Pedro Saborido: “Si votaste a un gobierno que te hace pelota, el tema es más psíquico que político”

Por Federico Arcelli.
Foto: Mariano Billoto.

Caía la noche cuando Pedro Saborido nos esperaba en el acogedor Centro Cultural Peretz de Lanús Este.  La sencillez y amabilidad del co-creador de “Peter Capusotto y sus videos”, entre muchos otros, permiten dialogar largo y tendido.  Nos ofreció gaseosa y unas porciones de pizza. Por vergüenza las rechazamos, aunque nos insistió en que estaban muy ricas. Pedro nos propuso entonces salir a caminar para disfrutar de la noche y la aceptación fue inmediata. “Un segundito, eh”, advirtió, y sacó su celular para activar la aplicación de los pasos. La nota comenzaba a caminar.


-¿Qué hacés en el Peretz?

-Realizo un taller de escritura que no está relacionado tanto con los guiones sino más bien con las ganas de escribir. Estamos sujetos a tantas presiones a lo largo de la vida que, cuando surgen las mínimas ganas de hacer algo que te gusta o no te dicen que lo hagas, no lo podes convertir en realidad. Resulta muy fácil frustrarse y decir “no puedo”, más aún al haber un sistema que no te pide que escribas.

-Encima ese sistema te pide que seas arquitecto, en vez de escritor.

-Pero, ponele que ya sos arquitecto o plomero. Si tenés ganas de escribir, nadie te va a decir que lo hagas porque no es necesario para el sistema. Necesario es un estacionamiento, no un cuento tuyo. Necesario es que funcione el 37 toda la noche y no tu imaginación. Porque tengo que ir a Constitución y no puedo ir con un cuento tuyo. La idea es cortar con ese goce romántico de decir “no puedo” y quedarse en eso para empezar a escribir y, por lo tanto, hacer lo que a uno le gusta. Total, el sistema no se fija en lo que estás haciendo. Está comprando lebacs.

-¿Existe algún secreto para escribir?

– Mirá, en este taller tratamos de bajar la cortina de la creatividad y la magia. También, dejar de seguir esa iniciativa del técnico de computación que no te habilita muy bien cómo son las cosas para seguir manteniendo ese poder sobre el otro. Queremos pasar a la práctica y darnos cuenta de que la calidad aparece a partir de la cantidad de las cosas que hacés. Que tenés más posibilidades de escribir un muy buen libro si antes ya hiciste cinco, en vez de uno solo. Hay que terminar con la fantasía del “Quiero escribir, pero no sé”. Si fuiste al colegio, a la primaria y a la secundaria, ¿por qué no? Pareciera que ahí hay un goce del bohemio que quiere, pero no puede. Y también pareciera que lo que más gusta es pensar eso y quedarse en el intento.

La vuelta manzana terminó. Desde Margarita Weild, doblando por Anatole France, girando hacia 9 de julio y retornando a O’ Higgins. Pedro pidió permiso nuevamente para tomar otra vez su celular. Lo desbloqueó elegantemente y chequeó una vez más la aplicación de pasos del aparato. Satisfecho con su marca, continuó con la conversación y se refirió a sus raíces y a un punto que toca frecuentemente en sus trabajos: Lanús y el conurbano.

-¿Por qué el conurbano?

-Le tengo aprecio, cercanía e identificación. A mí me gusta hacer humor con lo que conozco. Aparte, el barrio como patria está contrapuesto a todo lo sublime y establecido. El conurbano siempre fue un territorio interesante para mi vida porque está cerca de lo humano y no de lo que corresponde que sea. Todo sin terminar, siempre quiere ser una cosa que no es, y quiere reflejar una fotocopia de Palermo. Es una cosa que está y no termina de estar. Pero, no lo digo de manera peyorativa. Lo quiero mucho y me divierto con él como lo haría con un amigo.

-¿Qué es lo establecido?

