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Lanús empató 0 a 0, jugó feo y se quedó afuera de la Sudamericana

A ver… Es difícil hablar de lo que pasó hoy en la Fortaleza. Podemos decir que Lanús estuvo 40 minutos con un jugador de más y no pudo hacerle un gol a Independiente del Valle. Podemos decir que no tenía un banco pesado para un partido como el de hoy. Recordemos: ya no están ni Di Placido, ni Bernabei, ni Ángel González, ni Valeri, ni Malcorra. El Flaco López hace rato que se fue. Cazal, en todo caso, podía jugar recién en cuartos de final. Lucas Vera, que acaba de volver, también. Boggio firmó hoy, un rato antes del partido. De la Vega todavía no está listo para volver. Al finalizar el primer tiempo -al cabo de un gol anulado por un offside finito- a quien esto escribe, como seguramente le ocurrió a muchos hinchas, se le ocurrió fijarse qué jugadores desequilibrantes tenía Lanús en el banco. Contó tres: Sanabria, Orozco y Krilanovich. Tres pibes con futuro a los que de ninguna manera se les podía pedir que se pusieran al hombro un partido chivo como este. Algo hay que decir: Almirón no creyó nunca en el plantel que tenía, ni siquiera cuando tenía mucho más de lo poco que tuvo hoy a disposición. Su pedido de «cinco o seis refuerzos» habla a las claras de su disconformidad con la situación. Llegaron cuatro, pero en lo que a este torneo se refiere, tarde. Lanús estaba mudando la piel y creyó que con este plantel cortísimo del que dispuso hoy le alcanzaba para pilotear hasta cuartos de final. Pues bien: no alcanzó. En un partido que había que ganar o ganar (y por más de un gol, para evitar los penales) salió con tres número cinco, sin juego por las bandas. Se entiende la calentura de los hinchas. Uno tiene memoria, conserva los recuerdos felices del ciclo anterior de Almirón y quisiera que tenga una oportunidad con los jugadores que vinieron, con ese nuevo equipo que deberá remar en dulce de leche, porque Lanús tendrá que correr muy de atrás -y luchar con la impaciencia de la gente, además- en el torneo local. ¿La Copa Argentina? Sí, puede ser, pero es a matar o morir y para eso hay que tener un equipo armado, porque ya no volveremos a jugar con Cambaceres. Estamos tristes, claro, y sabemos que el clima se corta con un cuchillo. Queríamos ver a los nuevos en cuartos de final: ahora los vamos a ver jugar por el pancho y la coca por unos días, hasta que a lo mejor, con un poco de suerte y viento a favor, nos prendamos en el torneo local. El insólito cambio de Careaga, que entró y salió en el segundo tiempo, tampoco ayuda. Necesitamos un nueve urgente. Pepe está por cumplir 42 años y se retira en diciembre. Varaldo está verde. Estamos tan tristes que ni siquiera hacemos chistes con Spinelli, con eso te digo todo.