Biblioteca Sarmiento de Valentín Alsina: 100 años, del arrabal a las estrellas

Por Sebastián Pandolfelli

Cuenta la historia que allá por 1918, un grupo de vecinos idealistas de Valentín Alsina se juntaron para fundar un espacio de participación cultural. Empleados de fábricas y frigoríficos de la zona, ahí a unas cuadras del Riachuelo empezaron como sociedad de fomento y luego organizaron la que hoy es una de las bibliotecas populares más grandes de la zona sur, albergando más de 30 mil libros de todos los géneros, material de consulta para grandes y chicos.

La Biblioteca Popular Sarmiento llegó a contar casi mil socios en épocas en las que no existía Internet. Había colas para retirar libros, según cuentan los socios más antiguos, y dicen que Roberto Sánchez, más conocido como el “gitano” Sandro, solía recorrer los estantes en busca de algún texto, cuando vivía en el barrio. En uno de los festivales artísticos que le Biblioteca realizó para festejar su centenario, La Unión de Lanús dialogó con Leonel Readigos, presidente de la entidad.

-¿Cómo están viviendo los 100 años de la biblioteca?

Estamos muy activos, con muchos proyectos por delante, tenemos planes de hacer algunos festejos y en todas las actividades que vamos realizando hacemos referencia a los 100 años de la Biblioteca. Nuestro propósito es hacer de la Biblioteca un lugar abierto, en que la gente transite, habite, viva, en que la gente sea. Para nosotros, miembros actuales de la Comisión Directiva, es una alegría y a la vez un compromiso, una gran responsabilidad afrontar este año en el que la Biblioteca llega al centenario. De algún modo respondemos por todas las personas que hicieron que la Biblioteca sea durante todos estos años, tenemos un legado y queremos estar a la altura.

-Les dieron un reconocimiento de la Conabip…

Sí, en la última Feria del Libro, Conabip nos reconoció junto a otras Bibliotecas del país que también cumplen los 100.

-¿Hay actividades especiales por el centenario?

 -Sí, como te decía, pensamos en uno o varios festejos… Nos gustaría cerrar el año con un festejo grande, pero en el medio vamos a hacer algún que otro evento. Y todas las actividades del año tienen como eje los 100 años. Por ejemplo, el sábado pasado (26 de mayo) presentamos al barrio a nuestra Orquesta Popular en un ensayo general abierto. Contar con una orquesta propia siempre fue un sueño y este año, que es especial para nosotros, lo pudimos hacer posible. En vacaciones de invierno vamos a tener actividades para chicos todos los días y los fines de semana jornadas artísticas para toda la familia.

-¿Cómo es la interacción de la biblioteca con el barrio?

Siempre nos gusta decir que la Biblioteca es el barrio, en tanto espacio autogestivo, hecho y sostenido por vecinas y vecinos de la comunidad. Sin dudas es un símbolo de la cultura del barrio, que reconoce e impulsa sus rasgos identitarios y movimientos culturales y artísticos. Quienes dirigimos actualmente la Biblioteca, buscamos permanentemente interpelar al barrio. Todo lo que pensamos y hacemos está relacionado con eso, con interactuar con los vecinos. Tenemos ejes que atraviesan transversalmente todo eso que hacemos, y esos ejes son esos rasgos que entendemos hacen a nuestro barrio. Claro que esto es subjetivo, la esencia del barrio está en disputa como todo.

-Por ejemplo…

Por ejemplo realizamos actividades de manera coordinada con las escuelas e instituciones educativas de nivel terciario y universitario que tienen que ver con el fomento de la ciencia, específicamente de la astronomía, acá tenemos un observatorio astronómico, que funciona desde hace casi 20 años dando talleres gratuitos.

-¿Los vecinos se acercan o cuesta un poco que la gente del barrio participe?

-Al ser una institución con tantos años, arraigada en la zona, contamos con una participación importante de gente. Hay talleres como el de lectura para chicos que funcionan desde hace mucho. De todos modos siempre estamos pensando en la manera de sumar a más personas, que la Biblioteca se llene. En función de esto es que organizamos presentaciones de libros, teatro, clases públicas, muestras artísticas, buscamos que la gente se apropie del espacio, que cada vez más personas lo reconozcan como un lugar propio, que sea un lugar de encuentro.

-¿Cómo vienen afrontando los recortes de presupuesto?

-En nuestro caso no sufrimos recortes directos, pero por ejemplo sufrimos el aumento de tarifas que han incrementado y siguen, a una escala que hace que sea muy difícil afrontarlos. En relación a los servicios no contamos con ningún tipo de beneficio por ser una organización civil sin fines de lucro, pagamos servicios igual que una empresa o comercio, y es claro que nuestro propósito es bien diferente. En estos años ninguno de los subsidios que recibe la Biblioteca se han incrementado en proporción a los aumentos, entonces sí sufrimos un recorte encubierto. A esto se suma el retraso de subsidios como el de la Provincia de Buenos Aires. Nosotros, gracias al aporte de nuestras socias y socios contamos con recursos propios, pero hay bibliotecas de la Provincia que dependen exclusivamente de este subsidio y sabemos, porque estamos en contacto, que la están pasando muy mal.

-¿Cómo ves la función social de la biblioteca en épocas difíciles como la que estamos viviendo?

Nuestro propósito es ofrecer un lugar de encuentro, construcción, apropiación y generación de identidad para la comunidad. Porque crecemos que de eso se trata, de encontrarse, de vivir con otros, de intercambiar, de empatizar, de cuidar el estado de ánimo de manera colectiva. Para ser necesitamos ser con los otros, damos la pelea todos los días contra el individualismo y la meritocracia, que quieren imponernos. A la ética individualista que siempre divide, aleja a las personas de los conceptos colectivos. Entonces como Biblioteca nos proponemos forjar lazos solidarios, rescatar los valores colectivos que hacen a la identidad del barrio, fomentar los ámbitos de participación ciudadana. Queremos ofrecer un espacio de fomento y difusión de las expresiones de nuestra cultura popular. Entendiendo que la cultura es un derecho que debemos ejercer todos.

De Alemania a Valentín Alsina, el camino del telescopio

La biblioteca cuenta con un observatorio propio en la terraza donde se encuentra la “estrella” del lugar: un telescopio de alta calidad ensamblado en la década del ´20, gemelo del telescopio que está en la Asociación Amigos de la Astronomía en Parque Centenario.

-Resulta que M. T. de Alvear se había mandado a traer un telescopio desde Alemania y lo instaló en su quinta, ahí se empezaron a poner de moda entre la elite y vinieron al país unos diez de éstos. Uno de esos terminó medio abandonado y a Osvaldo Calvo le pasaron el dato. Inmediatamente lo fue a comprar con plata de la biblioteca y lo instalaron acá, estaba nuevo, casi ni lo habían usado, y tiene uno de los mejores lentes del mundo… -cometan Roby, también integrante de la comisión directiva y discípulo de Calvo, legendario profesor de Astronomía que falleció hace poco, a los 84 años.

Actividades para la comunidad

“La biblioteca cuenta con gran cantidad de actividades para los vecinos, hay talleres de teatro, música, escritura, el de astronomía que es uno de los más concurridos, de computación, ahora se está armando una orquesta juvenil y contamos con un auditorio donde caben 200 personas y hacemos shows, recitales, obras de teatro y presentaciones de libros así que los que quieren venir están más que invitados a visitarnos”- nos dice Roby, con entusiasmo. Si todavía no la conocés, el centenario es una excelente oportunidad.

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