-Es muy simple. Si te digo que Brad Pitt está en un hotel de Recoleta y después te digo que Brad Pitt está en la estación Lanús, el efecto no es el mismo. Y no porque el hotel de Recoleta sea una maravilla, pero Recoleta y Hollywood están dentro de una línea. Ahora, cuando aparece Lanús hay un quiebre, una anomalía, en el que te preguntás ¿Por qué está ahí? ¿qué pasó, se perdió? El conurbano no es institucionalizado, no es lo establecido para el sistema.

-¿Y el tipo que vive en Capital y opina sobre Lanús y el conurbano?

– Eso es terrible. Capaz imagina lo mismo de Lanús que de Turquía. Que andan todos con turbantes, en camellos. Después se dan cuenta que tenemos edificios, ascensores, autopistas, avenidas. ¡Y si, tarado! Hablamos el mismo idioma también, por si no lo sabías.

-¿Sentís que hay una falta de valoración?

-Siempre se ve como una anomalía a todo lo cultural que viene del conurbano. El que es de Capital no dice que en Buenos Aires vivió Borges. En cambio, el de Longchamps o Adrogué lo tiene que exteriorizar sí o sí. Fijate que todos los ciudadanos del conurbano saben donde vivieron sus personajes más famosos. Eso es un problema. El monopolio de la existencia siempre lo tiene la capital. Y seguimos pensando que existimos cuando nos nombran en una película de Hollywood.

-¿Te pasó que te hayan agradecido por nombrar al conurbano en tus trabajos?

-Sí. Hace un tiempo nombré a un médico amigo mío que es subsecretario de salud de Laferrere, La Matanza. Me contó que al otro día un enfermero le dijo a él que lo habíamos nombrado en nuestro personaje Jesús de Laferrere y se alegró porque era la primera vez que mencionaban al lugar sin que hayan matado a alguien. Escuché miles de veces que asesinaron a un ingeniero en Lanús, pero cuando el club de la ciudad cumplió 100 años nadie le dio pelota. Lo transmitieron un rato por televisión y nada más. Siempre me entusiasmó nombrarlo porque era festejado. Se trataba de un reconocimiento que podía hacer y que a la gente le gustaba. Es como aprovechar tu fama para mostrar la foto con los pibes. Como saludar a tu barrio. Se que tengo cinco segundos de programa que si los dedico a esto les van a gustar sólo a los que viven en Lanús, pero decido hacerlo igual. Entiendo que para que te cause gracia algo del conurbano, tenés que conocerlo, pero asumo el riesgo.

-Entre todos los lugares del conurbano, al que más nombrás es a Lanús.

-Sí, es cierto. Mucho a Lanús y muy poco de Avellaneda. A Berazategui lo nombro en algunas oportunidades porque tengo amigos, y a veces a Banfield, porque “Banfield”  me parece una palabra graciosa. Y Gerli es tremendo. El otro día estaba en Munro y saqué fotos de los cableríos del conurbano y un amigo pensó que andaba por la calle Lacarra. El conurbano es todo parecido. Si te suelto en Gerli, te duermo y te despierto en San Martín, te digo que seguís en Gerli y me creés. Hasta que no encuentres una referencia, estás en el mismo lugar.

-Hay una modalidad de “europeizar” los centros de las ciudadades

-Los centros del conurbano remiten a los de la capital. Todos los Café Martínez son iguales; la Pizzería El Rubí, no. Habrá otras parecidas en Santos Lugares, pero no son idénticas. McDonalds no tiene lugar, puede ser en cualquier lado, en cualquier país, y es terrible.

La realidad del país no es la mejor, o más bien, es la peor desde que se efectuó la asunción de Mauricio Macri. Tarifazos, devaluación  despidos masivos, colocan a la Argentina en una situación de incertidumbre. Pedro Saborido, muy crítico de las políticas neoliberales de Cambiemos, no pudo ocultar sus sensaciones sobre el presente de nuestro país.

