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Volvió Lanús: triunfo, alegría y una multitud en la Fortaleza

Estábamos hartos de verlo por televisión, aun si nos aclaraba todas las dudas en las repeticiones (ayer,por ejemplo, quedó claro que nos anularon un gol por un offside inexistente de De la Vega). Estábamos hartos de alentar en soledad en casa, de que los jugadores no nos escuchen, incluso de las picaditas y la cerveza. Queríamos estar en Cabrero y Guidi, viendo a Lanús. Queríamos sentir eso que se siente en la Fortaleza. Y allí estuvimos. Todavía no todos, con un aforo del 50 por ciento. Pero estuvimos 20 mil granates. Pura alegría. Pura emoción.

Ayer jugamos con Central Córdoba de Santiago del Estero: sí, ese mismo que nos eliminó de una semifinal de la Copa Argentina en aquel partido que nos hicieron jugar en La Rioja con 42 grados a la sombra. Yo no me olvido, ¿y vos? Y le ganamos. Sobró paño. Se sufrió un poco, porque ellos también juegan, claro. Pero les ganamos 3 a 1. Bueno, si nos ponemos reglamentaristas, 2 a 1, aunque les hicimos tres goles.

Lanús tuvo un primer tiempo de dominio alternado y un segundo en el que se llevó puesto a los santiagueños. Zubeldía contó que su software le marcó 19 tiros al arco. Bien ahí. Dos de esos tiros fueron goles y ganamos. Como el del pibe López, cada vez más crack, que disfrutó por primera vez de los hinchas. Algunos de esos tiros fueron de media distancia. Como uno de Bernabei espectacular que no entró por culpa del arquero de ellos. Como uno de Malcorra bien colocado y que entró en parte gracias al arquero de ellos. ¿Jugó bien el Grana? Le puso onda, digamos. Se desplegó. En el debe, ay, el Laucha. Está jugando porque es el Laucha, pero su nivel actual no lo deja en el once titular. En el debe, ay, Morgantini, flojo en defensa y nulo en ataque. Está jugando porque se lesionó el Café Aguirre y porque Di Plácido está volviendo de una larga lesión. En el debe, ay, los centrales. ¿No necesitaríamos uno que no sea una carreta? ¿Un Mati Pérez, por ejemplo? ¿Le alcanza a este Grana de palo y palo para pelear el campeonato? Ojalá que sí. ¡Vamos que esto sigue!