Villa Jardín celebró su 86° aniversario

El mal tiempo de ayer sábado obligó a que el festejo que iba a ser callejero, se realizara en las instalaciones de la Escuela Alcal. «El Día de Villa Jardín» fue organizado por la Red de Instituciones y Organizaciones de Villa Jardín y contó con el apoyo del Foro Hídrico Lanús, la Fundación Te Juego Que Puedo, la Comisión de Vecinos y Organizaciones por la vuelta del Ramal Belgrano Sur, la Unidad Básica 25 de Febrero y el  Club Lanús.

La música y el baile estuvieron a cargo de la Murga Boomerang,  la Tía Marilú y el grupo Cultura Cumbiera.

Todos los años, el barrio de Jardín celebra su nacimiento, declarado en 1933, cuando comenzaron a rematarse los primeros terrenos. En la ordenanza municipal se lo bautizó como el Paraje de los Jardines, ya que la zona, en parte por  la naturaleza misma y en parte por una forestación hecha tras la rectificación del Riachuelo, tenía una flora abundante, con  pequeñas lagunas y frutales silvestres, algunos de los cuales todavía están en las casas.  

La palabra villa fue la creación literaria del escritor Bernardo Verbitsky en su libro “Villa Miseria también es Latinoamérica”, de 1957, basado en relatos que el autor  tomó de largas charlas con vecinos de Jardín.

Este libro devino un año después en la realización de la película “Detrás de un largo muro”, de Lucas Demare, con Susana Campos y Lautaro Murúa, filmada en el centro de Villa Jardín.

Hoy, este barrio, en el que viven quince mil personas, mejoró en algunos aspectos pero falta mucho para cambiar la idea racista que gran parte de la sociedad aún tiene y la consecuente ausencia del Estado ante las necesidades básicas nunca satisfechas. Un informe de ACUMAR (Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo), llamado Evaluación Integral de Salud Ambiental en Áreas de Riesgo del barrio Villa Jardín, Lanús, publicado en octubre del año pasado, dice:

“… la red de agua potable reglamentaria sólo existe en las casas frentistas, en el resto del barrio las conexiones están realizadas de forma precaria. No hay cloacas, en las viviendas ubicadas en los pasillos la eliminación es por canales que desembocan en la puerta de las mismas casas. La conexión a la red de gas sólo las casas frentistas tienen acceso, el resto del barrio utiliza gas envasado. Pocos vecinos señalan tener acceso a luz eléctrica reglamentaria, la mayoría describe que las conexiones son informales”.

Al cierre de la jornada de fiesta, la Red de Instituciones y Organizaciones de Villa Jardín leyó un texto que resume su mirada sobre su propio lugar: “Es necesario que le empecemos a dar un verdadero valor a las palabras que nos representan y romper con la estigmatización profunda que tienen palabras que nos fueron impuestas. La palabra “villa”, el gentilicio “villero” no nos representa, no nos identifica. Esos términos nos cosifican, nos imponen prejuicios y subestiman nuestra persona. Condiciona nuestras oportunidades frente a una sociedad llena de miedos.

Sin dudas, queremos vivir acá, porque somos originarios del barrio, por que nacimos, vivimos y creamos nuestra propia cultura. Pero la realidad es que no queremos vivir así, sin cloacas, inundados, contaminados, sin servicios dignos, inseguros, y siendo estigmatizados por la hegemonía social como lo peor de la sociedad.

Nosotros somos trabajadores, obreros, empleados,  estudiantes, universitarios, técnicos, abogados, enfermeros, maestros, futbolistas, cantantes, músicos, artistas.

Somos correntinos, chaqueños, santiagueños, mapuches,  coyas, wichis, migrantes polacos, españoles, paraguayos,  bolivianos, chilenos, latinoamericanos.

Somos jardinenses sobre cualquier construcción negativa.

Este barrio se gestó en tiempos de migración interna y externa, las pluriculturas de las familias que llegaban en búsqueda de un horizonte de trabajo y progreso fueron los originarios de un nuevo barrio a la vera del Riachuelo, a base de solidaridad y trabajo comunitario.”