-A veces me deprime, a veces me enoja. A veces la entiendo y a veces no. Lo que sí tengo que confesar es que no comparto el sentido común imperante. Hace que me sienta más cómodo hablando en privado que en un bar lleno de gente. Me da la sensación que ese sentido común, que no es el mío, tiene la impericia, la arrogancia y la soberbia de venir a molestarme por lo que pienso y yo no poder hacerlo. Siempre tengo que esperar a que alguien exprese una barbaridad y ahí sí poder contestarle. El otro día me contaron una anécdota que pasó en la fila de un banco, donde un tipo se hartó de lo que estaba diciendo la otra persona y le dijo que esas cosas no eran tan así como pensaba. El receptor lo acusó de kirchnerista, y sí, lo era, pero podría no haber sido. Ese comentario lo descalificó y, por más que el tipo que decía cualquier cosa estuviera equivocado, tenía razón porque el otro era kirchnerista. Es un quilombo.

-Cambiemos gobierna para un sector mucho más reducido que el que lo apoya. ¿Creés que se puede atribuir esta característica a la confusión del pueblo?

-Mirá, prefiero no pensar más que están engañados, sino que se encontraron. El medio también es modelado por quien lo consume. ¿A ver qué le gusta a nuestra gente? Matar negros. Y bueno, démosles masa. ¿Odian a los sindicatos? ¡Y dale! Reprimamos. Encima esa gente es tercerizada. Porque no es que van ellos y los cagan a trompadas. Ellos quieren que los repriman y mirarlo por televisión. A veces ni les molestan personalmente tal o cual manifestación, pero quieren sacárselos de encima igual.

-Qué lío ¿no?

-Tenemos que entender que es un quilombo pensar distinto. No es maravilloso. Y no queremos asumir eso porque cuando hay conflicto no lo solucionamos. Es ahí cuando te volvés loco. Te voy a bajar el sueldo, pero no hay que confrontar. Te voy a echar, pero si no estás de acuerdo estamos confrontando. El conflicto existe. La verdad es que ya no sabemos si son cínicos, pelotudos, geniales o qué. Encima esto no se termina. Frenan el dolar a 25 y la gente dice “ahh, lo pararon”. ¡A 25, pelotudo! y capaz lo querían subir más y no pudieron. A esta altura pienso que el tema es también psicológico, más que político e ideológico. Si veo que hay un montón de gente que votó a un gobierno que lo hizo pelota, no me queda sino pensar en términos psíquicos, te diría. Te gusta, o no podés esquivarlo. Lo defendés y después lo negás porque no querés reconocer que te equivocaste o que fuiste un pelotudo.

-¿Qué pensás de la gestión anterior?

-Fueron doce años donde por ahí estuve de acuerdo por primera vez en mi vida con políticas oficiales. El resto de mi vida siempre fue como ahora. La historia argentina se parece más a estos tipos que a los doce años. Puede que estemos un poco más concientizados, pero no nos alcanzó ni nos alcanza.

-¿Y en qué se falló?

-Creo que se dio por supuesto que había un montón de cosas que estaban dadas y que no iban a volver atrás. Que uno no fue lo suficientemente crítico en un momento con cosas que se podían resolver de otra manera, para parar las balas que entraban al gobierno que adheríamos. Hay que asumir que estamos ante dos cosas totalmente distintas y que no nos dejan tener un país. No termina de imponerse uno. Acá no está resuelto ese modelo. Y creo que no nos vamos a poner de acuerdo. ¿En qué voy a coincidir con un racista? ¿en la cantidad de negros que hay que matar? Bueno, dale, una manifestación se reprime y la otra no. Vamos negociando. Cuando suponés que todo es diálogo y consenso estamos en un quilombo.

-¿Puede volver a ganar Macri?

-Este gobierno tiene crédito y puede volver a ganar si el peronismo no se une. Va a costar esa alianza, en la cual decidiremos si comemos sapos propios o los de Macri. Estos ya sabemos lo que son. Más predecibles que estos hijos de puta no hay. El peronismo siempre da el beneficio de la sorpresa.

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