La educación no arranca: el segundo cuatrimestre, tampoco

Por Aldana Rodríguez Golisano (*)

La educación pública está de luto. El ajuste presupuestario implementado por el gobierno de Cambiemos cuesta vidas.  La semana pasada asistimos al punto culminante de un plan sistemático de achicamiento del Estado que acabó con las vidas de Sandra Calamano y Rubén Rodríguez, vicedirectora y auxiliar docente de la Escuela 49 de Moreno. Dos trabajadores de la educación que fallecieron por una pérdida de gas, denunciada en reiteradas ocasiones al Consejo Escolar distrital, que se encuentra intervenido por el gobierno provincial. El deterioro de lo público y la deshumanización de las y los trabajadores son las dos caras de una misma moneda que resulta corriente en un contexto de desidia y negligencia política.

La educación pública en nuestro país debe ser garantizada y sostenida por el Estado. El presupuesto que se le otorga al área evidencia el lugar que cada proyecto político le asigna a los derechos de las mayorías. Así lo conciben las y los docentes universitarios de todo el país, que con un acatamiento de más del 85%, definieron no iniciar el segundo cuatrimestre debido a la falta de avance en la discusión presupuestaria. En forma conjunta, los distintos sindicatos – Conadu, Conadu Histórica, Fedun, Fagdut, UDA y Ctera- exigen la normalización del envío de fondos, la reapertura de la discusión paritaria docente y no docente, y la reanudación de obras de infraestructura paralizadas. A su vez, rechazan la subejecución presupuestaria y el achicamiento de programas implementados desde la asunción de Mauricio Macri a la presidencia de la Nación.

Según el informe realizado por el Instituto de Estudios y Capacitación de Conadu –“Situación presupuestaria de las universidades nacionales” de Julio, 2018- el presupuesto universitario, durante el primer semestre, fue recortado en $1.056,4 millones y la deuda que le corresponde afrontar a la Secretaría de Políticas Universitarias (SPU) en las transferencias alcanza un monto de $13.552,7 millones. Asimismo, de las 14 actividades del programa “Desarrollo de la Educación Superior” las únicas que tuvieron una ejecución normal fueron las vinculadas al pago de salarios y gastos de funcionamiento. Por el contrario, en lo referido a becas en Ciencia y Tecnología -Bec.Ar.- se ejecutó tan solo un 7% y, en lo que respecta a Infraestructura, Desarrollo de Proyectos Especiales y Vinculación con el Sector Productivo, se trató de un 0%, es decir que, no existieron movimientos. Estos datos ponen en manifiesto que las altas casas de estudios enfrentan serias dificultades financieras, lo que posibilita el cierre de Universidades Nacionales a partir de octubre. Tal es el caso de la Universidad Nacional Arturo Jauretche, ubicada en Florencio Varela, que recibió este año 73 millones menos de lo requerido para su normal funcionamiento. Las consecuencias están a la vista: Docentes y administrativos del plan Fines de la UNAJ no han percibido sueldos durante el 2018 y más de 20 mil estudiantes encuentran que peligra la continuidad de sus trayectos formativos

En lo que respecta a los salarios, las y los docentes universitarios perciben un sueldo cuyo acuerdo paritario corresponde al 2017, sumado a un miserable 5%, definido por el gobierno, que bastante se aleja de las previsiones inflacionarias -del 30%- reconocidas por el propio presidente. Este aumento unilateral, además de resultar insignificante, es una clara evidencia de la definición política de Cambiemos de clausurar la discusión paritaria. De hecho, la última reunión convocada por el Ministerio de Educación fue hace ya tres meses y la oferta salarial rondó en un 15%, a ser pagado en cuotas y sin cláusula gatillo. Propuesta que, como la razón lo indica, fue rechazada por todos los gremios.

En este contexto, durante el receso invernal los sindicatos plebiscitaron y decidieron aunar esfuerzos en defensa de las universidades públicas. El techo salarial y el ajuste presupuestario están destruyendo a la Educación Superior. Cuando la comunidad universitaria discute paritarias no pelea el valor nominal del salario. Las paritarias implican, en definitiva, inclusión educativa, excelencia académica, condiciones laborales y, por sobre todas las cosas, el rol del Estado en tanto garante de nuestro derecho a la educación.

(*) Responsable del Frente Universitario Megafón.

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