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A un año de la llegada del coronavirus a la Argentina

El 3 de marzo de 2020 se detectó al primer paciente positivo de COVID-19 en nuestro país. Se trataba de Claudio Ariel Pazzi, un empresario porteño que hoy tiene 44 años y que había llegado desde Europa, por entonces uno de los principales focos de la enfermedad que todavía no había sido declarada pandemia. Desde entonces el virus comenzó a circular por el territorio argentino, y luego de 12 meses provocó 2,1 millones de contagios y 52.453 muertes.

En aquel entonces el mundo veía, con más incertidumbres que certezas, cómo se diseminaba este nuevo virus. Mientras tanto, en el Instituto Melbrán se realizaban alrededor de 10 testeos diarios a personas que llegaban desde aquellos países que eran foco de contagio. El test de Pazzi fue el primero en dar positivo y las alarmas se encendieron. La Argentina se tuvo que preparar para enfrentar la peor pandemia de las últimas décadas.

Apareció en ese momento la urgencia de equipar al sistema de salud para evitar un colapso sanitario. El objetivo se consiguió: mientras llegaban imágenes de otros lugares del mundo, con cadáveres en las calles y personas sin camilla ni respirador, la Argentina pudo hacer frente al COVID sin atravesar esos trágicos momentos.

El famoso ASPO, que obligó a todos a quedarse en sus casas, fue clave para que la pandemia no se cobrara aún muchas más vidas. Hoy los testeos diarios se realizan en todo el territorio nacional, y son unos 54 mil por día; la presencialidad tan ansiada de a poco está volviendo con los cuidados necesarios; y se está encarando un histórico plan de vacunación.

Por primera vez se desarrolló una vacuna en menos de un año. En nuestro país se han distribuido 2,2 millones de dosis y se han aplicado 1,2 millones, de las 435 mil fueron aplicadas a bonaerenses.

Un año después del primer contagio, la esperanza de derrotar al coronavirus empieza a ser cada vez más grande.