Cuando Lanús fue la Capital Nacional del Básquet: habla un sobreviviente de la mítica final Lanús-Sportivo Alsina

Por Morena Barón

Hubo una época en que el mítico Luna Park se mudó a Lanús, o mejor dicho, el mejor básquet de Lanús se transportó al Luna Park. Hubo una época en que Lanús fue la capital nacional del básquet. El 25 de noviembre de 1958, el Club Atlético Lanús y Sportivo Alsina  jugaron la final del torneo de básquet, organizado por la Asociación de Básquet de Buenos Aires. Entonces no existía aún la Liga Nacional. Aquella noche de martes el equipo granate se quedó con la final 58 a 54, coronando su primer campeonato en primera división.  El entrenador de Lanús era Jorge Borau, preparador físico de la Selección campeona del mundo en 1950, mientras que el entrenador de Sportivo Alsina era Juan Carlos Uder, también campeón del mundo 1950. Cuenta la historia que al terminar la final a favor del Club Lanús, los simpatizantes granates se quedaron festejando hasta muy tarde y caminando por la Avenida 9 de Julio, mientras que los hinchas de Sportivo Alsina salieron muy tristes del Luna Park al canto de “¡ganamos, perdemos, a Alsina lo queremos!”

Integraban el equipo de Sportivo Alsina José Anisko, Carlos de Rosa, José Mordas, Roberto Gulias, Luis Castromil, Rubén Sotelo, Eduardo Vázquez, Eduardo Burgell, Faustino Vázquez, Jorge Sotelo, José Adan, y Francisco Bieber.  El plantel campeón estaba integrado por: Antonio Decara, Rubén Petrali, Alfredo Murillas, Julio Ponce Aragón, Augusto Martínez, Horacio Lara, Carlos Ávila, Horacio Sein, Jorge Ghiglione, Miguel Agesta, Carlos Oltman y Alberto Oleico.

Pudimos charlar con José Mordas, parte del equipo subcampeón y vecino de toda la vida de Valentín Alsina, para que nos cuente sus recuerdos sobre esa final y su carrera:

-¿En qué club empezó jugando al básquet?

-Yo empecé jugando en el Club Liniers (J. I. Rucci al 1700, V. Alsina). Había un tal Vallina, que jugaba en Racing, y después vino a Liniers. Y claro, en ese momento en el Club todo el mundo jugaba a la pelota, y un día nos dice: “Muchachos, ¿no quieren jugar al básquet?” y nadie le dio mucha bolilla… Bueno, ¿el tipo que hizo? Con los cajones de cerveza, que antes eran de madera… les sacó el fondo, les puso un tirante, los clavó…y así empezamos a jugar al  básquet, con un cajón de cerveza y una pelota de futbol. La NBA se horrorizaría (se ríe)… Así armamos un equipo, y fuimos a jugar un torneo en el Club Marplatense, que participaban también los equipos de los clubes 9 de julio, la Sala Salud, Atenas, todos locales, del barrio. También participaba Sportivo Alsina, pero no con el equipo original de primera, con uno de tercera. Y ahí me vieron jugar a mí. Después me venían a buscar todos los días a mi casa para que fuera a jugar a Sportivo, y yo decía no…yo juego a la pelota, y jugaba bien. Es más, me fui a probar a Lanús, y resulta que se van a probar otros tres muchachos, y claro, nosotros no teníamos botines, te los daban ahí… te preguntaban “Pibe ¿qué numero calzás?” y pum… te daban los botines, que no era fácil jugar con botines si no estás acostumbrado. Cuestión que me pruebo en Lanús con los botines, jugamos, muy bien muy bien, y nos llevamos los botines.  Y me mandaban cartas, y yo no quería ir porque me había afanado los botines (risas) no volví nunca más. En el fútbol jugaba de 5, pero bueno tanto me buscaron que me dediqué al básquet, y así terminé en Sportivo.

-¿Cómo fue su paso por Sportivo Alsina?

