«Es muy difícil que Piñera renuncie, pero también es muy difícil que siga gobernando»: un testimonio desde Chile

Por Juan Pablo Meneses, desde Santiago. (*)

Vengo volviendo a casa después de haber estado en la marcha más grande de la historia. Esos son los titulares, eso es lo que están mostrando los medios, y eso es lo que el propio gobierno ha reconocido al decir que se juntó más de 1.200.000 personas, lo que en una ciudad como Santiago es un porcentaje altísimo. Y nuevamente estamos todos sorprendidos, porque no se esperaba que llegara tanta gente. La sorpresa arrancó la semana anterior, cuando se vivía un día normal en la mañana, y por la tarde empezó el estallido, se empezaron a quemar algunas estaciones de subte y empezó esta semana de protestas que nos tiene ahora una semana después haciendo la marcha más grande de la historia, pidiendo que haya cambios radicales y ha pasado una semana, y seguimos con toque de queda, con los militares en la calle, con los helicópteros sobrevolando las casas y con un gobierno que se niega a hacer cualquier cambio, aunque insinúa en sus declaraciones que va a hacer cambios y que han entendido el reclamo de la gente.

Entonces ahora, la respuesta a la mayor marcha de la historia política de Chile, donde no hubo un escenario, donde no hubo un discurso, donde no hubo una banda tocando, éramos 1.200.000 personas caminando de un lado a otro, saludando y golpeando un sartén. Piñera dio su respuesta en un tuit diciendo que la marcha le pareció pacífica, que la entendió y que está escuchando: el mismo Piñera que hace tres días dijo que acá había una guerra. Sigue todo rarísimo en la televisión: es una pasarela de «expertos» de distintos partidos, de distintos lados, diciendo qué harían ellos como presidentes, cuáles son las medidas que hay que tomar pero nadie las tomas. Y si tú me preguntas que va a pasar de aquí a una semana, no sabría qué decirte. Porque la marcha fue pacífica, pero aquí hubo muertos, hubo heridos de bala… Lo único que te puedo decir es que es muy difícil que Piñera renuncie, pero también es muy difícil que Piñera siga gobernando. Si un día hay una marcha, y Piñera hace un anuncio, y al día siguiente, todos nos asomamos a las calles a ver si hay una marcha más grande o más chica que el día anterior. Si Piñera hace un anuncio y la marcha es más grande, quiere decir que los anuncios no han servido, no han sido recibidos. Además el se ha empeñado en mantener su gabinete y eso ha aumentado el malestar. Los ministros que él tiene son gente detestada por la ciudadanía. Entonces en esa dualidad se está moviendo el país y entramos en la segunda semana de un conflicto que nadie se esperaba, que cambió para siempre la relación del pueblo con las elites, y que seguramente de acá va a nacer un nuevo Chile.

Cuando digo que va a haber un cambio estructural en la relación de la ciudadanía con las elites, es porque acá todavía se da , especialmente en los gobiernos de derecha como el de Piñera, que todos los ministros salen de la misma universidad, que todos los ministros son de cuatro o cinco colegios, la mayoría católicos, de Santiago, todos los ministros tienen estudio en universidades de Estados Unidos y tienen una matriz muy alejada de lo que tiene que ver con el día a día de las personas que viven en este país, que es un país sudamericano, latinoamericano y en vías de desarrollo.

(Escritor, periodista, transcripción del audio por él enviado.)