Tras la condena al femicida Lagostena, escribe Verónica, la hermana de Érica Soriano: «El dolor siempre va a estar, pero su alma nos acompaña»
Por Verónica Soriano.
Cerca del aniversario número 11 de la desaparición de mi hermana, luego de la condena a 22 años de prisión a Daniel Lagostena, en estos días la Corte Suprema de Justicia de la Provincia decidió mantenerla firme. Si bien falta una instancia, la Corte Suprema de Justicia de la Nación, estamos muy esperanzados de que todo siga su curso, como hasta ahora. Ya no creo que por más apelaciones, después de todo lo que pasó, se vaya a resolver otra cosa.
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A nosotros como familia (N de la R: Érica desapareció el 20 de agosto de 2010), siempre el recordatorio es una fecha que nos marca. Y si bien no puedo hablar por mi familia, porque cada uno vive su proceso a su manera, seguimos siempre muy unidos, y Érica es como si estuviera con nosotros. Es para mí un ejemplo. Yo salí de una situación de violencia a tiempo gracias a todo lo que aprendí por lo que pasó con mi hermana, por las cosas que me enteré directamente en el juicio, así que -más allá de los agradecimientos que fueron dados en su momento a todas las personas que ayudaron con esto – doy gracias por tener la familia que tengo, doy gracias por haber tenido a Érica en mi vida, que era una persona maravillosa. Sin idealizarla, era una persona que contagiaba mucha alegría. A veces me hace mucha falta su alegría: la de ella, no la de otras. Esa alegría tan particular, y un montón de cosas más. Su cariño, lo cariñosa que era, lo que salía corriendo por las personas que amaba, lo que era como madre. Y bueno, nada, quizás este año digo ojalá de verdad existiera la Justicia para todas las mujeres que sufren estas cosas. Ojalá las mujeres se alertaran más, se enteraran más, se empoderaran más, como pude hacerlo yo. Yo tengo mis oídos abiertos a cualquier mujer que note cualquier cosa, porque el día de mañana puede ser tarde y la violencia se presenta de todas maneras. No soy una feminista ni tampoco una machista porque no me gustan los extremos. Creo que también hay hombres que sufren violencia, aunque son los menos. Hay que despertar, hay que amarse a uno mismo y tener cuidado cuando uno hace la elección de la persona que esté a su lado. Les agradezco el espacio, les agradezco que nos hayan acompañado y les mando un beso grande. El dolor siempre va a estar, sobre todo al no saber dónde está, qué pasó con su cuerpo, pero también tenemos un alivio en saber que su alma nos va a acompañar toda la vida.

