«De eso se trata el fútbol»: la historia de Rodolfo Ortíz, un hincha de Lanús desaparecido en la última dictadura

Por Viviana Soria Losada.*

El papá de mis hijas mayores, que era hincha de Lanús y está desaparecido desde el 76, decía que el fútbol podía ser, era, sería, una enorme herramienta para la transformación social. Claro que esto él lo decía hace 45 años atrás. El fútbol ha cambiado mucho: han cambiado los negocios que lo rodean y ha cambiado la manera de jugar -hay más individualidades y hay más estrellas-. Pero yo creo que él apuntaba -y rescato esa mirada desde acá– a todo lo que el fútbol tiene de colectivo.

De trabajo colectivo. De la necesidad de aportar y de apostar a lo colectivo. El esfuerzo conjunto por llegar a un mismo lugar. La solidaridad que hay no sólo entre las jugadoras y los jugadores de un mismo equipo sino entre las simpatizantes y los simpatizantes de cada cuadro. La empatía, esa cualidad que tiene el fútbol de sumar para armar enseguida. Me parece que sin duda estaríamos aportando a nuestro presente si fuéramos capaces de ver al fútbol de esta manera, es decir, si fuéramos capaces de resaltar estas condiciones y estas características que tiene el fútbol para que los resultados quedaran ligados a una mirada colectiva y no a los estrellatos individuales.

Desde ese punto de vista, me parece que la transformación que el fútbol ha tenido tiene mucho que ver con la transformación que ha tenido la sociedad, donde hoy la propuesta más escuchada es que cada cual se salve a sí mismo. Hay demasiado individualismo y poca capacidad de mirada solidaria alrededor. Y esto se refleja en el fútbol.

Yo creo que hay que volver para atrás y rescatar del fútbol eso que hizo que fuera el deporte de todos los pibes y las pibas, en el potrero, en la canchita, en el patio de la escuela, las chicas contra los chicos, las solteras contra las casadas, los solteros contra los casados, en algo que trasciende sin duda la mirada profesional del fútbol. Me parece que, si rescatáramos estas cuestiones, estas cualidades, estas características –repito: lo colectivo, la necesidad de sumar esfuerzos para generar la mirada solidaria y el reconocerse en el otro-, seguro el fútbol serviría para generar redes que articularan y sostuvieran la transformación que necesita la sociedad en la que vivimos.

En el mismo sentido, el fútbol también podría ser una herramienta para rescatar aquella memoria, aquella memoria social -no sólo la memoria de las desaparecidas y de los desaparecidos-, aquella memoria social de solidaridad que seguramente todavía tienen las hinchas y los hinchas, los hombres y las mujeres, las vecinas y los vecinos de todos nuestros barrios. En última instancia, como decía mi compañero, futbolero y de Lanús, de eso se trata, o se debería tratar, el fútbol.

*Militante por los Derechos Humanos. Integrante del Grupo Gesta y Familiares de Desaparecidos – Lanús.
Extracto de «Fútbol y Memoria, un partido del presente», de la Coordinadora de DDHH del Fútbol Argentino.
Fotos: Nadia Petrizzo.

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