-Nos dirigieron muchos técnicos, todos muy buenos, todos nos enseñaron algo. Cuando vino Juan Carlos Uder, a él lo habían declarado profesional, había jugado en Racing, que tenía un equipo bárbaro, cuando lo declararon profesional  vino a jugar con nosotros, pero tampoco pudo. Como ninguno de ese equipo campeón Mundial del  50 pudo volver a jugar, muchos se hicieron técnicos y Juan Carlos se quedó de técnico con nosotros. Y nos enseñó muchas cosas, muchas picardías, porque nosotros ascendimos a primera, jugábamos partidos muy parejos, pocos tantos… era difícil jugar en algunos lugares, se armaban problemas, muchos partidos suspendidos (se ríe). Entonces Juan Carlos nos enseñó la picardía de cómo marcar, y otras cosas que él ya sabía porque había jugado en primera, y tuvo la desgracia que perdimos esa final con Lanús.

-¿En qué otros equipos jugó?

-Después de Sportivo me llevaron a Independiente, tenía 26 años más o menos. Cuando jugaba en Independiente le pedí al técnico que no me pusiera contra Sportivo, porque qué se yo… bueno Sportivo jugó ese año, descienden, después descienden a tercera, y después fue desapareciendo… También jugué en el equipo de Aerolíneas, cuando trabajaba allí. Formamos un equipo con un ex réferi, uno que había jugado en primera…y jugamos contra Air France, viajamos hasta allá y pudimos conocer Notre Dame, la Torre Eiffel, muchísimos lugares.

Te cuento una anécdota de cuando estaba en Sportivo Alsina, jugamos contra Instituto Sarmiento, que se estaban por ir al descenso, nosotros ya nos habíamos clasificado para jugar la final en el Luna Park, porque clasificaban primero segundo y tercero, y habíamos salido segundos para jugar la final. Jugaban “La Porteña” y la “Asociación” el metropolitano, y vienen y nos quieren comprar el partido los de Sarmiento… y le digo a mis compañeros “Si nosotros no tenemos nada que perder…agarremos viaje” (se ríe) y Sotelo dice “No, no, yo no…”  y entonces “Bueno, si hay uno que dice que no, no podés”. Y bueno, ¿qué paso? Nos tiraban piedras, nos pegaban, nos hicieron de todo y nos ganaron el partido…y les digo, “¿vieron? Nos fajaron, casi nos matan y encima no recibimos nada” (risas).

-La final entre Sportivo Alsina y Lanús en el Luna Park fue la única final donde los dos equipos eran de este municipio…

Si, este año se cumplieron 60 años, un vecino me contó que en el Club Lanús hicieron un festejo y me nombraron. De ese equipo de Sportivo Alsina quedan solo De Rosa, que está muy mal de salud, Juan Carlos Uder que era el técnico, y yo…

¿Recuerda la preparación previa a ese día?

-Sí…yo tenía 21 años, estaba haciendo el servicio militar, que por el básquet pude hacerlo en Rodríguez Peña y Santa Fe. Cuando teníamos que concentrar para la final en el Luna Park casi no puedo ir, porque cuando estaba ahí en Rodríguez Peña y Santa Fe, como uno era joven, pasó una chica y le dije un piropo, pero no malo… y la chica hizo la denuncia. Entonces a todos los que estábamos de guardia nos pusieron bajo arresto. Y yo tenía que ir a practicar, pero avisé que no podía ir porque nos tenían una semana bajo arresto ahí. A nosotros no nos importaba porque comíamos bien (risas), pero bueno, tenía que ir a practicar. Entonces mandaron un memo del Club, y el Teniente Coronel me llama, y me dice “¿usted es jugador de básquet, no?”, “si” le digo… “porque acá tengo un pedido de que lo deje en libertad”. Y ahí me dejaron salir, y estuvimos un mes concentrados en la UES, que quedaba en Ciudad Universitaria… que lo hizo Perón, y cuando Perón se fue eso lo destruyeron un poco, porque tenía una pileta de natación, había de todo. Y estuvimos un mes concentrados ahí, y al estar concentrados  un mes, no tenías problemas, comíamos bien, desayunábamos bien,  a las 11 de la mañana ya estábamos entrenando, tirando al aro. En ese momento ya me llamaban para jugar en la Selección. Ahí practicaba tanto que cuando empezaba a jugar el campeonato, qué se yo, era increíble, metía la pelota para abajo, para arriba, estaba física y mentalmente bien, bien alimentado, sin problemas, entrenaba, no tenía novia, no trabajaba… No fue lo mismo cuando después empecé a trabajar y entraba a las 6 de la mañana, salía a las 2 de la tarde, dormía la siesta, iba a practicar, me acostaba 1 o 2 de la mañana, me levantaba, iba a laburar, y después a los 26 años me casé, y ya era otro tema.

