“Suicidio” muy parecido a un femicidio en Valentín Alsina: según el fiscal, se “disparó” un escopetazo con el dedo gordo del pie

Por Daniel Riera.

La historia es bastante absurda y según las hipótesis oficiales parece más absurda aún: Celeste Belén Grippo Martínez, de 28 años, apareció muerta el 29 de mayo de 2017 en su casa de Valentín Alsina. Nueve días antes se había separado de su esposo y estaba presta a viajar a Santa Teresita, donde viviría con su madre. Sin embargo, Celeste se “suicidó” de una manera por demás extraña e incómoda: tomó una escopeta Brenta calibre 20, con un caño de 71,5 cm del gatillo hasta la boca, y se disparó en el abdomen. ¿Cómo podría un ser humano dispararse a sí mismo en el abdomen con una escopeta? Según sugirió un fiscal, con el dedo gordo del pie. Una habilidad extraordinaria, digna de un espectáculo circense, para una persona que no usaba armas y que, según el testimonio de una amiga a La Unión de Lanús, le tenía miedo.

¿De quién era el arma que mató a Celeste? De Víctor Nosach, su esposo, de quien estaba separándose. Nosach la usaba para cazar. La carátula de la causa es “Averiguación de causales de muerte”. Así desde hace un año.  Las últimas personas que vieron con vida a Celeste fueron, precisamente Víctor y su hermano Diego. Ambos declararon que habían sostenido una discusión con ella minutos antes, y que luego se fueron y que Celeste, entonces, se quitó la vida. Armó las valijas para irse a Santa Teresita y luego se quitó la vida. Fue tan quirúrgico el disparo que se dio con el dedo gordo del pie que no había una gota de sangre en la habitación.

Dos días después apareció un cuaderno con una supuesta nota suicida de Celeste. Lo aportó a la fiscalía una hermana de Víctor. Nadie lo había visto en la casa donde Celeste apareció muerta. Celeste, dicen quienes la conocen, no tenía por costumbre escribir en cuadernos. La letra del cuaderno no fue peritada para saber si era de Celeste. Ella, sí, escribía en sunotebook. La notebook fue secuestrada por la policía luego del supuesto suicidio de Celeste. Pero, ay, alguien se la robó.

Existen antecedentes de agresiones físicas de Víctor hacia Celeste: ella lo había denunciado por lesiones en el año 2013. Hay fotos de Celeste golpeada, capturas de pantalla de amenazas, testimonios de Celeste a sus amigas y a sus hermanas, y hasta declaraciones de sus hermanas y sus amigas a la Justicia.

Celeste no tenía intentos anteriores de suicidio, ni antecedentes depresivos. Estaba estudiando y quería abrir un local en Santa Teresita, donde viviría. Para eso había hecho las valijas. Los hermanos Nosach no declararon en carácter de imputados sino de testigos. La carátula de la causa es, se repite, “Averiguación de causales de muerte”. No hay, hasta el momento, ningún imputado. Lo que hay es una persona muerta: una chica de 28 años, casualmente víctima de violencia de género, que nueve días después de separarse de su esposo y comunicarle a su madre que se iba a ir a vivir con ella a Santa Teresita y minutos después de una discusión con su esposo y su cuñado,  tomó la decisión de dispararse un tiro en el abdomen con una escopeta, con el dedo gordo del pie. Y lo hizo tan bien, tan delicadamente, que no dejó una mancha de sangre en el vestidor.

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