.

Corría febrero de 2016, Mauricio Macri comenzaba a acomodarse en el Gobierno y su esposa Juliana Awada monitoreaba las obras de restauración de la quinta de Olivos. Cristina Kirchner aparecía corrida de la escena y disfrutaba sus días de descanso en El Calafate. “Encontraron un joystick de PlayStation en el techo de la habitación que usaba Máximo Kirchner”, publicó el diario Clarín un domingo.

Desde entonces la prensa oficialista del gobierno macrista buscó atar la imagen del hijo del matrimonio Kirchner a poco más que un experto en videojuegos. Una forma de degradarlo durante los últimos cuatro años, tal como hicieron con la figura de su madre, a quien buscaron convertir en los medios como la jefa de una asociación ilícita que se dedicó a delinquir y no a gobernar la Argentina durante ocho años.

Pero todo cambió en forma dramática. Máximo Kirchner se convirtió en un armador clave del Frente de Todos que llevó a Alberto Fernández a ocupar la Casa Rosada. Además asumió la presidencia del bloque del Frente de Todos en la Cámara de diputados, selló la unidad parlamentaria y comandará un nutrido bloque de 120 diputados. Con CFK en la vicepresidencia y con un leal al frente del bloque de senadores peronistas como José Mayans, la familia Kirchner tiene las llaves del Parlamento en el nuevo gobierno peronista.

Quienes conocen desde hace años a Máximo Kirchner lo definen como un hombre callado y reservado. “Es analítico, no le gusta el alto perfil y es tímido. Pero puertas adentro es distinto, muy afectuoso, cariñoso, divertido y sabe escuchar”, lo describe un dirigente que tiene trato habitualmente.

Otro hombre que lo conoce desde chico aporta que siempre fue reservado y le adjudica parte del éxito de la campaña en la provincia de Buenos Aires. Su rol de armador en el territorio bonaerense se puso en juego en la articulación con los intendentes cuando hubo que decidir la candidatura a gobernador.

Poco afecto a las apariciones en la prensa, no suele dar entrevistas y es crítico del rol de los medios. Sin embargo, este año sorprendió con una declaración durante un acto en el estadio de Ferro, en el que convocó a los grandes medios de comunicación a un “acuerdo por la Patria”. Fue el 18 de mayo: unas pocas horas antes, su madre había anunciado en un video que el candidato a presidente sería Alberto Fernández y que ella sería su vice. Aquella declaración parecía marcar el inicio de la necesaria tregua que cerca del presidente electo creen necesaria con el Grupo Clarín.

MÁXIMO ARMADOR

Junto con el diputado Eduardo “Wado” de Pedro, Máximo Kirchner integra el círculo de mayor confianza de Cristina Kirchner, del que progresivamente se alejó su ex jefe de Inteligencia, Oscar Parrilli, senador por Neuquén. Wado y Máximo se conocen desde hace más de 15 años y juntos fundaron La Cámpora en 2006.

Wado” venía de trabajar en la Subsecretaría de Turismo de la Ciudad, junto a Aníbal Ibarra. Máximo era el hijo del presidente. De ese reducido grupo formaron parte, además, los diputados Andrés “Cuervo” Larroque y Juan Cabandié – alejado de La Cámpora desde hace algunos años, pero muy cercano a Alberto, a tal punto que fue uno de los que logró el reencuentro con Cristina y se convirtió ministro de Ambiente del flamante gabinete, Mariano Recalde y José Ottavis, hoy alejado del radar de la política.

Su cercanía con «Wado» es tal que, juntos, fueron los últimos en abandonar la Residencia de Olivos a las 23.55 del 9 de diciembre de 2015. 

Máximo tuvo un rol central en el armado electoral del Frente de Todos en la provincia de Buenos Aires. De buen vínculo con Axel Kicillof, manejó la poderosa lapicera en las listas de diputados nacionales, pero también definió candidaturas en las intendencias, sobre todo en el conurbano bonaerense.

