Lanús jugó muy mal y River se lo llevó por delante

Salvo que tengas mucha suerte, cuando jugás muy mal y el rival juega muy bien, perdés. Lanús hizo todo al revés en su partido con River y perdió sin atenuantes 3 a 0 en el Monumental. En los papeles era un partido «perdible»: esto es, que perderlo era una posibilidad atendible, que el favorito esta vez era River, etc. Lo que no se esperaba de ningún modo era la flojísima actuación del Grana, en especial por el lado de los dos marcadores centrales (Muñoz y Valenti) que no dejaron error sin cometer. La buena actuación del arquero Agustín Rossi evitó lo que podría haber sido una goleada histórica. Rossi y el atrevimiento del chico Vera -que la pidió siempre, que jamás se escondió- fueron lo único destacable del equipo de Zubeldía.

En base a una presión asfixiante, River manejó la pelota y el terreno en todo momento. El Grana nunca tuvo una salida clara y el Pepe Sand lució completamente aislado de los compañeros. Fue una tarde olvidable para Lanús, que por momentos pareció más un sparring que un rival.

Los 15 días de descanso, PASO mediante, le van a venir francamente bien al Granate, que necesita levantarse cuanto antes de un golpe duro. El regreso de Lautaro Acosta puede ayudar a la recuperación futbolística, pero es imperiosamente necesario que el fondo adquiera una solidez que por el momento, no tiene. Luisito tiene mucho trabajo en esta quincena: si Lanús quiere creer, necesita salir de este pozo cuanto antes.