Para algunos, un héroe; para otros, un torturador: quién fue el subteniente Baldini, el soldado 115 identificado en el cementerio de Malvinas

Por Juan Ayala.

Juan Domingo Baldini era subteniente del ejército y en la guerra por Malvinas fue el jefe de la 1era Sección de la Compañía B del Regimiento de Infantería Mecanizada 7 de La Plata. Murió en el combate de Monte Longdon el 11 de junio de 1982 y al día siguiente fue enterrado por algunos de sus soldados en una fosa común en la ladera del monte y tiempo después lo llevaron con el resto de los soldados muertos al cementerio de Darwin. El reciente reconocimiento de sus restos por parte del equipo de Antropólogos Forenses que trabaja en Malvinas reaviva la polémica entre los sobrevivientes de la guerra, para quienes la figura de Baldini es acaso la más controvertida de todas. Ya se verá por qué.

En 2011, el Cecim (Centro de Excombatientes Islas Malvinas), de la ciudad de La Plata, presentó un recurso de amparo ante la Justicia para solicitar el reconocimiento del “derecho a la identidad y a la verdad” de los caídos en Malvinas enterrados en Darwin como NN. En 2017, un equipo internacional de catorce especialistas forenses exhumó, analizó, obtuvo muestras y documentó los 123 restos enterrados en tumbas marcadas con la leyenda “Soldado argentino solo conocido por Dios”.

Con Baldini, ascendido a teniente post mortem, son 115 los soldados identificados. Para algunos de los excombatientes que lo tuvieron como jefe directo en la guerra, Baldini fue un héroe; para otros, fue un torturador. Aquí hablan quienes estuvieron bajo sus órdenes.

El diario La Nación, en su edición del jueves 14 de noviembre pasado, replica la perspectiva construida desde el ejército: “Su posición enfrentó el ataque del 3er Batallón de paracaidistas británico, que poseía una superioridad de fuerza y llegaba desde todos los frentes. Continuamente el subteniente Baldini alentaba a la gente para que mantuvieran sus posiciones ante la arremetida feroz de los ingleses. Saltaba de posición en posición, impartiendo órdenes y auxiliando al personal herido. En una de esas salidas de su trinchera, buscando asistir a un soldado herido, el subteniente Baldini, que se había despedido de su madre antes de partir a la guerra pidiendo que no llore por él, porqué este era el destino que había elegido, cayó bajo el fuego enemigo.”

Sergio Sánchez fue uno de los conscriptos de la primera sección que tuvo a Baldini como jefe y es miembro del Cecim:Baldini me merece respeto porque fue el único oficial del regimiento que murió. Ahora, si estábamos en una guerra, del mismo lado, ¿por qué nos trataba como si fuéramos el enemigo? Me hubiera gustado preguntárselo… Que lo hayan identificado me alegra porque fue una iniciativa nuestra, del Cecim, y es una medida de carácter humanitario. Y nada más, porque las torturas, el estaqueo que le hizo a algunos compañeros no me los voy a olvidar nunca. A nosotros nos volvió locos, no fue un buen conductor, generó rispideces entre suboficiales y soldados y confió en gente que no debió. Y era un inepto, siendo el comandante de un grupo tomó posición en el piso de una olla, una depresión, para protegerse del viento. ¡Si te atacan desde arriba, no te salvás ni en pedo! Estos milicos, salvo unos pocos como el teniente Castañeda, de la compañía C, no servían ni pa’ espiar!”.

“Es mentira que Baldini haya muerto en su carpa, en la olla. El muere lejos de ahí. Estaba muerto en la parte más alta del Monte Longdon. Yo mismo lo levanté y lo sepulté. Hace 37 años me tocó sepultar a Baldini, a Ríos, a Orozco y a otros compañeros. No hay un solo día en que no los recuerde”, asegura Juan Carlos Arrieta, que ingresó al servicio militar en 1981 en el regimiento 7 y fue asignado al depósito de intendencia que estaba a cargo de Baldini. “Desde que empecé la conscripción hasta el día de su muerte estuve con él. Los que no están de acuerdo con él es porque no lo conocieron. Nosotros tenemos que entender que veníamos de la vida civil a hacer un servicio militar y él era un soldado con todas las letras. Los que hablan mal no estuvieron en la compañía B durante el año de servicio militar. Claro, estaban acostumbrados a hacer lo que se les cantaba las bolas, no vivían un régimen militar como soldados. De repente, en Malvinas pasan a una compañía de infantería y bueno, para ellos, Baldini estaba totalmente loco. Mirá, yo era un atorrante en la colimba, vivía preso. Así y todo lo respetaba mucho a Baldini. No le tenía miedo, lo respetaba. Porque el tipo era fiel a sus convicciones. Y cuando vos tenías razón el tipo te daba la razón. No era un cabeza de piedra que se encerraba en algo y no daba el brazo a torcer. Y en Malvinas tuve la oportunidad de hablar mucho con él. ¡Era un muchacho como nosotros, tenia 23, 24 años! Un muchacho joven con la responsabilidad terrible en sus espaldas de mantener la moral alta de sus soldados, que estaban en primera línea. El me decía: ´¿Vos te crees que yo no extraño a mi familia, a mi novia y a mis padres? Pero si yo me pongo mal ¿qué puedo esperar de mis soldados?´ Y tenía mucha razón. Él había jurado a la bandera dar la vida por la patria y la dio. Para mí es un héroe al que le falta reconocimiento. ¡Contemos la verdad! Aquellos que hablan mal tendrían que pensar eso”.

Sánchez sabe de la posición de Arrieta y no quiere polémicas. “Con el Cabezón Arrieta pensamos totalmente diferente pero es un compañero, le tengo una estima entrañable y jamás voy a criticar su accionar ni el de ningún compañero mío que estuvo en el Monte”.

Mario Volpe, Vicedirector del Instituto Malvinas de la UNLP e integrante del Cecim, entiende que “hay que romper esa dualidad extrema, esa cuestión binaria de son héroes o son víctimas. Justamente, Baldini provoca en muchos un cuestionamiento porque era bien milico pero muchas veces con la tropa se portó bien. Y también fue estaqueador. Es interesante porque muchos no pueden definir qué es Baldini. Si bien era un milico con la mentalidad típica de aquélla época, milico nazi, «antisubversivo», etc., y el relato épico es mentiroso, por otro lado, lo que es cierto es que el tipo se quedó ahí, no se escapó como otros militares. También quiero rescatar a los actores que lucharon para buscar su identidad. Si no es por el trabajo de la periodista Alicia Panero y otras personas, Baldini iba a quedar como NN, sin nombre en Malvinas. Porque para el 7 es un héroe, para el ejército es un héroe pero nadie lo buscó. Lo dejaron aislado, sin identidad. Lo abandonaron. Pero hoy, gracias a nuestra iniciativa, es decir, desde el lugar más crítico a los militares como es el Cecim, la familia de Baldini puede hacer el duelo. Y eso es superador».

(Foto: los soldados Belmonte, Arrieta y Passaro llevan los restos del subteniente Baldini.)