-Y la final a Luna Park lleno… ¿Cómo la vivieron?

-Cuando jugamos en el Luna Park, imagínate…lleno, la gente, ¿sabés quién iba a ver a Sportivo? La gente de Capital… porque decían “¿quién carajo es Sportivo Alsina que le gana a Boca, a River, a San Lorenzo?” porque jugábamos con los grandes… le ganábamos a River que tenía un equipazo, Boca y San Lorenzo también. La gente iba, porque en ese tiempo nadie quería cruzar para Valentín Alsina, ni los réferis querían venir, tenían miedo porque acá teníamos fama de “matones” en Alsina (se rie). Y por eso no querían venir a dirigir…”no, no a Sportivo yo no voy” decían. Y venia alguno que otro, que conocía la zona.

-Para nosotros fue un dolor perder esa final. Íbamos ganando por 10 puntos. El problema más grande fue que nosotros dos (él y Anisko) teníamos los 4 fouls, antes con 5 fouls salías de la cancha, como ahora bah…  Éramos 5, 6 a lo sumo…los demás eran medio pelo. Era una base y por si alguno se lastimaba, y entrar para aguantar. Ese partido con Lanús, había técnicos atrás que le decían a Juan Carlos “Sacá un polaco”, por mí y Anisko, pero Uder no era de cambiar…él ponía a los 5 y ahí nos moríamos los 5.

-Para usted el problema fue que no hizo ningún cambio…

-Claro, no nos sacó…y ese fue el problema. Él tendría que haber sacado a alguno para poner a Gulias a marcar a Murilla, que era el que se mandaba, y claro, nosotros lo dejábamos pasar porque si lo tocábamos nos cobraban foul y salíamos de la cancha. Pero el error también fue nuestro porque si salíamos de la cancha ponía a otro a marcarlo… así que el error fue de nosotros también, y capaz así no llegaban a hacer tantos puntos, porque les llevábamos 10 de diferencia en un momento y terminamos perdiendo por 4.

-Era buen jugador Murilla, ¿no?

-Sí…era uno de los mejores, tenía buen tiro de distancia, todo… Jugaba bien Lanús, llegaron a la final porque también le ganaron a Boca ,a San Lorenzo, llegaron a la final con nosotros porque jugaban bien. Antes se hacían dos zonas, el ganador de una jugaba con el ganador de otra.

-¿Cómo se repusieron de ese subcampeonato?

-Cuando perdimos con Lanús, a Juan Carlos lo echan… pobre, la gente lo molestaba, le echaban la culpa a él de haber perdido, si hablás con él siempre se acuerda el partido con Lanús. Nosotros recién después de perder con Lanús tuvimos un preparador físico, que lo trajo Veiga, el entrenador que agarro el equipo después de Uder. Y bueno, ahí nos hicieron entrenar tres veces a la semana. Cuando empezamos a jugar marcábamos hombre a hombre que no se usaba, se marcaba en zona. Claro, el primer tiempo lo perdíamos, pero el segundo tiempo seguíamos corriendo igual y los demás se cansaban, entonces lo dábamos vuelta. Físicamente andábamos 10 puntos. Y bueno, esa final lamentablemente la perdimos, pero bueno…era la primera vez que llegábamos a una final, después de eso empezamos a salir campeones, ganamos 2 metropolitanos…

-¿Cree que cambió mucho el deporte en cuanto a la preparación de los jugadores?

-Y mira, teníamos un técnico, cuando era cadete (16 años) un tal  De la Croche, que jugó en Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires. Venia los sábados a Sportivo, y claro…nosotros fumábamos, jugábamos a las cartas, “chupábamos” (se ríe). Venía a las 8 de la noche y nos pegaba en la nuca, “Paf! ¿Qué hace acá?” y nos agarraba y nos llevaba en su coche hasta nuestras casas, porque si no al otro día no corría nadie. Y yo no era de entrenarme mucho… pero porque en un partido se pierden tres kilos, y siempre fui muy flaco, me costaba mucho recuperarme, si encima entrenaba fuerte…llegaba muy débil a los partidos. Ahora es distinto, los atienden mejor, no trabajan de otra cosa, ganan un buen sueldo, qué se yo…están los sponsors que también pagan, nosotros ni propaganda teníamos.

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