“Donde no había dirigentes de La Cámpora apoyó candidatos del PJ o del Movimiento Evita”, dice a este periodista un hombre cercano al diputado. A pesar de que muchos intendentes de Juntos por el Cambio lograron imponer el corte de boleta, el kirchnerismo recuperó una decena de municipios que había perdido en 2015.

Él mismo en persona viajó distrito por distrito para hacer campaña. Compartió actos en Lanús con Edgardo Depetri, en Lomas de Zamora con Martín Insaurralde, en La Matanza con Fernando Espinoza y en Moreno con Mariel Fernández. Durante la campaña visitó San Nicolás, Esteban Echeverría, San Fernando, Pilar, Quilmes y Avellaneda, entre otros. “Ahora el desafío es trabajar en la construcción a nivel nacional. Lo mismo que hizo con éxito en la Provincia, trasladarlo al resto del país”, dicen cerca del diputado. El objetivo es evitar, en un futuro, alianzas complejas de sostener.

UNA SOMBRA PODEROSA

En su última declaración jurada, Máximo Kirchner dijo poseer bienes y propiedades por $143,7 millones, gran parte producto de la herencia de Néstor Kirchner. Dueño de propiedades en Santa Cruz, tras la muerte del expresidente fue el administrador de las propiedades y negocios familiares. En 2016 fue procesado por supuestos hechos de corrupción, en las causas Hotesur y Los Sauces, donde además se señala a su hermana, Florencia. Un mes antes de las elecciones, el hijo de Cristina tuvo una buena noticia judicial: el juez Claudio Bonadio lo sobreseyó en la causa de los cuadernos.

Durante muchos años fue el encargado de sostener algunos vínculos que sus padres habían roto. Con Sergio Massa, a pesar de las diferencias políticas, mantenía un buen diálogo y hasta se juntaban a comer asados.Así lo reconoció en forma pública días atrás cuando asumió como jefe del bloque y Massa como presidente de la Cámara.

Inclusive, durante la larga década en que Alberto Fernández y Cristina Kirchner estuvieron distanciados, Máximo nunca cortó el vínculo con el ex jefe de Gabinete, a pesar de las duras críticas que solía lanzar contra el gobierno, sobre todo entre 2011 y 2015. Antes del último acto de Cristina el 9 de diciembre de 2015, Fernández llamó a Máximo para pedirle que el acto en la Plaza de Mayo no tuviera “tono agresivo” y le expresó su preocupación por la falta de acuerdo en el traspaso de mando.

Como presidente del bloque será el responsable de construir acuerdos indispensables para las leyes que busca sancionar Alberto, algo complejo si se tiene en cuenta que el Frente de Todos no tendrá mayoría propia, aunque con aliadas está bastante cerca. Algunos de los proyectos son la ley de Alquileres, la ley de Góndolas, el reperfilamiento de la deuda, el Presupuesto para 2020, la creación del Consejo Económico y Social y la del Consejo de Seguridad; así como el proyecto para legalizar el aborto, que Fernández prometió que sería ley el año que viene y que Máximo respaldó, con un pañuelo verde atado al micrófono de su banca, en la sesión histórica de 2018.

DE ARGENTINOS AL CONGRESO

La primera vez que Máximo Kirchner habló en público fue el 13 de septiembre de 2014 en el estadio de Argentinos Juniors ante unas40 mil personas. Se especulaba sobre su rol en la política, el manejo de La Cámpora y una eventual candidatura en 2015. Por ese entonces, ya estaba rodeado por muchos de los dirigentes que hoy sigue teniendo cerca:

– Hoy es la primera vez que tengo un micrófono delante, de esta manera. Detrás de esto no hay ninguna especulación más que algo que le debía a muchos compañeros que dieron todas las peleas. Creo que Cristina se va a enojar con esto: si ella es tan mala o no sirve, ¿por qué si están tan interesados en terminar con el kirchnerismo, no compiten contra Cristina, le ganan y sanseacabó? – lanzó Máximo ese día.